Monday, February 25, 2008

Encuentros extraños

Uno de los encuentros inesperados de aquella noche en el Salón Caribe, fue el que tuve ya entrada la madrugada, cuando la gente comenzaba a irse y las autoridades del antro prendían la luz y ponían a Locomía para espantar a una concurrencia que confundida bailaba jugando con abanicos imaginarios en el aire, pero no se iba. Cuando a lo lejos alcancé a ver un rostro familiar, el enésimo aquella noche, familiar no por consanguineidad, sino por haber compartido un momento allá lejos, en la noche de los tiempos, cuando la pubertad aún no mancillaba la blancura de nuestros cuerpos y queríamos ser adultos y tener 18 años para hacer todas, toditas esas cosas que hoy de viejos jamás hacemos.

David es su nombre. La nuestra era una escuela de arte donde lo primero que se aprendía era a padecer el hambre del artista. Todos parecían no haber comido en días y si por casualidad descubrían que en tus manos tenías algo medianamente comestible, como hienas se abalanzaban sobre ti y aquello que te ibas a comer. Uno asumía que tendría que compartir con las cien bocas del hospicio o aprendía a comer a escondidas, en la oscuridad. David era el oscuro rey de los pedigüeños, esos de los que sabías nunca podrías tomar revancha en forma de torta o Dorito Nacho, de los que tenías que escapar porque vendrían sobre ti con la mirada perdida, los brazos abiertos y gritando ¡quiero! ¡quiero!.

Y ahí estaba él. Y me dio tanto gusto verlo por haber pasado tantos años. Y por no tener mi lonchera en las manos. Y después de un efusivo abrazo, me recordó que pronto sería el tan ansiado encuentro escolar, la verdadera prueba para el ego, donde sabrías si eres capaz de mantener tus logros en silencio o te confesarías el inventor del Post-it, como me habían dicho por correo Sabimel y Nayira, las Romy y Michelle de nuestra generación. Pero además, David me avisó que el reencuentro tendría lugar en su bar, suyo de su propiedad, al que me invitaba esa misma noche, pero al que no pude asistir por compromisos adquiridos con anterioridad.

Mas esperen, cuando me dijo "bar" lo primero que imaginé fue el típico lugar con candelabros de cristal checoslovaco, mesas de caoba tallada, terciopelo rojo y un espectáculo de burlesque protagonizado por un grupo de francesas de medidas idénticas y cuerpos perfectos. Pero era David, y era en Santa María la Ribera, zona muy respetable pero que poco tiene que ver con Montmartre. Así que comencé a contemplar las posibilidades y las ennumeré de la siguiente manera:




1.- David tiene un bar en forma, con los candelabros, las mesas, el terciopelo y no las francesas, pero sí unas triates mexicanas que no tienen desperdicio.

2.- David no tiene un bar en forma y así le llama a un oscuro localucho en el que se reúne con sus compinches para tomar alcohol y olvidar sus cuitas.

3.- David metió a su santa madre en un asilo y convirtió su bella casa porfiriana en un bar en forma.



Y como siempre mi realidad superó mi ficción. Caminé por calles sin luz y pasé por vecindades de arquitectura increíble tristemente consagradas a San Skeletor. Llegué al Kiosko Morisco. Caminé un poco más. Y ahí me vi aquella noche...

18 comments:

Jorge Pedro said...

pero ¿dónde era el bar, pues'n?

Anonymous said...

Los puntos suspensivos es porque va a continuar? Qué pasó! Dónde queda el bar de David?

Anonymous said...

Te pido perdon porque no habia visto que ya preguntaron lo mismo y porque a pesar de la falta del dato es un super post

LORENA said...

Jaja, recuerdo perfectamente eso de que sacabas comida y todo mundo corría a hurtar, ha de ser una característica de los cedartianos, no sé si recuerdas (o si estabas) un día que el maestro de ética y estética nos contó que el captó que había salido del CEDART eb el momento que sacó su torta en la universidad y nadie le pidió y hasta se le hizo raro. Cuando leí que viste a David dije: órale, no lo conozco, pero ya leyendo lo de la reunión de la cual también me enteré, pero no pude ir, entonces dije: AAAAAA, "Davo", creo que el tiempo que estuve en el cedart sólo escuché que le decían así, así que me dices David y no capto. Jaja, a mí también me llegaron mil pensamientos extraños a la mente al tratar de imaginar que pex con su bar, también era extraño imaginar la gente que tal vez vería que hace añísimos no veo, pero bueno, ya será para la otra, pero quítasnos pues la duda... ¿cómo era el bar? ¿entraste? ¿qué tal estuvo el asunto?

Y YA CONTESTA TUS COMMENTS QUE DESDE HACE AÑOS Y AÑOS TUS ADMIRADORES LO PIDEN. (HACE TIEMPO QUE NO ESCRIBÍA PERO NO HE DEJADO DE LEER NI UN SÓLO POST.

Lorena said...

CORRECCIÓN ERROR DE DEDO:

PUSE QUITASNOS: ERA QUITANOS

Oaxaca said...

ven a Oaxaca.

KATIA said...

SI MUCHO ROLLO SOBRE EL TAL DAVID, PERO DÓNDE MENTADOS ERA EL BAR?

acomedido que es acomedida :( said...

me gustan los hombres patanes, que sean rudos y cinicos, bigotones con brazos peludos, aunque lo que más me gusta es el pedazo de carne que les cuelga de la entrepierna... Esa ENORME y JUGOSA VERGA!!

lo anunciare en blogs mexico!!

urs said...

Yo también esperaré el final de la historia... si es que lo hay. Saludos.

melissa said...

PRESENTE GONZALO
Y PRESENTE POR LOS ULTIMOS DOS, O TRES, O CUATRO?...POSTS, YA LOS LEI
APENAS HOY
SALUDISHOS!!!

Anonymous said...

Bueno, creo que me uno al clamor general, haciendo la acotación, que soy residente de esa colonia decimonónica, y que creo conozco todos sus rincones de vicio, por lo que tengo curiosidad de saber dónde queda ese dichoso bar, mas si tiene terciopelos, candelabros y francesas bailando can-can, aunque deduzco de tu post que es uno que tiene tintes amarillos, pequeño, mezas a lo minimalista, , que tiene cara de cafecito condechi mas que de bar, lo cual sería muy triste, ya que me imagine las felpas rojas y sobre todo a las francesas de turgentes y voluptuosos cuerpos.
Carlos

Patricia Sánchez Aramburu said...

¿Y San Andrés chingón?

Perdón, Fragoso, pero tu blog también es un espacio de recreación entre jóvenes, como el jardín botánico o la salida de la estación Buenavista en metrobús.

Patrulla said...

San Andreeeeeés, ¿ónde andas?, por andarte buscando, ya hasta dejé por error mi nombre, cubierto por mi identidad secreta...

Acomedida: ¿hora, sí ya vas a sacar tu blog, manita?

Anonymous said...

Orales! Con que la patrulla tiene identidad secreta! Y cual sera la de la acomedida? Oigan hay que hacer lo de los 35 comments haber si es cierto que Su Alteza Gonzalísima postea diario, ya ven que el otro día si pegó



Post!

Post!

Post!

el nuevo said...

ay ya, escribe otro post , por fa

Anonymous said...

que blog tan barato para tener mas coments (de todos los gueyes que preguntan donde esta el dichoso bar) ji ji ji

Anonymous said...

No mames qué valiente! Porque no nos enseñas tu blog con comentarios inteligentes que sí vienen al caso. Este es el mejor blog aunque le pese a los pobres pendejos como tú. ¿o no? Quién lo dude que lo diga, pobres putos.

sirako said...

yo me encontré 10 pesos en el suelo del salón caribe.