Saturday, August 23, 2008

Noticias Divina

Vengo llegando del Patrick Miller, ese lugar increíble que sólo abre los viernes y se llena de los personajes más pintorescos y extravagantes. Me pregunto a qué se dedican a la luz del día, si se quitan el maquillaje y las lentejuelas para ser señoras burócratas y policías, o si viven dedicados a esperar el viernes perfeccionando sus pasos de baile.

En televisión transmiten los omnipresentes Juegos Olímpicos. La encendí ya sea para olvidar la terrible soledad de mi sepulcro o para acallar los ronquidos de mis nueve hermanos, abuelito y papás. Crean aquello que les resulte más cómodo. Se está peleando otra posible medalla de oro para México en Tae Kwon Do y todo es chillidos y gritos del comentarista. María Espinosa acaba de ganar dos puntos de ventaja y quedan 39 segundos para que la lucha termine.

Otro punto y 22 segundos.

Ya ganó.

-Hurra. Dice el burro este que ella es María de oro y tan caliente y fría y bla, bla, bla.

Disculpen, me tomé un tiempo para regodearme en ese gozo que tan pocas veces nos brinda el deporte mexicano. Espérenme tantito, voy a hacerme un nudo en la garganta con el himno nacional ¿Saludo a la bandera? Por qué habría de hacerlo ahora si en la escuela no lo hacía. No, para qué, sería como esa gente que se persigna con la misa del Papa en televisión ¿O sí? Uy, ya pasó, será en otra ocasión.

Les decía que vengo del Patrick Miller. Para quienes no lo conocen, es una gran bodega que llenan de luces, gente, rayo laser y música que no viene al caso pero resulta muy divertida. Al llegar me quedé donde la lógica recomienda, cerca de la puerta. Nunca lo había visto tan lleno y aunque estaba con un grupo de amigos, necesitaba encontrar a Elena que por mensaje me avisó que estaba hasta el fondo.

Así que aproveché que alguien me tomó del hombro para hacer una fila y bailar música brasileña, (que se baila en largas filas por alguna razón harto misteriosa y desconocida) y tomé la primera cintura avispal que se me atravesó para aprovechar el viaje y encontrar a mis amigos. Conforme nos acercábamos al fondo el calor aumentaba peligrosamente y un penetrante aroma a suavizante de telas descomponiéndose y mezclándose con agrio sudor se hacía insportablemente intenso.

En el ajetreo del camino mi nariz terminó metida en una cabeza llena de rizados cabellos que en la superficie olía a champú, pero al llegar al centro denotaba una falta de atención en el enjuague manifestado en un olor a mugre, basura y smog. También choqué con un cuello con olor a té y almizcle. Conforme nos acercamos al fondo, mis pulmones se llenaron de un aire tan caliente, que no parecía respirable, era un sauna humano al que azotaban fuertes golpes aromáticos.

Me pregunto a qué olería el News Divine. También me pregunto por que se llamaba así.

Friday, August 22, 2008

Mándenme su foto haciendo ¡PLOP!

Y hagamos una jocosa galería.

Wednesday, August 20, 2008

¡PLOP!



Así quedé cuando la gente de sistemas me dijo por qué razón tres laptops han muerto misteriosamente en mis manos. Adivinen ¿Por qué se descompondrían unas modernas y juveniles laptops de última generación?

PORQUE LAS MUEVO.

Según ellos, las laptops merecen respeto, consideración, una vida sosegada y como a una ancianita, se les debe ayudar a cruzar la calle. Mejor aún, deben estar en un mueble. Si es posible un altar, con muchas veladoras y un Santo Niño de Atocha que les proteja de todo mal.

Y el chiste es que ahora estoy escribiendo desde la tercera, que hace un ruido como de coche que no arranca. O como si estuvieran haciendo una malteada en su interior.

Hagan todos ¡PLOP!

Monday, August 18, 2008

Patrulla

Siempre había querido subirme a la parte trasera de una patrulla, pero soy tan buen criminal que nunca me han agarrado y tan bonita oportunidad se me ha escapado como agua de las manos. Me preguntaba si eran enrejadas como en las películas gringas, o si por ser mexicanas tenían de esa herrería garigoleada que le gusta poner a la gente en sus ventanas para protegerse de los maleantes.


Como esa, tan bonita y elegante.

Y entonces caminaba a eso de las cuatro de la mañana el otro día, o la otra noche o para ser más exactos, la otra madrugada, cuando entre la oscuridad tan llena de sombras y gatos y muertos revividos sentí una presencia detrás mío. Rápidamente noté que no se trataba de un ánima bendita del purgatorio sino de un coche muy silencioso que detenía su marcha conforme se acercaba.

Me encontraba en una calle particularmente solitaria, así que discretamente desenfundé mis chacos y me preparé para lo peor. El coche se detuvo a mi lado, abrió su ventana y de su interior una vocecilla dijo:

Joven, es usted del rumbo? ¿A dónde se dirige?

Era una patrulla con la torreta apagada. La torreta es esa cosa azul y roja que prende y apaga sobre el techo del coche. Y entonces respondí:

No soy del rumbo, el rumbo es mío, todos los rumbos lo son.

A lo que el policía repuso:

Si de favor me muestra una identificación?

Tomé mis chacos, los puse entre mis piernas y con cuidado saqué de mi bolsillo una credencial de elector, la misma que he trabajado en una orillita hasta volverla tan filosa que puede cortar fácilmente queso manchego o una yugular. La puse en su mano y la revisó cuidadosamente. En cuanto me la devolviera, asestaría el golpe fatal y saltaría a la azotea más cercana, pero entonces él dijo:

Esta zona es muy peligrosa, ocurren muchos delitos, debe tener cuidado.

Y remató diciendo:

Súbase, lo llevamos.

?

Esa misma cara hice yo, pero era mi oportunidad, por fin conocería la parte trasera de una patrulla. Así que lleno de ilusión, tomé mi credencial-arma blanca, enfundé mis chacos y abrí la puerta que ya me esperaba sin seguro. Me recibió una superficie blanca, sin bordes, una cálida burbuja cual útero materno. Un útero materno en el que descansaban unos taquitos de nopal que seguramente eran su cena o la de algún maleante al que habían ya paseado.

Los hice a un lado y me senté. El material era uno de esos plásticos super resistentes, seguramente anti-balas, a través del cual no podías distinguir nada y que lo cubría todo, desde el techo hasta el asiento. Supuse que habría dos opciones, o tratarían de matarme y encostalarme, o efectivamente me llevarían a casa. Y así lo hicieron. No podía creer tanta amabilidad. Incluso me habían confiado sus taquitos de nopal. Los mismos que no toqué ni con el pétalo de una rosa.

Y sin hacer más preguntas, me dejaron sano y salvo en casa.

Monday, August 04, 2008

Yo me debo a mi público

Me acaba de llegar este mensaje al Caralibro, como llamamos los hispanohablantes al Facebook:

Subject: que emoción!

Estaba trepada en una silla pa' ver mejor a Amanditita cuando volteo y ¡toing! ahí estabas jajaja. Le dije a mi novio, mira creo que es chico que alegra mis mañanas con su blog, y quería ir a decírtelo, pero nada que me salió lo maría, me mordí la trenza y ya... mejor hubiera llegado con un cocktail... y jugo de manzana para ti!

Saluditos

y luego éste:

a todo esto, se me ocurrió que pa hacértelo saber podía facebookearte :)

Teresita Vergara.

Ahora le mando un gran abrazo y le pregunto a ella y a quienes en la calle me han visto y no me han hablado:

¡Por qué!

Eso ayudaría a curar un poco de la paranoia que padezco y me hace pensar que la gente me observa... ¡porque así es! Y entonces significa que no tengo que tomar medicina contra ello, pues tengo razón. Y así sólo me faltaría confirmar que hay un monstruo en el ropero y que si no apago y prendo la luz veinte veces antes de salir del cuarto el mundo se va a acabar.

Pero eso no les conviene que lo compruebe.

Si me hablan y además me dicen cosas amables, alimentarían mi ego, un monstruo regordete que necesita de constantes y halagüeños bocadillos. Esa noche Falconi decía que yo odiaba a mi público. Pero sepan que no es así. Les amo profundamente y me hace mucha gracia encontrarlos y que me hablen en la calle. Pero siempre me salen con eso de que no se animaron y me entero por un comment o algo así.

Es una tremenda sincronicidad encontrar a alguien cuyo blog visitas en una ciudad con veinte millones de malhumorados habitantes. Cierren el círculo y háblenme, quizas nos debemos algo de una vida pasada, juro no morderles.

Mucho.

Saturday, August 02, 2008

Nolens Volens

Aunque me resisto a volver mi blog en obituario, cuando se es inmortal, la muerte ataca por todos los flancos para hacerse presente, para golpearte desde lejos porque no puede tocarte. Y luego de Julieta, es Victor Hugo. Pero al menos él ya lo sabía y así dejó este mensaje:

Cuando yo me vaya, déjenme ir, tengo muchas cosas que hacer y ver. No se aten a mí con sus lágrimas. Por los hermosos años que pasamos juntos, demos las gracias...

Pues sí, pero siempre hubo la esperanza de una mágica recuperación. Como aquella vez en que todo parecía tan difícil, cuando doné sangre por primera vez y pensé que seguramente revivirías y con suerte, hasta te curarías. No sería primera vez que por mi sangre encuentren la salvación.

Pero no. O sí, porque regresaste por unos años, mas nunca los suficientes. Jamás te leí, ni tú a mí. Pero yo podré leerte un día y tú a mí nunca más porque allá donde te fuiste no hay conexión a internet. Te has ido pensando que sólo soy el hijo de tu amiga de cuando eras Victor Hugo Razkonb, el que ofendía con la mirada, al que veías con amable desconfianza. Porque tú sabías que tengo un plan.

No voy a estar triste. Es sólo que siempre creí que estarías aquí para ver el plan hacerse realidad.