Thursday, December 27, 2007

Yo venía a otra cosa

¿A quién creen que pertenece esta coqueta y pestañuda mirada?



a) - Claudia Schiffer

b) - Alberto Rojas "El Caballo"

c) - Elizabeth Taylor

d) - Santa Claus

e) - María Joaquina, la de Carrusel.

Respuesta:



Al mismísimo Santa Claus. La respuesta está al revés para que no les resulte tan obvia, como en los crucigramas del periódico. También para que se paren de cabeza y les dé un ataque de recalentado de agruras del 24 de diciembre. Figúrense nada más a un Santa Claus tan metrosexual, como si los mexicanos necesitaran más confusión de género con eso de que se llama Santa y es machín y tiene barbas y por eso acaban llamándole Santo Clos, como ya expliqué aquí hace un par de navidades. Córcholis, cómo pasa el tiempo.

Cuando le tomé la foto, el dueño de la tienda de pelucas, salió y lanzóme una mirada castigadora como si le fuera a robar el alma a su maniquí de ojos pizpiretos, lo que me hace pensar que el señor de la tienda de pelucas se enamoró de un maniquí que además viste de Santa Claus, cuestión que me llevaría a oficialmente inaugurar una nueva, bonita y muy completa perversión, que incluye fantasmas eróticos homosexuales, conflictos con la imagen paterna, gusto por los tipos peludos y gerontofilia, eso sin mencionar la afición sexual por las estatuas y maniquís que se llama galateísmo, pigmalionismo, agalmatofilia o monumentofilia y claro, los celos que le carcomen cada que un inocente mocoso le toma una foto a su muñecote para ponerla en su blog.

¡Retorcedse en vuestras tumbas Freud y Jung!

Y por cierto, debería llamarle sólo peluquería en lugar de tienda de pelucas. Pero claro, un vivales vino antes que yo y creyó conveniente llamáramos así a los lugares donde te cortan el pelo. Suplico me envíen propuestas para llamar a esos negocios y así devolver a las peluquerías donde sí venden pelucas, el nombre que por derecho divino les pertenece. No sugieran barbería porque debe haber por ahí algún lugar en donde venden barbas.

Inconcebible, yo venía a contarles de mi primera experiencia con un Santa Claus de carne y hueso y miren en qué ha degenerado todo esto. Y es que todavía no acabo con el Santa Claus. Hay un clásico chiste gringo de esos de humor gringo que en la traducción libre de un servidor dice más o menos así:

-¿Qué obtienes de cruzar a Raquel Welch con Santa Claus?

-¡Una tarjeta de agradecimiento de Santa!

Guaca, guaca, guaca. Ahórrense los jitomates. Mejor analicen la estructura del chiste y podrán deducir la época en que fue creado sólo por lo insulso de su picardía y sobre todo por el hecho de considerar a Raquel Welch como el epitome de la belleza y sensualidad. Así son los chistes, les dejan lo básico y nomás les cambian al borracho o la encueratriz en turno. Quizá hoy día Santa preferiría cruzarse con algunas otras mozuelas en lugar de la hermosa y casi septuagenaria Raquel. Pero eso no importa, porque lo que en verdad salió de cruzar a Santa con Raquel Welch fue esto que usaba el maniquí:



Peluca de Santa Claus by Raquel Welch Signatures Collection.

Usher

Saturday, December 22, 2007

Fiesta Chic

Van ustedes a pensar que pertenezco a una sociedad de divertidos y desocupados travestis, pero vengo llegando de la penúltima fiesta de disfraces del año. Y no le quedan ni diez días. Peores conjeturas elaborarán cuando se enteren que mañana hay otra. Pero no sean duros con sus juicios, es sólo gente festiva y con harta disposición al disfraz y la lentejuela, que busca cualquier pretexto para maquillarse como una cualquiera y hacer uso de la ropa de mamá preservada en Vel Rosita. Precisamente la de mañana tiene como consigna ir ataviado de chulo o prostituta. Habráse visto. Con lo mucho que mi abuela gustaba de repetir que era yo un niño muy chulo. Y ya me imaginaba regenteando una partida de suripantas cada vez que me lo decía. En fin, que hoy fue una, organizada por mis queridas Chics y mañana la otra, por el cumpleaños de Cheryl. Sí, puros personajes con CH. sólo faltan La Chorreada, El Chavo, Chucho el Roto y la Chilindrina. Y claro, Chineid O'Connor, como le dicen los mexicanos.

Mientras tanto, las posadas y sus cánticos, bien gracias. Y nuestras bonitas tradiciones, arrumbadas en un rincón, junto a los valores familiares y el respeto a los mayores. Lejanos quedaron aquellos tiempos en que a uno se le secaba la mano de sólo levantársela al padre, ora puro chamaco respondón que exige sus derechos y le grita ¡Muérete! al abnegado padre. Así cómo no van a dar ganas de hacerse la vasectomía. Pero ahí estaba en la fiesta, y que se va la luz. Y que vuelve. Y en eso que me asomo y que veo a la luna más increíble que había yo visto desde la noche anterior. Así que salí tantito a seguirla por Avenida Universidad y cuando me di cuenta ya andaba por lo viveros de Coyoacán y eran 4 y 30 de la mañana. Tuve que tomarle una foto.



Y el resultado ha sido muy triste. Les juro que con mis ojos se veía impresionante, inmensa y refulgente, no podías dejar de verla e intentar seguirla porque parecía acercarse cada vez más, como si fueras a llegar a una tierra prometida. Yo sólo llegué a Mixcoac y luego a Insurgentes. Y de ahí me las arreglé para postear.

Hay alguien que me conoce mejor que nadie?

Wednesday, December 19, 2007

Monday, December 17, 2007

Se solicita su colaboración

Hubo una época de vana oscuridad en que los cambiaba casi a diario, cuando lo único que importaba era que me vieran con uno diferente y más bello que el anterior sin importar sus sentimientos, sólo usarlos y botarlos sin ninguna consideración como los simples objetos que eran para mí. Fue hasta que arrebataron uno de mi lado, que entendí el dolor que era perderles.



Era uno así, pero no tan malencarado.



Más bien así.

Ah, cómo lo quise al condenadote. En aquel entonces las pantallas azules eran la gran novedad junto a las tradicionales verdes molleja como de calculadora vieja que ya nadie quería. El color azul les daba un toque de optimismo tecnológico y fueron la gran cosa como por cinco minutos. Además ya tenían tarjeta SIM y podías cambiar de teléfono a tu antojo, o como nos enseñó el comercial, pedirle prestado el suyo a un rudo trailero, porque todos hemos pasado por esa situación ¿Dónde hay un teléfono con tarjeta SIM junto a un trailero cuando se les necesita? Los comerciales siempre dicen la verdad.

Tenía hasta una camarita que se le pegaba en la cola y tomaba las fotos más horribles, compuestas de puntitos, puntitos y sólo puntitos sobre el fondo azul que hacía lucir al modelo como la superficie de Urano, el cual por cierto, no tiene superficie.

Me lo robaron un mes antes de abrir este blog en ese inmundo parque de aburriciones llamado Six Flags. Y cuando empecé a escribir aún estaba tan afectado por su perdida, que pedí en un sentido post que alguien se tentara el corazón y si de casualidad tenía el mismo modelo me dejara grabar uno de sus timbres para consolarme. Y en un comment me enviaron un archivo con el sonido exacto que yo estaba buscando. Fue impresionante y conmovedor, apenas tenía diez días con el blog. Entonces entendí que podía ser el arma perfecta para conquistar el universo, junto a mis torneadas piernas y voz aguardientosa.

Comencé así el blog con mi nuevo teléfono, al que rechazaba como se rechaza a ese hijo que nace después de otro muerto y al que se le compara, se le viste y hasta se le nombra como al fallecido, siempre temeroso de apegarse demasiado. Pero si no me hubieran robado al otro nunca hubiera tenido a éste:



Uno que ya tenía cámara de verdad y me ha permitido a lo largo de tanto tiempo hacer mofa puntual de todo lo que se me atraviesa. Aunque confieso que ahora que los veo juntos, siento al segundo un usurpador. Lo cual es muy doloroso tomando en cuenta todo lo que le debo. Pero lo quiero de verdad, es sólo que veo al otro y pareciera que no ha pasado el tiempo y sigo siendo aquel chiquillo inocente y sin blog. Quiero tanto al nuevo que me he resistido a cambiarlo a pesar de que se cae a pedazos y la tecnología viene rebasándolo desde hace mucho. Pero me han convencido y es por eso que hoy solicito su ayuda para tomar la gran decisión:

Necesito un teléfono nuevo.

Y como la gran deidad olímpica que soy, necesito que decidan por mí.

Debe tener cámara, evidentemente.



Con música y manos libres.




Elijan la mejor opción y atásquense porque al ser mi blog el favorito del señor Slim, Bill Gates y Steve Jobs, apenas haya un ganador en el bonito concurso, lucharán de dos a tres caídas para enviármelo primero y que siga haciendo las delicias de chicos y grandes, así que escojan sabiamente. Iba a poner todas las fotos pero serían un montón, así que si tienen duda sobre un modelo hagan click para ver la foto. O en su defecto corran a cualquier catalogo descabellado y dejen su voto:


Alcatel OT E205a
Sony Ericsson w580i
Armani Phone
F1 Imobil
iPhone
Disney100
LG Chocolate
Prada Phone
Blackberry 7281
Panasonic G61
Pantech C511
P7 haier


Voten ya, que me urge.

Österreicher

Wednesday, December 12, 2007

Cuídame virgencita que vives en mis caderas

Mis amigos se fueron a Guadalajara y no soporto la abreviatura de Guadalajara. ¿Gdl? ¿Quién diantres la decidió? ¿Cómo se supone que intuyas lo que significa? Es una abreviatura, no una adivinanza. Eso de Gdl. me recuerda más al dulce ese de Sonrics que se llamaba Gudulup, el que a su vez me hacía preguntar si había sido bautizado en honor de la virgencita de Guadalupe y luego entonces podía ser llamado Lupito, el chicloso.


Hoy sería su onomástico.


Para los que no lo recuerdan en el día de su santo, era el último dulce que te quedaba en las bolsitas cumpleañeras y que nadie se comía de buena gana porque era como un eterno chicloso de plástico color rosado, insipido y poco práctico, que uno optaba por resignadamente chupar, ya que se había acabado los chocolates y paletas y chicles y sí, hasta la horrible colación.

Y hablando de apariciones marianas, la virgencita se acaba de aparecer en mis crestas iliacas. Las crestas iliacas son esos huesos saltones a la altura de las caderas con los que la gente flaca como un servidor se agarra los pantalones a falta de un cinturón, son muy útiles para eso y para nada más. Un día en la prepa diarrrtistas en la que iba, la maestra de danza nos pidió etiquetas adhesivas y la siguiente clase me tiró al suelo y las pegó en mis partes que saltaban todas, unas por huesudas y otras por carnudas, aunque las más por huesudas, entre ellas mis crestas iliacas.

Pues resulta que por andar de acróbata callejero me he acomodado tremendo porrazo que me provocó esta aparición:

arrodíllense impíos:



¿Cómo que no la ven, monstruos faltos de fe?


Ahí esta, clarito.

Cuídame, virgencita.

waiting

Monday, December 10, 2007

Lleno de luz

En esta época de realizaciones, se pone muy de moda junto con las bufanditas ridículas y los suéteres de Chinconcuac, eso de hacerse el amargado para llamar la atención y que todos digan:

Ay, es que eres un Grinch.

Patrañas. Lo único que en realidad quieren es que alguien los toque aunque sea por encimita de su horrible suéter de Chinconcuac, pero como nadie pensaba invitarlos a una posada siquiera, se curan en salud y dicen, al fin que ni quería ir. Suplícoles paren con su amargosa jugarreta y si de verdad les incomoda tanto la navidad, se lo callen o lo escriban en una bonita novela, que de todos modos a nadie le importa.

Yo no finjo amarguras, pero lo cierto es que me provoca una finísima hueva de esturión eso de poner un árbol en medio de la sala y colgarle cuanta cosa brillosa se me atraviesa. Afortunadamente cuento con un ejercito de enanos eunucos que lo hace por mí, pues la navidad con árbol o sin él, me sabe exactamente igual. Pero hay de ti si alguien se entera que es 2 de diciembre y no has puesto árbol ¿pues qué pasó? ¿tu papá se fue a la quiebra? ¿a la cárcel? ¿es un borracho y se lo orinó con todo y esferas?

Por eso asómense y verán todos los arboles pegados a la ventana, para que los vea el vecino y se apure a poner el suyo ¿O no? Y aunque soy paciente con el espíritu navideño, mi gato no lo es tanto. Sucede que aquél mismo ejército de enanos decoradores decidió poner un nacimiento. Y con ese fin instaló una majestuosa cama de musgo con todas esas hermosuras que se ponen en una escena de la natividad. Tan acogedor resultó el pesebre que mi gato decidió adelantar su regalo. Y se orinó el nacimiento. Los pastores corrieron presurosos.

Ha decidido entonces devorar el árbol poco a poco, pues aunque es una mala persona, siempre ha sido muy perseverante. Así que luego de comenzar por las ramitas de abajo, ha seguido con las luces.


Se sube a un banquito para alcanzar las de arriba


Mira lo que pienso de tu navidad. Repuso el gato.

Ahí está, la primera linea de su novela. La gente sólo repone en las novelas. Y los gatos también.

Eso del post de abajo no fue una cita. Las citas son para los mortales.

Era sólo alguien haciendo oración.

Friday, December 07, 2007

Resquemores

Hoy salí con alguien que me lo había pedido en todas las formas y en todas las lenguas y por todos los medios. Porque soy una buena persona y porque tenía un espacio en mi agenda y porque no soy nadie para negar una cita y porque se me terminaron las excusas jocosas. Cuando por fin tuvome enfrente, no hizo más que hablarme de su trabajo y lo que hacía en su trabajo y las cosas chistosas que pasaban en su trabajo y lo trabajoso que es su trabajo. Y cuando se armó de valor para cambiar de tema, en mi conversación surgió sin ninguna intención especial, la palabra resquemores...

¿Qué?

Contestó. Y no es que no me pudiera escuchar, es que de verdad no entendía que era eso de resquemores, y si se comían en quesadilla como el resquemsón o se hacían mermelada como las resquemoras. Entonces no entendí ¿qué se supone que espera alguien que sale conmigo, además de una conversación de más de 25 palabras, no todas ellas incluidas en el Diccionario Academia? Entonces entendí, una personalidad arrolladora y una belleza que corta el aliento y alimenta el espíritu con solo contemplarla. Y así dejé que hablara y hablara y me contemplara ¿Qué tal con mi corazonsote?

Aguarden un segundo, debo corregir eso de salí con alguien, más bien, tomé un café con alguien, eso de salí suena a qué salí con alguien y tuve sexo sin protección en un hotel de paso con alfombra pegosteosa. Y no. Pero aguarden otro segundo, yo ni siquiera tomo café, así que eso tampoco es preciso. Por cierto, no piensen que soy un desalmado y que esta persona cuya intimidad hoy amablemente balconeo frente a ustedes, abrirá el internet por la mañana y se verá reflejada en este post, créanlo o no, tengo una vida más allá de estas cuatro cyber paredes y con quien estuve no tiene la menor idea de que dedico mis horas de no-sueño a escribirles a ustedes que leen y no comentan.

Así que no se sientan culpables. Bueno sí, pero sólo por no comentar.

ô

Wednesday, December 05, 2007

En México todo se soluciona con limón

Ya tengo que contarles como fue que solucioné el problema de mi pelona. Pues como les iba diciendo, no iba a ponerme un sombrero de charro y menos una cachucha, porque esas las reservo para la realización de actos vergonzosos y generalmente las combino con lentes oscuros, así que tomé ese lapiz que las viejitas usan para dibujarse unas arqueadas cejas de Gordolfo Gelatino, y me dibujé mucha cejas, nomás que por un lado de la cabeza, justo donde me había mordido ese infortunado burro en que me convertí cuando decidí cortarme el pelo. Todo sin salirme de la raya, de tal forma que mi calva resultara imposible de notar, a menos que trataran de morderme la oreja y acabaran con una nariz embarrada y negra como de Tribilín.


¡Oh mamá Goofy me ha besado, oh mamá...!

Así que debí cuidarme para no embarrar a nadie y me dirigí al cumpleaños de Elena en un lugar horrible llamado Play, al que llegué después de mucho batallar, pues antes de llegar, me metí a otro que también se llama Play, porque sabrán ustedes que son tres y están juntos y se llaman igual y viven en una eterna y encarnizada competencia por ser el más chafa. Así que después de hacerme el consabido mitote por la identificación, me dejaron pasar al primero, sólo para no encontrar a nadie en medio de una parvada de oficinistas ociosos que se sentían adolescentes bailando reggaetón. De cualquier manera pasé al sanitario y en esos mingitorios horribles como abrevadero para caballo...

¡Esperen!

Siempre que voy a escribir sobre mingitorios, me contengo porque pienso en el público femenino que jamás ha pasado por un baño de hombres y no ha conocido un mingitorio ni en sus más oscuras pesadillas, así que creo que es momento justo para hacer un breviario cultural y explicarles qué cosa es eso.

El mingitorio es ese receptáculo para la micción indicado para aquellos que lo pueden hacer de pie. O sea que es como un excusado, pero para hacer pipí parado.

Los hay vaciladores:




Misóginos:



Florales:



y hasta los que invitan al recogimiento y la oración:



Aunque los tradicionales son más o menos así:



Lamentablemente la mayoría de los establecimientos en México huyen de la porcelana y recurren al modelo "abrevadero", más económico y del cual podrían beber una cuadra de caballos sin notar la diferencia.



Pobre corcel, que no sabe lo que bebe

Y por si esto fuera poco, en lugar de agua corriente, amontonan tres kilos de hielo, para que uno se entretenga derritiéndolos y ellos no paguen la cuenta del agua, que tan cara es.

Ahora que ya saben lo que es un mingitorio, puedo contarles con confianza y desparpajo lo que encontré al llegar al baño del Play. Sucede que en su mingitorio-abrevadero en lugar de poner agua o hielos, tenían limones. Así como lo leen, esos mismos inocentes que exprimen en su agüita fresca y en sus bebidas embriagantes, esos que curan heridas y acompañan todo, nomás que ahí tirados en el mingitorio para que sobre ellos miccionasen y pagar quien sabe qué culpas los pobres limoncitos. Aunque claro, el baño olía a Churrumais sin lugar a dudas.

Lamentablemente no llevaba una cámara conmigo. Afortunadamente cuando llegué al otro Play, aún más inmundo que el anterior y con baños oscuros como una mazmorra, aunque más apestosos, me avisaron que ahí también había limones y Frida me prestó su cámara. Y he aquí la idílica imágen:



Supongo el baño era así de oscuro para que no vieras la alberca a la que estabas a punto de echarte un clavado. Llámenme un soñador, pero siempre pensé que ese tipo de artefactos debía tener un sistema de desagüe. En fin, cada quién acumula lo que mejor le parece. Aunque yo no tomaría nada de su bar. Y con la magia del flash, arrinconado junto al mingitorio descubrí otra cosa que nadie más podía ver y que juro está ahí colgado en el baño y no me lo estoy sacando de la manga.



Tú Arte.

lícito

Monday, December 03, 2007

Alguien dígame dónde dejé mi teléfono

Los golpes de la vida

Mañana debo entregar todos los trabajos del semestre, lo que significa que antes tengo que hacerlos. Curioso. Qué estúpidas son las leyes de la física que encuentran complicado eso de la materialización del pensamiento. En todo caso debería existir la posibilidad de pasar las materias con un scanneo cerebral que probara que todo esta ahí, sin necesidad de hacer insoportables trabajos una y otra vez, así de paso se salvarían muchos arboles y selvas húmedas brasileñas. Pero claro, antes de comenzar tenía que venir a bloguear en una increíble muestra de ahorro y administración del tiempo. Porque si no a qué hora les cuento cómo resolví el pelón que me hice en la cabeza y cuya foto pueden ver en el post de abajo.

Para cubrirlo, contemplé una serie de posibilidades. El sombrero de charro y la gorra no me convencieron porque el resto del corte había quedado tan grotesco como estaba buscando, con un copete que se levanta como las llamas del infierno y termina en una aletita de tiburón, muy discreto. Pensé en ponerme un tatuaje de mentiritas, pero no agarran entre tanto pelo, así que debía pintarlo y qué floj-
,.-;:

Esos caracteres de arriba tuvieron lugar porque se me cayó el teclado y con el azotón aparecieron así nomás, o quizá los apachurré al quererlo agarrar. Perecen una carita de esas que manda la gente por teléfono, mas no sonriente ni enojada, más bien esquizofrénica. La dejaré como una muestra de naturalismo. También porque me cae gordo mi teclado y lo quiero poner en evidencia, pues se me resbala de las piernas y ya no tiene letra A, S, E y otras tantas, además de que sus teclas están todas raspadas y cacarizas como si escribiera con los dientes. Y cuando me hago consciente de que no las tiene, se me olvida donde estaban y empiezo a escribir incoherencias. A veces no quiere poner acentos y en su lugar pone un espacio, pero cuando quiero poner un espacio, la barra espaciadora no me hace caso, dejando mis oraciones como una palabra muylargaenalemánperoenespañol, así merito, y para cuando me doy cuenta, ya llevo escritas tres cuartillas sin un sólo espacio ¿Saben qué se siente? No lo quieren saber ¿Y saben cómo se arregla? Pues a golpes, como todas las cosas dihombrrres, pero requiere una técnica muy especifica:

1.- Se levanta en el aire. Como la bandera, pero sin céfiros y trinos.

2.- Se le deja caer por una esquina, de tal forma que todos sus componentes se escuchen cascabelear impotentes y de que se arregla, se arregla, pero porque se arregla, sí señor.

Aunque ahorita creo que no se arregló, porque ya no me deja hacer nada, ni abrir otra ventana , ni regresar a esa en la que estaba haciendo la tarea, ni nada. Dejen le doy otro golpe y vuelvo.

light