Monday, September 29, 2008

No teníamos Hi5 y ya nos quitaron el Facebook

Y eso me hace muy feliz, porque desprecio a todas esas comunidades cacahuateras, aún y cuando en todas y cada una tengo un perfil que no atiendo, como un padre que desprecia a su progenie. Y las desprecio por mil razones, entre otras porque están llenas de papanatas sin sentido común que esperaron a que un virote como López Dóriga les dijera que eran inseguras y que los iban a secuestrar, para bajar las fotos de todas sus graduaciones y viajes a Topilejo, el último cumpleaños de su oficina y sus caritas triste-contento de cuando eran bebés.

Todo aderezado con un montón de comments de sus primos y hermanos para que los secuestradores se enteren fácilmente de lo que hacen y a qué hora lo dejan de hacer. Si la culpa no es de Facebook. Hasta ganas me dan de poner las fotos de todos mis seres queridos, lástima que no tengo ni uno porque mi mamá se comió a mi papá luego del ritual de apareamiento y mis hermanos se la comieron a ella apenas salieron del cascarón. En fin, que así son las arañas, qué le vamos a hacer.

A ver si en eso consiste para que esta partida de holgazanes se pongan a trabajar. El pobre David Ogilvy debe llorar junto al niño Dios cuando desde el cielo se entera que nos tomamos el 15 y 16 nomás para aventarnos granadas y huevos de harina.

Mi siguiente objetivo es el último asesino de la productividad: el Messenger.

Como podrán ver, el mundo será un mejor lugar cuando lo controle definitivamente. Nadie tendrá Facebook o Messenger en el trabajo. O siquiera internet. Creo que ni ventanas, pues la luz puede ser muy distractora.

Tuesday, September 23, 2008

Érase una vez el post que se me publicó ahí enmedio y ni cuenta me di

Me estoy tomando un jugo que compré del carrito alimentador de burócratas y que sabe a diablos. Es de papaya con jugo de naranja y me lo compré nada más por culpa, como pagando por todos los jugos que le dejé ahí parados a mi pobre y abnegada mamá. Ella siempre me acusó de dejarle los vasos de jugo y de leche paraditos sobre la mesa para luego dejarla malparada ante la sociedad con mi esquelética figura y profundas ojeras que hacían pensar a la gente que me tenía encadenado a una pata de la mesa remojando pan duro de una cubeta.

Para promover el proceso de engordamiento y devolver a mis mejillas el color que nunca habían tenido, comenzó a preparar moliendas a base de toda clase de frutas, con una siempre en común. Papaya.

La papaya tiene una jocosa enzima que degrada la proteína, por eso huele a guácara cuando la sacan del traste que lleva encerrado cuatro horas en su mochila bajo el rayo del sol. Si la comen hará maravillas por su digestión. Si se la embarran, devorará esas células muertas que hacen su cara tan bella como una pizza, y traerá a sus vidas el amor de alguna basura superficial que les amará sólo por la suavidad de su piel.

El chiste es que todo me lo daban mezclado con papaya. Manzana, naranja, plátano, nopal.

Sí, nopal.

Y todo terminaba sabiendo a lo mismo, a guácara. Como el jugo este del carrito que me estoy tomando y que además carece de todo amor maternal engordador.

Friday, September 19, 2008

Abuso indiscriminado de cursivas


Estoy haciendo un coraje porque me acabo de dar cuenta que un post que escribí desde el trabajo no se publicó y si lo pongo ahora no tendrá sentido porque empieza con "Estoy tomando un jugo que compré del carrito alimentador de burócratas..." y evidentemente ahorita no estoy tomando un jugo sino posteando desde una casa de esas viejas y preciosas en la colonia Roma a la que me escabullí en lo que empieza la fiesta de Mr. Woo en el Covadonga, muy bonita pero con algunos problemitas de restauración, nada más que no me atrevo a decirle a los dueños porque figúrense, yo aquí escabullido robándoles el internet y salgo además con que su casa está mal restaurada.

Aunque su conexión es lentísima y su teclado cascabelea horrible cada que aprieto la barra espaciadora, hagan de cuenta que escucho a una estudiantina lista para empezar con su pandero y siento que en cualquier momento comenzarán a sonar las dulces notas de la mandolina, además su letra "O" es insensible y hace rato escribí www.gonzalplis.blgspt.com y ahí tienen al tarugo del navegador necio queriendo entrar a la bizarra dirección.

Y mientras, me sigue causando gran ansiedad el pésimo trabajo que hicieron en ese techo, otrora joya de la arquitectura y que ahora yace cubierto de unas tortas de yeso amarilloso y mal apelmazado, además de mi post perdido en la noche de los tiempos ¿Lo publico y hacen de cuenta como que está en vivo? Anden, digan que sí.

Ya me voy al el-la-los-las Covadonga. Yo digo el Covadonga porque es EL restaurante Covadonga, pero hay gente necia que dice LA Covadonga, como si hablaran de la vírgen o la riera o la provincia o la batalla y no. Debo dejar de abusar de las cursivas y verificar que traigo conmigo la credencial de elector o me van a salir con el mismo chistecito de la otra vez.

Wednesday, September 17, 2008

Siniestro

Hoy en la mañana caminaba al trabajo y una señorita de rostro cacarizo que cubría sus barros rascados con cuadritos de tela adhesiva color carne que sólo los hacían más visibles, me entregó esta caja.



Fibra dietética efervescente sabor naranja con un valor global de $ 131 pesitos.

Me pregunto si a las empresas les convendrá regalar así nomás sus productos. Y también me pregunto si entrenan a sus señoritas cacarizas para distinguir en la cara de las personas quién sufre de las inclemencias del estreñimiento. Creo que no, pues si lo hicieran, la muy atrevida y pelmaza no habría desperdiciado su fibra en un ser cuya evolución espiritual lo aleja del hambre, la sed, las necesidades fisiológicas básicas y los pujidos solitarios en el baño de la oficina. Mentecata.

Y el otro día en el Starbucks, pedí un té verde frappé y el tipo en la caja me dijo:

Oye, no tengo cambio, me lo pagas otro día.

¿?

Me pareció no entender ¿Cómo que los empleados regalan bebidas a diestra y siniestro? Además yo vi como le dio cambio a todos menos a mí ¿Que dirá el señor Starbucks? O más bien la señora Starbucks, esa que sale tapándose las chichis con el cabello en el logo…


Muy pudorosa ella.

Acepté con muchas reticencias porque temí se lo fuera a cobrar a lo chino. O lo hubiera agitado con el dedo o con otra parte más pudenda o le hubiera echado polvos de amor o de zombie haitiano o de pez globo que ni le iban a funcionar, pero que qué guácala echármelos.

Y además despertó las habladurías de mis compañeros, que aseguraron el frappé tendría una doble intención porque en la vida nada es gratis, cuantimenos los frappés de Starbucks.

Así que regresé al otro día con el cambio exacto para pagar. Y se resistió, y no quería cobrarme y se hacía como que la virgen le hablaba y le entregaba un mensaje de paz para el mundo. Pero insistí hasta que mi deuda quedó saldada.

¿Fui injusto o debí aceptar sus galanterías? ¿por qué accedí a los detalles de la dama cacariza y no a las de este muchacho?

I should have told you

Sunday, September 14, 2008

¿Dónde estoy?

Seguramente sospechan que algo pasa con mi teléfono que no me deja tomar fotos. Y sospechan bien. El muy ingrato se empeña en acabar con la tradición fotográfica en mi blog. Pero antes de morir, me dejó esto que necesito me expliquen:



Ropa sexy para bebés que gustan de vestir escote y ser la sensación en la guardería.

Próximos lanzamientos: Pañal tanga y Pañal levanta pompis rozadas.



Y si se siente culpable por vestir a su bebé como una mujerzuela, nada mejor que una copita de vino de consagrar.

Tuesday, September 09, 2008

Dios me llama para sí



Y el pecado me llama para no.






Es que antes de alcanzar la santidad, debe uno pasar por el fango de la depravación y bailar sin quitarse la mochila. Las Lomas de Chapultepec están condenadas a perecer en las llamas del averno, seguro ya las han visto en las noticias todas inundadas en medio de esos tormentones apocalípticos mientras en el resto de la ciudad brilla el sol o si acaso llueve poquito, suficiente como para regar las cosechas y multiplicar a las ranas como Dios manda.

Pero acá en las Lomas llueve como para hacer limpieza general y llevarse a tanto oficinista bueno para nada y señora copetona. Y nunca van a encontrar a un hombre justo para salvar la ciudad, porque claro, sigo de fiesta. Pero apenas conozca el pecado en todas sus vertientes, me dedicaré a una vida de recogimiento y espiritualidad y a redimir los pecados de los oficinistas buenos para nada y las señoras copetonas para que la ira de Dios no caiga sobre las Lomas de Sodoma y Gomorra.

Monday, September 01, 2008

Cabello de ángel

No entiendo por qué si el cine mexicano produce un puñito de películas al año, habría alguien capaz de estrenar dos el mismo día y con sus respectivas fiestas. Pero así lo hicieron el miércoles, con las premieres de 40 días y Todos los días son tuyos.

Sí, así se llaman ¿Qué pasó con los títulos que vendían parte de la historia o aquellos otros que simplemente recurrían al nombre de la protagonista femenina?

Las películas estas eran a la misma hora, pero no en el mismo lugar, así que debí elegir entre una de las dos. Y así lo hice.

Para que se den una idea de cuán buena fue mi elección, sentadito ahí en medio de la oscuridad de la sala, sentía como si robaran momentos preciosos de mi vida, minutos que podría emplear en algo profundamente valioso. Como exprimirme un barro. Y fue cuando me embargó una imperiosa necesidad por tener un barro y exprimírmelo. Y toda la cara me palpé buscando alguna cosa, una erupción, cualquier chipote que saciara mi ansia exprimidora.

Y seguí con el cuello, detrás de las orejas, la nuca, pero nada… y al rato mi ansia se había vuelto en ira y coraje contra esa cochina película que no me dejaba correr a exprimir mi barro imaginario aún inexistente.

Así de mala es.

Me cuentan que la otra es muy buena, pero deberán adivinar cuál es la mala, para que el director y los actores no digan que mi aversión contra su película es cosa personal.

Las fiestas fueron muy buenas las dos, lo malo es que el negocio es el cine y no la fiesta.

Como tal vez sospecharán, eso de pedir autógrafos no se me da. Y es que no entiendo el impulso de la gente por tener una servilletita con mole y la firma de su estrella favorita entre sus dedos grasientos. Pero en la segunda fiesta, la de 40 días, que sólo duró una noche, me encontré con una celebridad que sí merecía una foto.

¡¡¡Albus Dumbledore!!!



En realidad lo vi de espaldas, pero no podía ser otro con ese gorrito apachurrado y sus cabellos blancos, descoloridos y lacios como cola de rata muerta, propios de un mago de su edad y categoría.



Así nomás como acá arriba. Qué ternura con el viejecito. Y cuando estaba listo para acercarme, el buen hombre volteó y resultó que no era precisamente Dumbledore sino:



¡Lorena Herrera!

Y toda la noche tuve la impresión de que voltearía y tendría unas barbas tan lacias como sus cabellos.

Pero no, jamás le aparecieron.