Monday, June 30, 2008

La bodad de Javier y Mellina

Me caen gordas las trajineras, creo que nada bueno puede salir de navegar en agua puerca y son emisarias de maleficios catastróficos. Pero aún así y nomás porque Tamara me dijo que era para celebrar el examen de Emilio, acepté subirme a una. Las propulsa un señor con un palo que entierra en el lodo para empujar el bote y que la fuerza de la física nos lleve muy lejos. Pero la fuerza de la física no coopera y la trajinera va más lenta que un ajolote. Los ajolotes son unas sabandijas que nadan en las aguas turbias y verdosas y pasan corriendo a toda velocidad mientras tú te desesperas en la profunda lentitud de la trajinera. Pero son unas sabandijas muy milagrosas y medicinales, porque hasta las hacen jarabe de esos que todo lo curan.

Nota para el delegado en Xochimilco: Trajineras motorizadas.

Me daban ganas de meter las manos al agua puerca y remar para que avanzara más rápido. No lo hice. Nos acompañaron un montón de blogueros que yo no supe eran blogueros hasta el final. De haberlo sabido antes, hubiera sido más efusivo porque bien que los recuerdo comentando aquí, pero sus caras nomás no me eran familiares, pues yo esperaba que fueran igualitos a como son en sus fotos comentadoras.

Así como buscar a Krusty con un globo:



Y encontrar al guapo Pete.



Tamara tomó un montón de fotos de nuestro recorrido. Y después de horas de diversión, fuimos a una pulquería. Siempre me pregunté porque las pulquerías están cubiertas de azulejo. Entonces fui al baño y lo averigüé. Pensaba aprovechar para refrescarme un poco y recobrar la compostura después del viaje en trajinera. Supuse que en el baño de caballeros encontraría los implementos necesarios, toallas calientes, agua de colonia, brillantina y un mocillo entregándote todo en las manos.

Pero cuando llegué no había puerta, ni baño, ni nada, sólo un abrevadero de azulejo metido en una minúscula esquinita para que los parroquianos soltaran el pulque que se habían tomado. Y en eso, un sonido extraño llamó mi atención. Y antes de cualquier cosa debí correr, pues ante lo concurrido del mingitorio, un borracho estaba orinando en la pared y sus jugos amenazaban con caer como una ola sobre todo aquel que no corriera.

Y corrí.

Llegando a Xochimilco vimos un letrero anunciando la bodad de Javier y Mellina y pensamos sería una pareja de gangosos. Discapacitados guturales, quise decir. Nunca lo averiguamos. Pero el mundo es un pañuelito y nos los encontramos casándose y quitándose la liga en plena trajinera. Tan pantanoso el amor.


En lugar de la foto del guapo Pete, apareció ésta, donde me regañan en alemán por robar su imagen y su ancho de banda que les sale tan caro y que es un delito de lesa humanidad. Y como es muy grave y horripilante, ahí lo dejo para que no se les olvide que leen el blog de un criminal.

Ich darf nicht bei ULOC klauen
Ich darf nicht bei ULOC klauen
Ich darf nicht bei ULOC klauen
Ich darf nicht bei ULOC klauen
Ich darf nicht bei ULOC klauen

Wednesday, June 25, 2008

Se busca

El sábado conocí a un maestro de física muy amable que me dijo que tengo una mente prodigiosa.

Ajá, y entonces la otra noche, esta mente prodigiosa fue al cajero automático. En la espalda llevaba mi mochila, en la mano izquierda un revólver calibre .45 y en la derecha mi lonchera metálica de Star Wars, una que siempre les quiero enseñar pero está muy llena de golosinas o envolturas y espero un día que esté más presentable para tomarle la foto.

Me disponía a teclear mi NIP, cuando recordé que soy más bueno tecleando con las dos manos, así que enfundé mi arma, puse mi lonchera en la parte superior del cajero y me dije a mí mismo:

Vaya, qué linda es, sería muy triste que la olvidaras ahí nomás ¿no? No se te ocurra hacerlo ¿entendido?


Como verán, sólo yo puedo hablarme así. Pero eso que me dije estaba de más, no podría olvidarla, pues dentro llevaba unos dulces aún buenos y una cámara fotográfica con sus baterías recargables y cargador que alguien me había prestado. Imposible.

En fin, rápidamente transferí 15 millones de dólares a una cuenta en las Islas Caimán y procedí a sacar mi tarjeta, pues tengo la bonita costumbre de olvidarla ahí asomada, como si el cajero me sacara la lengua y yo huyera ofendido, así que la tomé y me perdí entre las sombras de la noche.

Días después, me encontraba en medio de profunda tribulación. Estaba seguro de que había sido víctima del ladrón que ronda en mi trabajo y preparaba un incendiario correo para toda la empresa que desembocaría en el inevitable linchamiento del malandrin. Miren que aprovecharse de mi confianza y robar mi loncherita. Y llevarse además la cámara esa que no era mía. Pero pagaría muy caro su crímen. De cualquier manera recurrí a mi entrenamiento como mercenario y decidí recordar el último lugar en que había visto mi loncherita.

¿Dónde?...¿Dónde?...¿DÓNDE? ¿Do-o... Y así de pronto recordé. Vaya mente prodigiosa.

Quiero mi lonchera de vuelta. No tiene nombre, es metálica, tiene a Darth Vader al frente y una batalla con espadas por detrás. Si alguien que lea mi blog la recogió del cajero, escriba y enviaré un cochero con caballos para recogerla.

Thursday, June 19, 2008

Alta Tecnología

Mi computadora tiene la entrada USB llena de lo que parece ser mole negro de Oaxaca:



Pero no me animo a probarlo por miedo a que no lo sea y resulte alguna enfermedad venerea de esas que atacan a las computadoras. Si tuviera la plena seguridad, correría por una tortillita y ya. A lo mejor encuentro una máquina de tortillas por acá en la empresa. Y es que resulta que esa máquina de dulces que nunca servía, fue recientemente reemplazada por una nueva y reluciente y tan moderna y maravillosa, que sólo funcionó un día la muy puerca.

Y al poco tiempo me encontré en el elevador a una chica que traía un documento en las manos y se dirigía al mismo piso que yo. Ella miróme. Yo miréla. Nos vimos a los ojos y entre mirada y mirada metí la nariz a su documento. Pero no decía de qué empresa se trataba, así que nunca supe de dónde venía y dejé que el cielo decidiera nuestro destino.

Tenía mucho coraje con la máquina descompuesta, así que me dirigía a darle su dosis diaria de patadas y puñetazos, cuando me encontré con este letrero:



El mismo papel que cargaba la chica del elevador. Afortunadamente cuando las máquinas se quedan con mis dulces, no las muevo, prefiero patearlas vigorosamente, me resulta más relajante y a veces funciona para que suelten la mercancía. Nada más que esta máquina es muy chistosita, porque dice cuidar tu salud con basura nutritiva y llena de fibra que te regulará existencia y tránsito intestinal. Y por eso no sólo es máquina de dulces, también es refrigerador que te entrega las cosas heladas y te puede ofrecer:



Leche con zacate muy alta en fibra, y las increíbles zanahorias baby con limoncito. Me dan lástima, nadie las quiere porque parecen dedos gorditos empaquetados.



Tapiocas y gelatinas y frutas enjuagadas para que no les quede sabor, pura nutrición.




Leche en las presentaciones que no sabías que necesitabas, pero ahora ya sabes. Me pregunto qué pasa si quiero una leche clásica light deslactosada.



El original jugo bíblico Manzana y Eva, 100% manzana 0% culebra. Calma la sed espiritual.



Y lo más importante, el tratamiento de belleza para los empleados rollizos y cara de pizza. Primero, el yoghurt Saciedad, que con una botellita eliminará esa vulgar necesidad de comer, reduciendo sus cinturas y sus niveles de colesterol y su soledad. Confieso que me da cosa que un yoghurt se llame saciedad. Yo lo haría más humano llamándole Saciedad Civil. Y por último, el yoghurt embellecedor anti cara de pizza para la mañana y para la noche. Así como lo leen. Los dos tienen vitamina E, pero el de la mañana tiene selenio y el de la noche pasiflora, pa los nervios.

Lo que no me queda claro es si se toman o se untan.

Si alguien los ha tomado, dígame a qué saben porque no quiero ser conejillo de indias.

Born Again

Monday, June 16, 2008

¿Y qué hago con los atrasados?

Ya, tengo que escribir en mi blog al que tanto quiero, nomás que lo quiero tanto que ya no sé por dónde empezar, pues además tengo posts atrasados desde años atrás. Figúrense que traigo unos atorados de cuando tenía el pelo largo y ya no hallo qué hacer con ellos, ahora que soy tan correcto y elegante y pescuecipelicorto. Pero también tengo unos menos viejos, como uno del día mundial contra la homofobia, ese en el que se promueve que los hombres se amen los unos a los otros y las mujeres las unas a las otras y que fue hace un montón.

Y ahí tienen que venía yo por Avenida Reforma en ese día de promoción del pecado, con un chofer de esos que gustan de hacerse mensos manejando a 10 Km por hora y al que por la misma razón castigué con mi absoluta indiferencia, cuando algo particular sucedió.

No cruzaba más cosa con él que unos ocasionales ojos furiosos a través del espejo retrovisor y en eso, por ambos lados del vehículo aparecieron una motocicleta y una patrulla flanqueando nuestro camino. Pensé que era mi acostumbrada gente de seguridad y me enojó mucho que no cumplieran con la discreción que se les ha ordenado.

Pero entonces los vi detenidamente y me di cuenta que no tenían las duras facciones de mis agentes del Mossad. En la moto venían dos mujeres policía muy sonrientes y en la patrulla venía otra con la cabeza completamente rasurada de los lados y un mechón arriba. Muy moderna ella. En eso, las mujeres de la moto preguntaron a la de la patrulla:

¿Y la generala?

La otra contestó con una sonrisa y del asiento trasero de la patrulla se levantó una mano medianamente peluda que saludó por la ventana y provocó la risa de las motonautas de la ley. Entonces nos agarró un alto. La policía en la patrulla se volteó y se inclinó con muchos trabajos hacía atrás para dar a la cosa de la mano un tierno beso de lengua escurriente de policiaca saliva, que a mi me pareció muy evidente pero pensé sería imperceptible para otra gente. Hasta que el chofer dijo con un dejo de asco:

Uhuhuy, mírelas, se están besando.

En otro momento, le habría seguido la corriente y me hubiera quejado de que las policias se amaran las unas a las otras en horas de trabajo, pero como ya le traía coraje al tipo este, nomás le dije:

¿Y a usted qué?

Y así es como luché por los derechos de las policías lesbianas en su día. Merezco una estatua en Reforma.

Rely only on a happy mind

Friday, June 06, 2008

Tarea atrasada

El otro día una compañerita del trabajo me regaló una paleta para que me curara de la gripe aviar. Mil gracias a ella. Me encanta decir compañerita porque es como cuando estás en el kinder y tus papás te preguntan por tus compañeritos. Pero en fin, creo que es un regionalismo exclusivo de los papás mexicanos tan abusivos de los diminutivos. Y no abundaré más, porque ya lo haré en mi libro Ayúdame Diosito, o breve historia del diminutivo en México. El mismo con que arrebataré el Nobel a todavía no sé quién.

La paleta que me trajo mi compañerita, me trajo también muchos recuerdos. Hubo una vez hace muchos, muchos años, en que llegué a una escuela nueva. Era segundo grado y por un momento no supe qué hacer. Había devorado a mis compañeritos de la otra escuela y despúes del horrible baño de sangre, me encerraban en un laboratorio de experimentación pedagógica junto a otros compañeritos no tan bien alimentados y suculentos.

Pero en medio de la terrible confusión, dos niñitas me explicaron cómo estaba la cosa y qué era lo que tenía que hacer. Tan fácil. Y cuando pregunté a mi madre o tutora cómo podía agradecerles semejante gesto de bondad, ella me dijo:

-Mañana les llevas una paletita.

Y al siguiente día se me olvidó. Pero no era grave, lo haría después. Y así pasó un año y otro y entonces salí de la escuela y ese después nunca llegó.

Así que luego de tantas décadas, sigo debiéndoles una paleta a esas buenas samaritanitas.

Por eso hoy, he decidido hacerles el regalo de la inmortalidad.

La inmortalidad a través de Google. La otra la regalo a cambio de sus almas. Pueden mandarlas a mi cuenta de correo, soulfire999@gmail.com en un archivo extraíble. Recibirán su kit de inmortalidad a vuelta de correo.

Ellas son Mabel Camacho García y Jocelyn Nava Olivares. El día que se les ocurra buscarse en Google, se encontrarán y seguramente no se acordarán pues serán tan ancianas y seniles que sus nietos les gritarán:

¡Abuelita, deje de usar mi conexión a internet!

Pero lo que importa es que han dejado el anonimato cibernético y si no se encuentran ellas, sus descendientes lo harán.

¡Gracias a las dos por ayudarme en el salón de 2-B con la maestra Margarita Guerrero Morales Sánchez de la Jicotera de Nueva York!

Un fuerte abrazo a ambas donde quiera que estén.


Wednesday, June 04, 2008

El otro día me entrevistaron para una revista

Adivinen por qué.


Porque soy hijo de Santiago Creel.
Por mi disco.
Porque soy nieto de Ernesto Zedillo.
Porque soy abogado de las pseudoefedrinas de uso medicinal no recreativo.
Por mi linda cara.
Porque sí.
Porque aparezco en el poster central desplegable.
Por amor de Dios.
Por mi blog.
Porque me quieren llevar a rehabilitación y yo digo no, no, no.
Por mis pistolas.
Por mi película.
Por angas o por mangas.
Porque se me apareció la Virgencita y me dejó un mensaje.
Por los niños.