Tuesday, October 30, 2007

Hoy sí es mi cumpleaños y hace siglos que no soy menor de edad

Como perro en eclipse perdí todo sentido del tiempo con esos días que permanecían igual de grises en la tarde que como habían amanecido, costábame mucho indagar en que momento del día es que nos encontrábamos. Especialmente la mañana siguiente a la fiesta de disfraces del Covadonga, de pronto salió la luz, pero no el Sol, amaneció pero parecían las dos de la tarde en alguna ciudad de Europa Oriental, con el cielo absolutamente gris y una fina llovizna que hacía insoportable la sensación del viento helado. Para colmo y como había predicho, escogí un disfraz poco apropiado para el frío y altamente discriminable en una mañana de domingo familiar.



Aquí mi primer tatuaje y mi último intento de escribir sobre la foto. Se preguntarán ustedes de qué me disfracé. Pues es cosa que aún hoy me pregunto, pensaba llenarme de tatuajes y ser el zombie tatuado del circo o maquillarme como darketo confundido y bañarme en sangre para ser un zombie darketo confundido con el hocico sangrante, pero al final no usé maquillaje y sólo me cubrí de tatuajes. Y siendo el Covadonga un lugar de reunión para viejillos solitarios que se juntan a jugar dominó, presumir sus boinas y comer sopa de tortilla, no pensé que instituyeran las reglas propias de un antro de vicio y perdición, así que de casa de Tamara nos fuimos muy felices y contentos con nuestros disfraces.



Cuando llegamos a la puerta todo era dicha y bienaventuranza, en la fila nos encontramos a otros amigos muy disfrazados que nos ofrecieron lugar y todo parecía ir viento en popa. Hasta el aciago momento en que yo llegué a la puerta.

-No puedes pasar a menos que me enseñes una identificación. Dijo el de la puerta.

No podíamos creerlo, habían pasado todos los demás, incluso aquellos que apenas rebasan la pubertad y este tipo pensaba que yo tan anciano como soy, era demasiado joven para tanta emoción y rock and roll. Después de explicarle en todas las formas posibles que ya era mayor de edad, dijo que no porque si me dejaba entrar y venían los de la delegación, los iban a meter al bote a todos y les iban a quitar el trabajo y los iban a clausurar y Tiny Tim moriría antes de la vispera de Navidad.



Debo agradecer a todos aquellos que me ayudaron en el esfuerzo por hacerme parecer mayor, Ángel, que bajo del cielo y me prestó su identificación, aunque al fin los tipos de la puerta dijeron que si traía una falsa no me dejarían entrar en toda la noche y Mario, que me llevó en medio de la madrugada hasta el escondrijo donde tenía mi credencial del IFE y al Covadonga mismo me regresó ¿Cómo pagarles a estos buenos samaritanos de la diversión que se desprenden de identificaciones y tiempo libre? Juro pagarles, lo juro.




Cuando al fin entré, me dirigí al baño y el tipo del urinal de junto, un rastudo musculoso y con tatuajes me preguntó: ¿Dónde te picaste? ¿Qué responderían ustedes a eso? Para empezar, no acostumbro entablar conversaciones en el baño de hombres, cuantimenos con el tipo que orina a mi lado y que ni siquiera conozco, pues en ese momento más vale tener la mirada en lo que uno está haciendo y no en lo que hacen los demás. Además no entendí a que se refería con eso de picar. Pero entonces señaló mis apócrifos tatuajes, así que en el tono más austero posible contesté:

-son de mentiritas
-¿todos?
-Sí, vengo disfrazado de malviviente.



Pensé que eso sería suficiente y podría terminar mi labor humanitaria en paz, pero entonces siguió:

-¿Fuiste al Motorocker?
-...no...
- ¿al Manifest?
-...no....
- ah, es que yo toqué ahí.
- ....

Sucede que la fiesta esta era el after del Manifest, así que supongo él supuso que yo sería un fan y creyó que me orinaría de gusto al verlo. Pero pues no, era sólo mucha agua y el proceso natural de diuresis. Él usa rastas, tiene una estrella tatuada en cada hombro y es muy platicador, en cuanto lo vea en una portada compro su disco para tener plática de mingitorio la próxima vez.



Una vez reunido con mis amigos bailé y disfruté cuanto pude, mas cuando ya nos estaban prendiendo la luz y poniendo música aburrida para hacernos huír, aprovechando que mis amigos andaban desperdigados, se me acercó un muchacho, me agarró del brazo y dijo:

-Oye... te me haces un chavo muy guapo.

¿Qué se supone que debe uno decir en esos momentos? Les exijo que me den una respuesta lógica y correcta. Después de unos segundos repuse: Gracias. Aunque después pensé que debí haberme ofendido en gran manera, pues eso de "te me haces muy guapo" es igual a decir:

Pues fíjate que aquí en la oscuridad y con unas copas de más, te me haces muy guapo, no es que tu atractivo sea universal e inapelable, es sólo que tengo muy mal gusto, es una apreciación personal.



Soy un imán de freaks. Feliz cumpleaños a mí.

Royal Blackmail

Friday, October 26, 2007

Master of disguise

Me alegra el frío insoportable que está haciendo, espero que así terminé el negocio de los vendedores esos de agua puerca de las congeladas Bon Ice, que la gente olvide el clima templado tropical que nos mantiene atarantados y demasiado felices rascándonos la panza, reproduciéndonos y poniéndole a nuestros hijos Walter Alexander Alan y que entonces comience una revolución de la que pueda tomar ventaja para dominar el mundo, ya no sé si esperar hasta 2012 como está planeado y escrito en la profecía, en fin.

Con esta temperatura me la paso todo el día fantaseando con meterme a la cama con las manos entre las rodillas del único hombre al que le meto las manos entre las rodillas, yo. Aunque lo malo del frío es que ya vienen las fiestas de Halloween y mucha gente quedará desilusionada o muerta pues el socorrido disfraz de ramera está descartado so pena de pulmonía fulminante, tendrá que ser una ramera con sweater y pantalones largos. Vaya contrariedad, hace dos años fui Willy Wonka, todavía no se estrenaba la película así que nadie conocía al personaje, hacía un calor infernal y yo llevaba chaleco, camisa, corbatín, gabardina purpura de cuero, guantes morados, sombrero y maquillaje como de cabaretera que con el calor se me corría y no precisamente de gozo.

Y en cambio hoy tenía pensado algo más primaveral en lo que pudiera enseñar piel y musculatura en todo su esplendor, pero ahora no sé qué hacer.

De cuaquier manera aquí les dejo algunas sugerencias de disfraces para lo que nos espera la siguiente semana, mañana es la primera fiesta en mi calendario, seguramente me verán y ni siquiera podrán reconocerme.

Vosotros podéis disfrazaros como:



Anna Rexia, en tallas petite y xl



Si no tienen cuatro millones de dolares para el disfraz, tomen sus plumones y sean creativos.


Sí de plano no se quieren disfrazar pero quieren ir a la fiesta, vistan a su perro de tortuga ninja y listo.



Y sí se deciden por la calabaza manténganse tiernos pero por favor



no terminen así.

leopard

Wednesday, October 24, 2007

En el nombre

Siempre me ha fascinado la manera en que los padres latinoamericanos del siglo XX tratan de sacar a sus hijos del tercer mundo bautizándolos con nombres del primero. Como si llamándoles con los nombres de potencias imperialistas la desgracia no pudiera reconocerlos y pasara de largo, su futuro brillará instantáneamente y la pobreza a su alrededor se fuera como por arte de magia.

La W genera un resultado especialmente cautivador, su lejanía de nuestra lengua pareciera tener un efecto potenciado para sacar al pequeño de la inmundicia, he ahí la razón de tantas niñas llamadas Wendy y niños llamados WilliamS, así, con una S, porque el plural sin lugar a dudas le agrega fuerza.

Y sí así es, que mejor que juntar dos nombres ... ¡no! tres, y así volverlo una formula infalible contra todos los males que nos aquejan por haber nacido indios y prietos y latinoamericanos.

SAN FRANCISCO IXHUATÁN, Oax. El naufragio de 26 indocumentados centroamericanos en la bocabarra de San Francisco dejó hasta este sábado en la zona de la laguna Mar Muerto 15 víctimas mortales, entre ellas ocho mujeres que la marejada diseminó en las playas de Aguachil, Pueblo Viejo, Santa María del Mar y en Salina Cruz.

Sin embargo, personal de la Armada de México logró poner a salvo a un segundo sobreviviente, Walter Alexander Alan, salvadoreño de 23 años de edad.



Así, sin apellidos, sólo Walter Alexander Alan.



15 víctimas mortales en la laguna Mar Muerto. Qué pena que algo tan triste suene tan bonito.

California Fires

Monday, October 22, 2007

Por eso no hay que ver tanta tele

Acaba de atacarme un virus llamado Trojan-spy.Win32@mx que mientras esto escribo saca innumerables ventanitas y me interrumpe y hace pop y me amenaza y me dice que tengo un virus horrible y pernicioso que se va a a meter a mis cuentas del banco y a mis correos y a mis entrañas si es que no corro en este instante y les compro la solución que ellos mismos me venden, por supuesto.

Y cuando cierro las ventanas, me advierte que lo piense ¿De verdad estoy seguro de querer hacerlo? ¿Qué no me doy cuenta que están a punto de entrar a mis cuentas para robar mi identidad y mi dinero y a mis entrañas para provocar agruras y acidez y aborto? Qué miedo que tengo. Cuando pienso que merece la pena angustiarse, me acuerdo que lo que le pase a esta puerca computadora es lo menos importante, en el peor de los casos puedo echarla por la ventana, que es muy alta y venenosa y llena de filos punzocortantes, además de que hay cosas mucho peores.

Y no me refiero al calentamiento global que tanto apura a Diego Luna, sino a una cosa que presencié el sábado en la noche mientras se rompía el record nacional de inasistencia a un concierto y cuando por si faltaba algo que añadir al momento anticlimático sucedió lo siguiente.

La canción: Amor Primero

Sí esa, la del más sincero mi corazón uuuh uhhh uhh uhh yeeeah u u u u u u u sha la la la shuruba poim.

Vaya , el problema no es la canción, mis amigos la incluyen de manera magistral en sus presentaciones mientras el público pierde la compostura gritándola, el problema es pretender cantarla en serio.

Debemos recordar que si la versión original no es un soneto shakesperiano, nosotros hemos conocido la versión de Julissa, enriquecida en shalalas y shurubuam poims y de quien si necesitan más antecedentes es la mamá de Benny Ibarra, a su vez autor de clásicos inolvidables de la música mexicana como, Tonto corazón y Cielo y... Tonto corazón y Cielo, entre otras. De las cuales, como ustedes, soy orgullosamente incapaz de recordar una sola linea. Y hay de aquél que venga a ponerme la letrita o cosa parecida.

Pero en fin, que en medio del concierto un enamorado que merece toda mi consideración y cuyo nombre omitiré por respeto, pero sobre todo porque no lo recuerdo, subió a cantarla y en medio de la canción y enfrente de su novia, lo hizo... ¿Hizo qué?

¡Le propuso matrimonio!

Pues sí, pero en lugar de fanfarrias y aplausos y gritos de la concurrencia, el timing fue tan extraño que aunque todos lo escuchamos, preferimos hacer como que no, incluida la novia. Cuando nuestras vidas habían vuelto a la normalidad y pensamos que todo había sido un mal sueño producto del reloj biológico que nos hace imaginar propuestas matrimoniales a destajo y mientras íbamos en la segunda ronda de shurubuames...

Le volvió a proponer matrimonio.

Ahora sí, no podía ser un grave caso de dislalia y que él estuviera tratando de decir otra cosa. Ya no podíamos hacernos tontos. La única que seguía haciéndose la sorda era la novia y en lugar de decir un SÍ con la voz entrecortada por la emoción, se llevó al novio a un rinconcito y le ennumeró las razones por las que no podía casarse. Nadie pudo escuchar, pero debe haber sido algo así:

-Eres un chico increíble , pero...

-Soy muy joven
-Necesito tiempo
-Soy lesbiana
-Mereces algo mejor
-Soy casada
-Ronco
-Soy tu prima
-Soy un hombre

Bueno, son las que me han funcionado. Estas cosas no salen como en las películas de Julia Roberts a la primera, hay que planearlas y darle una lanita al vocalista para que le suba al micrófono o al mesero para que esconda el anillo en la Crème brûlée y no huya con el para rematarlo en el mercado negro.

Gesundheit

Friday, October 19, 2007

Tuesday, October 16, 2007

Ayer fue el Blog Action Day y como bloguero responsable había que hablar de las cosas de uno, pero enfocado al medio ambiente que tanto nos apura

Sepan ustedes que soy más viejo que la Luna, las estrellas y la noche de los tiempos, sepan también que con todo y eso, el sábado no me dejaron entrar al Pasagüero porque no traía identificación y el de la puerta pensó que un porte tan juvenil, cabello abundante y piel tan luminosa no podían ser las de un anciano, que debía ser yo un mocoso incapaz de amarrar sus agujetas, embarazar una doncella y discernir entre el bien, el mal y que música escuchar.

Todo comenzó como en las caricaturas con unos tipos bajando un piano desde el techo de un edificio.



Pero que siendo el Centro Histórico y no una caricatura, resultaron ser unos ambulantes bajando un puesto de cigarros. Cuando llegué al mentado Pasagüero que tantas veces he visitado en diferentes circunstancias y con diferente tipo en la puerta, conocí a un grupo de colombianos muy divertidos con los que inmediatamente entablé una profunda y significativa relación de esas que entablo con cualquiera que me conoce y no atiende la puerta de un antro de mala muerte.

Me adoptaron como miembro de su clan y al darnos cuenta que pedían identificación, acordamos me haría pasar por colombiano, así que preparé un discurso con mi mejor acento bogotano para la ocasión. Si eso no funcionaba, teníamos preparada una treta mejor, uno de ellos sería mi permisivo y juvenil tío Iván, el que me saca al antro y me deja fumar. No sólo me deja, me obliga a espaldas de su hermano mayor Luis, mi padre, hombre maduro y responsable que no sabe que hacer con su hijo adolescente incapaz aún de embarazar una doncella, pero ávido por intentarlo, yo. Su novia sería mi tía Lía y ellos se harían responsables de mi inocente e infantil persona y me cambiarían el pañal en caso necesario.

En el plan original, había quedado de verme con Zinnya y Nicolas. Él es un amigo francés del que nunca he hablado antes y con el que he pasado por una muy difícil situación de la que por razones de seguridad nacional tampoco les conté, pero que ya terminó y ahora no sé si contarles o volverla un comic, una novela en entregas o una telenovela juvenil conmigo mismo en el papel estelar. En fin, el chiste es que antes de que llegaran conocí a mis nuevos amigos de Colombia y ya estábamos listos para entrar. Y efectivamente, al de la puerta todos le parecieron mayores de edad menos yo. Le soltamos la cantaleta del colombiano, traté de explicarle que por razones ajenas a nuestra voluntad, a los ciudadanos de Colombia como yo, no se les daba credencial del IFE y demás patrañas y bla, bla, bla.

Pero el muy desgraciado nos salió Licenciado en Relaciones Internacionales o no sé qué matracas, porque entonces me pidió "el papel con el que había entrado al país y que certificaba mi edad" Haced ustedes el favor. En eso estábamos cuando llegó Nicolas y eso se volvió un pleito internacional con los de Colombia y el de Francia tratando de convencer al de La Puerta con muy poco éxito. Así que propusieron buscar otro lugar pero les pedí entraran a ver la muestra de folklore nacional que esa noche presentaban las Ultrasónicas y Lost Acapulco mientras yo revisaba el resto de los antros de la zona.

A lo largo de esta aventura, un molesto olor a incienso invadía de manera ilógica el ambiente estando en plena calle y no en un templo Shaolín. Y no es que el incienso me moleste, es sólo que lo prefiero en su adecuado contexto. Sucede que mi padre, Gonzalo, el verdadero, no Luis el creado con propósitos dramáticos, solía llenar su habitación con ramitas de incienso que enterraba entre los huecos de la pared de roca volcánica. Suponía yo en aquellos días, en la ternura de mi entonces sí temprana edad, que el incienso se debía a los constantes viajes de mi inspirado padre a Oriente. Poco tardé en descubrir que sí tenía que ver con sus viajes, aunque no precisamente a Oriente y sí a zonas más cercanas y más verdes, a las cuales no me podía llevar.

Y en esa reflexión estaba cuando descubrí a un viejecillo hippie de esos mugrosos atrapados en Avándaro con demasiado tiempo en las manos enterrando incienso en la jardinera frente al Pasagüero. No sé que pretende y aún hoy me lo pregunto, sólo sé que alguien tiene que ponerle un alto o buscarle un trabajo aparte de vender las mascaras de luchador afuera del Pasagüero. Espero no estar ofendiendo al padre de nadie con estas aseveraciones, pero sí es así, merecido se lo tiene por no ponerle atención a su viejito. Y como yo no soy un bloguero responsable no voy a hablar del medio ambiente, pero le voy a echar la culpa del calentamiento global a sus inciensos apestosos con olor a llanta quemada que además enterraba en la tierrita que es nuestra madre aunque esté llena de lombrices. Y cuando se lo encuentren díganle que puede guardarse el incienso para sus meditaciones o su baño de visitas.

Monday, October 15, 2007

Saturday, October 13, 2007

Gran kermesse

Kermesse es la palabra favorita de muchos niños y maestros de primaria pues se refiere al evento extracurricular en el que se venden pambazos, tostadas de tinga y pata, hay un registro civil en el que puedes casarte y una cárcel en la que puedes terminar si te acusan por abandono de hogar o robo de pambazo. Pero lo más importante es que no hay clases y de esa forma, niños y maestros se entregan a una mini-bacanal llena de mini-placeres, pues aunque pueden casarse, no les está permitido gozar de los placeres de la carne además de la que tienen deshebrada en sus tostadas de tinga.

Otra de sus particularidades, es que venden pollos, pero no rostizados o listos para comerse, los venden apenas salidos del huevo, chiquitos y programados para morir en las manos de niños de ciudad que por primera vez tienen una cosa que se mueve sin baterías, extrañados ante la sensación de los huesos y articulaciones de un cuerpo tibio que se mueve indefenso entre sus dedos. Y sí, inevitablemente los pobres mueren después de un par de días de tortura y de ser obligados a comer alguna cosa no apropiada como pan blanco o corn flakes, para después de lo que parece una profunda tristeza por estar separados de su mamá, amanecer tiesos o desaparecer misteriosamente con una explicación lógica como "lo regresamos con su mamá" o "se fue de internado a Canadá".


Aquí mi hermano, el señor búho y yo con un par de esos pollitos de kermesse antes de que se fueran al Canadá.

Pero recordaba mientras leía este post de Verónica, que una vez después de muchas kermesses y malogrados críos, resultó que un par de nuestros pollos comenzaron a crecer hasta volverse gallos. Y que para nuestra sorpresa cantaban quiquiriquí y hacían todo lo que hacen los de las películas y los documentales de Animal Planet. Mi hermano, ese de la foto que luce tan emocionado, pidió que para completar su nueva granja le compraran más pollos de todos colores, mientras yo pensaba en darles hormonas para alimentar al mundo y conquistar sus voluntades asexuadas.

Mas después de un tiempo sucedió que uno de los gallos grandes atacó a los nuevos pollitos, con el pico le arrancó a uno el cuero de lomo y cabeza y mi mamá horrorizada exclamó:

¡Ha probado la sangre!

De acuerdo a la teoría hemofágica de mamá, una vez que uno prueba la sangre no puede dejarla más. Entonces ese gallo procedería a sacarnos los ojos y comernos vivos apenas nos descuidáramos. Esta teoría se aplica a cualquier animal y curiosamente cuando viví en Kanchanaburi, los monjes budistas también la ponían en práctica y para alimentar a los tigres enjuagaban de la carne cualquier rastro de sangre hasta dejarla limpia. Y como mamá, me levantaban temprano y gustaban de ponerme quehaceres hasta que sabiamente me eligieron como su Dalai.

Pero esa es otra historia, volviendo con los pollos, un aire enrarecido se percibía en el ambiente. Mi hermano, los gallos y yo nos mirábamos con circunstancia, pues sabíamos que algo andaba mal. Y así era, mamá había contratado un asesino a sueldo en el barrio para acabar con el gallo que estaba a punto de devorarnos. La asesina era mujer y era nuestra vecina, así que desde lejos pudimos ver como se llevaban a los gallos y la mujer ya en su casa, les hacía una extraña maniobra en el pescuezo que los dejaba corriendo medios muertos con la cabeza colgando. Profundamente romántico.

Y así los gallos no nos comieron. Nosotros a ellos sí. Está bien, en realidad no. Pobres.

¿Al Gore con el Nobel de la paz?

Wednesday, October 10, 2007

Secundaria que llevas el nombre

Con el advenimiento de los teléfonos celulares tengo un tiempo preguntándome que habríamos hecho los niños del medioevo con tales artilugios a la hora del recreo. Sin duda nuestras vidas románticas hubieran sido harto excitantes y divertidas, habríamos sido padres a los doce años y a estas alturas iríamos en el tercer matrimonio. En fin, sucede que en mi secundaria acaban de prohibir los teléfonos celulares. Debo confesar que me he llenado de gozo pues me sentía envidioso frente al océano de posibilidades que estas nuevas generaciones tienen a su disposición.

O tal vez deba decir tenían, porque ahora irán por la adolescencia confiados sólo en sus hormonas, sin celular ni mensajitos calientes o intrigas celulares y tan aburridos como Dios manda y siempre lo dispuso. De lo anterior me di cuenta el otro día que pasé por mi escuela y debí ordenar al chofer hacer un alto pues la nostalgia no me dejó pasar así nomás. Detuvo el convertible y envuelto en mi gabardina negra y lentes oscuros, bajé y dejé una rosa roja en la puerta, no sin antes descubrir esto:



Vaya, la dirección siempre tan atenta. Una lágrima rodó por mi mejilla al tiempo que una leve y macabra sonrisa se esbozaba en mi lloroso rostro al confirmar que esos roñosos dejarían de burlarse de nuestro sagrado sistema educativo. Y en eso estaba cuando vi esto:



¿No les digo? la dirección siempre deshaciéndose en atenciones. Y ahora le han puesto un estáte quieto a esos papás flojos pa'l quihacer pero muy puestos para hacer la tarea del niño y que saque diez con la maqueta que hace mamá en lugar de apurarse con las labores propias del hogar. Avísenle a mi mamá que viene corriendo con la bata de laboratorio y dos pliegos de papel lustre verde bandera.

Tunick Miami Beach

Friday, October 05, 2007

Explíquenme

Cuando era pequeño me molestaba el nombre de John Travolta. Me conflictuaba pues no estaba seguro si era Yontra-Volta, Yontravol-ta o Yon-Tra-Volta, y nadie se detenía a explicármelo pues asumían era demasiado joven para leer y complicarme la existencia con sílabas. Tuve que enseñarme sólo para desentrañar ese y otros misterios del tercer milenio.

Aún entonces me confundía el origen de su nombre pues percibía una raíz latina en Travolta que recordaba mi lengua madre pero que no encajaba con el John de la primera parte. A eso agreguen la cara de quijada desproporcionada, boca inmensa y una barba partida que por decencia debería usar ropa interior y el resultado es un niño con tremendo repelús a John Travolta.



Para terminar, cuando al fin se me ocurrió preguntar quién diantres era ese tipo, me dijeron lo siguiente.

Es el mejor bailarín del mundo.

En ese entonces era yo un niño muy crédulo, así que no cuestioné tamaña afirmación, pero no dejé de preguntarme como es que habían llegado a semejante conclusión. Supuse que podía bailar por los aires, trepar por las paredes, realizar impresionantes acrobacias y que les había ganado a todos los otros bailarines del mundo.

De cualquier manera pensaba que debía haber por ahí en una aldea perdida en la cima de un cerro en el Asia Meridional, un tremendo bailarín que no gustaba de ser visto pero que tal vez era mejor que el bocón este. Así que cuestionaba su metodología. Después me pasó lo mismo con Miss Universo ¿cómo se supone que escojan a la mujer más bella de la galaxia si ni siquiera salen seguido a la Luna? pensaba yo y me torturaba imaginando a la mujer más bella del universo perdida por ahí quién sabe donde mientras coronaban a una vaca güera y dientona.

Después entendí que eso de ser el mejor es algo bastante relativo y pocas veces es verdad.

Lo que sigo sin entender es porque si John Travolta es ya una criatura de profunda y acentuada fealdad, tenían que hacer esto a la humanidad, que de por si ya tanto sufre.



?

Monday, October 01, 2007

Tengo derecho a la compra de seis boletos para las Spice Girls en Los Angeles pero no me interesan, si alguien los quiere avise para darle mi clave

Pelón



Frente a mi había un muchacho que sostenía entre sus manos una calva cabeza como en medio de una gran tribulación. Bastaba un momento para darse cuenta que no era preocupación lo que lo motivaba. No paraba de frotarla con gran sorpresa y curiosidad, como descubriéndola por vez primera. Y así era. Por toda ella había cortadas y escurrían hilillos de sangre como señal de un reciente encuentro con la navaja, especialmente en la parte de atrás, ahí donde no podía ver mientras se rasuraba. Su piel estaba irritada y enrojecida, pero una sombra verde recorría todo el cráneo y se extendía por cada lugar en el que hasta hacía muy poco había habido una abundantísima cabellera.

Cada poro parecía albergar un cabello y hasta dos, habría sido la envidia de aquellos que se rasuran como queriéndole ganar a la calvicie. Al fin que me gusta estar así. Dicen ellos antes que la vida los tome por los pelos y eliminan esa tímida pelusa que ya se niega a salir. Él por el contrario gozaba de un exceso de cabello y parecía estar haciéndolo como parte de algún rito de iniciación o con el fin de mejorar su rendimiento deportivo. Tal vez natación pero más seguramente fútbol americano, pues en él se notaba la acción del sol, mas no despedía el característico aroma a cloro que para los que nadan se vuelve imperceptible, pero que es distinguible a varios kilómetros de distancia.

Exploró fascinado cada pliegue y arruga sin encontrar siquiera una idea pero memorizando las nuevas formas de su cabeza. Y así hasta que llegó a su destino. Cuando estaba en el kinder tenía un compañero pelón que despedía lo que a mi me parecía era un aroma a huevo. Un olorcillo repugnante que me hacia imaginar a su madre untándole yemas para que el pelo le creciera chino o brilloso o menos necio quizá. Es curioso como las madres emplean el conocimiento empírico y piensan que si cada vez que se rasuran las piernas el pelo les sale más grueso y rizado, funcionará igual en la cabeza de sus niños. Craso error. Llegué a pensar incluso que no era su madre sino una sustancia con olor a huevo que despedían todos los pelones, tan desafortunados ellos, pelones y apestosos. Una sustancia que habría llamado Pelonina. Pero creo que no ¿verdad?

AbracadabrA