Tuesday, April 21, 2009

Me siento observado

Cada vez que me siento a escribir, navegar, lavar dinero, transferirlo desde la cuenta de Raúl Salinas en Suiza, comprarle dólares al gobierno mexicano o postear, siento una mirada penetrante que vigila todos mis movimientos, un ojo que observa avizor cada paso y clic que doy.



Claro, no sé a quién se le ocurrió eso de integrar una cámara a las computadoras para volverlas unos cíclopes que bien pueden ser herramientas de un gobierno represivo o voyeur. Porque a pesar de que todos me dicen que no es posible, yo sé que debe haber por ahí un ocioso geek inventando un programa entre la soledad de sus masturbaciones capaz de activar la cámara de nuestras computadoras y espiarnos sin que nosotros lo notemos. Yo lo sé.

Y lo que más me preocupa es que uno hace caras chistosas cuando está poniendo atención, especialmente si ese uno tiene una fijación oral que le obliga a succionar un imaginario chupón en recuerdo de la chichi que en la más tierna infancia se le negó:




¡Brillante! Su niño es un genio, pero hace cara de retrasado mental.

Cuando pequeño mis padres no soportaban verme así y reprimían mis ansias succionadoras, es así que he llegado a bien entrada la adultez con esa fijación no superada y la expreso cuando estoy triste, cuando estoy feliz, cuando escribo, cuando leo, cuando me concentro y cuando estoy distraído. A veces lo aderezo agarrándome el pelo y es peor:



Además, con ese programa espía insidioso podrían verme en otras situaciones embarazosas, como por ejemplo:



Humillando a mis enemigos en video. Favor de no hacer clic.

Por eso prefiero mantener así a mi ordenador:



O así:



Todo para que nadie me vea. Cuidado, tápenle el ojo a su laptop.

Tuesday, April 14, 2009

De zarzamora a mujer

No pregunten porqué, pero el otro día viajaba en el micro con una bolsa de zarzamoras.

El otro día iba a ver a mi abuelita en un microbús. Como todo personaje fantástico que visita a su abuelita, llevaba una bolsa de zarzamoras, pitufresas y pitufibayas que había recogido en el bosque y que por pura comodidad, senté a mi lado en un lugar vacío.

Cuando llegó el momento de bajar, sucedió lo peor. Un lobo La bolsa tenía un hoyito traidor y por él filtróse el jugo carmín de las zarzamoras hasta el asiento de plástico formando un rojísimo charco que parecía ser cualquier cosa menos jugo de zarzamora.

Tenía mucha prisa y no pude limpiar, así que pido una disculpa a la siguiente persona que llegó a sentarse y pensó que alguna pobre había pasado de niña a mujer sentada en el microbús y lloró un poco asqueado y harto desconsolado por esa pobre mujer que en realidad era una zarzamora.

Lo siento, pero no puedo dejar de usar el transporte público ¿Dónde más voy a vivir experiencias mágico frutástico musicales?

Monday, April 06, 2009

Muchos porqueses

¿Por qué nadie me dijo jamás que me habían publicado un post en la revista eme-equis?

¿Por qué nadie me dijo que hay una revista llamada eme-equis?

Miren:



Harto chistoso resulta ver un post suyo de uno sacado de template y contexto y puesto en una hoja de papel que a estas alturas ya no debe estar en circulación y jamás podré tener entre mis manos porque dice que es de enero de 2007 ¡Dos añotes! ¡No tienen vergüenza! ¿Qué pasó con esa comunicación? ¡Pero qué me extraña, si vienen a visitar y no dejan ni una escupida, cuantimenos un comentario!

Y por si algo faltaba, ora resulta que el ese gato pulgoso que vive engordando a mis costillas, tiene motivos para sentirse más famoso que yo. Con razón está tan extraño desde enero de 2007.

Y ya entrados en gastos y porqueses, en el post pasado apareció el siguiente comentario:

El Ishmail said...

Oye carnal, la foto verde de tu perfil está muy andrógina, no?

El otro día te ví como por 'ai del rumbo de las loumas...

April 05, 2009 8:56 AM

Delete

Primero:

¿Porqué si me ven en la calle no me hablan y me llenan de elogios o en su defecto insultos? ¿Qué no ven que vivo únicamente de halagos o en su defecto insultos?

Segundo:

Seguramente llegaste a la conclusión de que mi foto es andrógina porque al verme en vivo descubriste que soy una masa de músculos y pelos en el pecho que exuda testosterona por cada poro y a cada paso que da. Tienes razón.

Es muy poco probable encontrar al autor de un blog en esta gran ciudad, somos esquivos, esquivos, esquivos. Así que si me encuentran, es el destino, háblenme, no se irán decepcionados, seré tan dulce y violentamente grosero que tendrán una historia que contar a sus nietos.


No es cierto ¿Quién los quiere?

Wednesday, April 01, 2009

Caldero Mágico

Todos los días, una vez que el sol se ha puesto y si acaso pasas frente al zoológico de Chapultepec, un aroma en el ambiente embargará tus narices y llegará hasta las profundidades de tu hipotálamo y corteza cerebral. Lo reconocerás de inmediato pero te negarás un poco a aceptarlo, otro poco a respirar, como tratando de evitar que tus pulmones se llenen de ese olorcillo ácido y amoniacal que producen los vapores de orina.

Pero no es la orina dulzona del baño de una escuela, ni el marino hedor del rincón de una cantina. Es un aroma que parece conocido, pero se siente ajeno, es la orina de todas las bestias que habitan el zoológico y se junta en un río caudaloso que sólo Dios y Maria Elena Hoyo saben dónde desembocará.

Fascinante. Es la base de toda la hechicería de antaño, la más poderosa, la que buscaba unir las cosas más disímbolas en un sólo lugar para generar una conjunción imposible y luego entonces, afectar el devenir del tiempo y el espacio.

Si no tenías a la mano una conjunción planetaria, nada mejor que poner en un caldero la tan mentada ala de murcielago, polvo de serpiente, un niño sin bautizar, agua solarizada en el signo lunar, esputos de mujer embarazada, lágrimas de doncella enamorada, sangre y leche de cierva, el ultimo aliento de un moribundo y sí, orines de león.

Y de entre todos estos ingredientes, el único que complicaba las cosas, el que parecía una locura, el que por extraño hacía toda la magia y era imposible de conseguir, era la orina del león. Hoy en cambio, la tenemos abundante y mezclada con la de animales más exóticos que los que nuestra imaginación hubiera concebido en el siglo XIV, pandas, gorilas apenas descubiertos el siglo XIX, osos polares y cada bestia de pezuña y de caparazón. Fluídos de cada rincón de la tierra, unidos en un solo lugar.

Y si a eso le suman los deshechos de niños haciendo berrinche, mujeres embarazadas, emos, cholos, policías asoleados y señoras de Polanco, descubrirán el tremendo potencial para un hechizo que gracias a estas bestias yace en las aguas verdosas de Chapultepec.