Saturday, May 17, 2008

Nada es gratis en la vida. Nada que valga la pena.

La diaria bomba de helado y crema chantilly, suelo comerla en casa por la mañana, aquí en Uglyville no preparan esas delicadezas. Lo que sí es que junto a los carritos, hay maquinitas alimentadoras de obreros y una que me provoca gran inquietud es la de café.

Cuando pequeño desarrollé una fascinación por las máquinas expendedoras de bebidas, me gustaban más que las de dulces porque significaban un fenómeno más complejo. Las de dulces me parecían un simple aparador escupe golosinas, en cambio las de bebidas, eran misteriosos seres míticos capaces de producir en sus entrañas cualquier bebida, fría o caliente. Las conocí en un hospital cuando nació mi hermano y en silencio esperé que mi madre fuera una interminable máquina productora de niños para regresar muchas veces más.

Ahora no me fascinan tanto, son pequeñitas y además no tomo café. No lo soporto, me cae gordo y me repatea y puedo escupirlo al cielo sin que a la cara me caiga. A menos que tenga mucha leche y mucha vainilla y mucha, pero mucha azucar.

Así que el otro día en un momento de ociosidad me acerqué a la máquina, pues de refilón noté que tenían un sabor vainilla latte. Algo que no aguanto de estos nuevos aparatos, es que te pidan "poner un vaso". En la antigüedad, las maquinas estaban rellenas de un elemento mágico que no sólo generaba bebidas, sino también vasos, así que resultaba todo un espectáculo mirar a través de la ventanita como mágicamente aparecía uno y se llenaba de fluídos de todos colores y espesuras hasta quedar exactamente al tope.

En fin, que le puse un vaso. Y esperé a que apareciera una tarifa. Pero nada. Así que procedí a picarle a los botones. En eso y sin que yo metiera una moneda, empezó a escurrir un agua negra y pestilente. Era uno de esos sobrevaluadísimos expressos. Junto a mí había un tipo que esperaba a calentar su comida en el microondas y me miró con cierta desconfianza. Supuse que se había dado cuenta de que me estaba sirviendo un café gratis y se preguntaba a quién habría yo matado y tirado tras la máquina para tomarme su café.

Evidentemente no me iba a tomar esa porquería, pero ya que el tipo me creía un ladrón y asesino, tomé el vasito hirviendo y maloliente y me fui para que se quedara buscando el cadáver y contándole a todos que me había robado un café expresso de la máquina. Pensé tener el vaso como adorno y complemento a mi disfraz de oficinista, pero lo soporté exactamente treinta segundos y me levanté corriendo a tirarlo al caño de donde nunca debió salir.

¡Toma Splinter, báñate en él!

Regresé entonces a la cocina y tiré el contenido en la tarja, pileta, fregadero o cualquiera sea el termino que usen para nombrar a la cosa esa en que amontonan los trastes. El tipo ya no estaba, en su lugar había una simpática muchacha que al ver mi cara de repugnancia dijo:

Los expressos son gratis.

Vaya, de haber sabido no aprieto todos los botones. También me explicó que el de vainilla tenía un costo. Lo pedí, lo probé y estaba simplón. Púsele muchos sobrecitos de azúcar y al mirar que había provocado tamaño basurero de sobres y recordar todos los que ya había consumido y que se habían ido al limbo sin pena ni gloria, decidí comenzar un proyecto artístico performance instalación consistente en la yuxtaposición de todas las bolsitas de azúcar que de aquí en adelante me coma.

¡FONCA, ven y recoge a tu hijo pródigo!

Como no tenía cinta adhesiva a la mano, escondí un montón de sobres vacíos abajo de mi lap top y esperé al día siguiente.

Cuál sería mi sorpresa al llegar en la mañana y no encontrar mi amada basura. Alguien aquí está haciendo su trabajo y eso no está bien. He pasado tremendo coraje. Debí comer un bolillo para el susto. El bolillo estaba relleno de milanesa, pierna y quesillo, para mayor efectividad.


Ahora tengo que comenzar mi obra desde cero. Aquí el principio. Las otras ya las empecé a pegar en una esquinita más lucidora.

15 comments:

KATIA said...

sOY LA PRIMERA EN ESCRIBIR.
A MI ME ENCNATA TODO LO QUE TIENE QUE VER CON DULCE.
EL HELADO POR EJEMPLO DE CHOCOLATE POR EJEMPLO ME ENCANTA , NO TANTO EL DE VAINILLA A ESE LE TENGO QUE PONER MERMELADA DE DURAZNO OCHISPAS DE CHOCOLATE.
¿ EN FIN QUE PASARÍA SIN TANTITA AZÚCAR EN LA VIDA?
TU SIEMPRE ADMIRADORA KATIA

KATIA said...

SOY LA PRIMERA EN ESCRIBIR.
A MI ME ENCANTA TODO LO QUE TIENE QUE VER CON DULCE.
EL HELADO POR EJEMPLO DE CHOCOLATE ME ENCANTA , NO TANTO EL DE VAINILLA A ESE LE TENGO QUE PONER MERMELADA DE DURAZNO O CHISPAS DE CHOCOLATE.
¿ EN FIN QUE PASARÍA SIN TANTITA AZÚCAR EN LA VIDA?
TU SIEMPRE ADMIRADORA KATIA

Chileprieto said...

Esos tipos que te miran raro como si fueses un asesino, están así por su adicción al café. Te los encuentras en las mañanas al salir al trabajo, son la imagen en el profesor regañón y depresivo, las escuchas en los restaurantes contando todo un repertorio de su deprimente vida novelesca.

翼のおれたエンジェル said...

Hahahaha, no te quejes, que en la escuela tenemos que rogar dos semanas a las autoridades y enviar memo(randum)s firmados por todos los profes para que nos pongan un méndigo garrafón de agua, el cual se acaba en una semana.
No te imagino de oficinista de 9 a 5, hehehehe.

Saludines desde la trinchera académica, la cual has tristemente abandonado (aunque jamás deshonrado, me contaron).

Angelín

Luis Frost said...

no olvides que para que el fonca te lleve, a tu obra le tienes que poner un nombre tipo "yuxtaposición decompuesta" o cualquier título que haga que los habituales del starbucks de la condesa alcen la ceja

Vinagreta said...

¡Oficinas! La selva que tiene árboles procesados... pero selva al fin.

Saludos Perversos.

Que deleite haber caído en este su blog.

Me ha agradado la narrativa.

rupia said...

no hay otro mejor que tu blog pero hubieras dejado la foto esa, para contrastar la belleza de tus letras

Melocotoncito said...

Odio a esas máquinas crueles, cuando roban tu dinero y no escupen esas galletas que tanto quieres, o cuando se les termina la vainilla y te da sólo agua caliente con un color medio raro... eso y la foto 9anterior del pulgar....aaaaaasco.

urs said...

Soy muy jóven, a mí no me tocó conocer las máquinas que pruducen vasos además de café, sólo en películas y caricaturas, y siempre las recuerdo aventando un ratón o algo similar por el agujerito del café. Yo tampoco lo tomo, a menos que sea con leche y mucha azúcar... Me encanta tu manera de retraerte del ambiente laboral, jeje! Saluditos

Elizabeth said...

Mmm...vainilla latte te recomiendo el del oxxo, no son gratis pero estan buenos ;).

Saludos Gonzalo y Presente ;)

boris said...

Gonzalo pertenece al mundo academico

(no por nada es el maestro de maestros)

Anonymous said...

Siempre pasa, te entiendo porque yo tambien tengo fascinacion por ciertas maquinas raras y poco comunes, de esas que vez en tu niñez una o dos veces y te queda un profundo y extraño recuerdo de el motivo y uso de esas maquinas.

yo recuerdo... una maquina en una zapatería sombría y primitiva allá sobre av. guerrero, no recuerdo el nombre, pero recuerdo que eran muy populares en los noventa (como todas esas cosas que tenían muchas franquicias en los noventas y luego llegó el 2000 y subitamente muerieron).

bueno, el punto es que había una maquinita al fondo, era una caja, una extraña caja pintada de amarillo con cuatro paredes que tenían un cristal a través de cual no se podía ver nada, nada. la luz estaba apagada, los cristales eran negros totalmente negros, era una caja como de un circo, ahora recuerdo, tenía la carpa de un circo encima, era pequeña y hecha de metal.

yo estaba aburrido, totalmente aburrido había estado acompañando a unos tíos a buscar zapatos, no recuerdo para quien, eso lo borré de mi mente.

miré mucho tiempo la caja, la verdad me dio miedo, no sabía que pasaría si pusiera una moneda en la ranura que se encontraba debajo de la caja.

pero quisé hacerlo, quería hacerlo
dijé:

"tía me das un peso"

de los antigüitos, of course, meti mi moneda y me acerque con mucho cuidado e indesicion para ver que habia detras de esos cristales negros....

SE PRENDIÓ UNA LUZ!!!

una horrible, espantosa, tétrica música de circo comenzó a sonar, en el interior había unos viejos, despintados, rotos PAYASOS!!!!

PAYASOS!!!!!

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH
ESTABAN SONRIENDO
ESTABAN EN UN SUBE Y BAJA
ESTABAN SUJETANDO UNOS GLOBOS...

entrecorté la voz...
dijé: "TÍA VEN A VER ESTO"

y contestó friamente:

"VELE AHÍ"

sibitamente la luz se apagó, la musica cesó, las horripilantes imagenes de los payasos se fueron de los vidrios negros, pero NUNCA de mi mente...

luego mi otra tía dijo:

"¿qué viste mijo'?"

y yo dijé aun pasmado:

"payasos tía, payasos".

Clauminara said...

Aquí hay varias maquinas de café de las que sí te dan vasos y hay un delicioso capuchino con chocolate :D además, el señor que da mantenimiento a la máquina, nos regala café a los de la oficina (la máquina queda justo afuera de nuestra oficina) porque a cambio le prestamos el teléfono. Hay otro refinamiento en este cuchitril y es que mandan a hacer terrones de azúcar que vienen envueltos en un papelito muy mono con los logotipos de la institución.

Saludos.

melissa said...

jajaja
ay llegue tarde a comentar, pero aun asi, quise hacerlo, y esque me ofendio el comentario de "chileprieto"
yo soy adicta al cafe y no soy como dice el q somos, yo no tengo vida deprimente!! ademas ni veo novelas!!
por otro lado me encanto el comment de...ash! anonimo (ahora te comprendo gonzalo), bueno, del q platico su experiencia con payasos, jaja nada q ver con el café!!

Ginger said...

Siempre me ha parecido lo extraño que es lo semi paralelas que nuestras vidas (osea la tuya y la mia) pueden llegar a ser, yo tambien tenia un extraño gusto/amor/desamor por las maquinas de cafe, aunque a mi no me guste el cafe, al meno que sea de vainilla o de canela y tenga mucha mucha azucar y mucha perooo mucha crema o leche, el cafe negro no lo soporto, en fin! extraño no?...saludos.

Atte. De las mas antiguas comentadoras de tu blog (jajajaja un dia de estos deberia de decirte mi nombre vdd? a ver si se te pega)