Saturday, September 29, 2007

San Pinocho

Esta es la historia de un pequeño niño de madera.



Que siendo aún chiquito comenzó a predicar en las profundidades del metro su mensaje.



Ganó fieles discípulos que en sus brazos lo arrullaban.



Y se convirtió en un hombre intachable cuya nariz jamás creció.

Abracadabr

Thursday, September 27, 2007

Hombres maquillando

El otro día me subí a un microbus y de reojo vi a un tipo maquillándose. Con singular ahínco aplicaba el rosado producto de una polverita en un penoso afán por eliminar todas las imperfecciones de su cutis para ser más bonito que ninguno, pero en realidad quedando con el sabroso aspecto de un bolillo recién enharinado.

Hombres del mundo, conmínoles a desterrar esta costumbre. Y no crean que me preocupa la tremenda afrenta a la masculinidad universal que representan, cada quién hace con su palo un cuculote o papalote o como quiera que diga esa frase tan chusca y tan paseada que la gente no muy brillante repite cuando quiere hacerse la chistosa.

Lo que me molesta es que no aprovechen el hecho de haber nacido en una sociedad machista y falocéntrica que exige a la mujer ser perfecta y conservar una belleza adolescente hasta bien entrados los setenta...



... y a nosotros nos considera atractivos así...



Entiendan que la mujeres igual nos querrán arrugados, pañosos y cacarizos, aún calvos y panzones, con los barros reventados y más viejos que Matusalén. Así que por favor no comiencen a levantar los estándares que ahí en el suelo están muy bien.

Abracadab

Tuesday, September 25, 2007

Me rompieron el hocico

Pero deténganse ahí con esa risa burlona, quien ha hecho sangrar mis labios no ha sido hombre, mujer o quimera, pues aunque son buenas para los catorrazos, siempre me han hecho los mandados.



¡Te me vas corriendito por un litro de leche!

¿Qué tal un gerundio en diminutivo? ¿Recuerdan al gerundio? ando, iendo ¿No es la cosa más odiosa y al mismo tiempo adorable? Recomiéndenme algo barato y efectivo para la esquizofrenia.

Fue una piña. Y ni siquiera me pegó, es sólo que comí y comí hasta que me sangró el hocico. Me dio tanto coraje con la frutita esta, que vociferé y grite, le dije que se pudriera y que nunca más la iba a comer.

Luego en la escuela me encontré tremenda ganga. Media piña rellena de helado por 25 pesos. Y me la comí. Tómenlo como una venganza, que es dulce y además tiene una cerecita.


Ya son muchos posts sobre comida ¿no? Pues sí, pero es que estoy pasando por una etapa muy complicada y busco refugio en la comida, así además sacaré provecho en la forma de unas gordas y pellizcables nalgas y carne en estos huesos que son de por si sabrosos, pero que bien rollizos lo deben ser más.

Abracada

Saturday, September 22, 2007

Mientras unos pasan hambre



Otros comen. Porque como ya dije antes, los chilangos están programados para comer en la calle, la escuela y el transporte público, la casa es sólo para botanear. La devoradora en la foto ataca una rebanada de pizza de Domino's de aquellas que venden en el metro con sabor plástico y una masa gruesa y chiclosa.

En el momento en que se sentó, abrió la cajita y observo por un momento a la víctima, una hawaiana con jamón y piña. Con el extremo de unas uñas que parecían postizas, comenzó a escoger los pedacitos de piña y a comerselos a falta de ensalada y como entrada del menú. En eso estaba cuando al vagón entró un muchacho que sin hablar y sólo con ese sofisticado lenguaje corporal propio del transporte publico, le avisó que se sentaría en el lugar junto a ella.

Rápidamente pasó por delante y se acomodó en el lugar de la ventana. Mientras ella se movía para dejarlo pasar, puso los ojos en blanco en señal de desaprobación contra el tipo que había interrumpido su ritual alimenticio. Cuando los dos estaban en su lugar, ella procedió a devorar la pizza con cierta conciencia de los ojos aunque no de las cámaras que la miraban. Pero él no estaba solo, consigo traía una bolsa de papas recién fritas y escurrientes de salsa valentina. Por lo menos hoy, no van a comer solos.

Y qué bueno, porque cada vez que veo a alguien comiendo solo en un restaurant, me invade la tristeza y siento ganas de invitarle algo o por lo menos hacerle la plática en lo que se acaba sus huevos con jamón. Nunca lo he hecho, pero juro hacerlo pronto.

Abracad

Thursday, September 20, 2007

Lejos

Saben ustedes que no tengo corazón y carezco de toda emoción humana. Saben también que este espacio no se caracteriza por su labor social y que sería incapaz de publicar la foto de su perrito perdido aún y cuando en ello me fuera la vida, pues al fin y al cabo soy inmortal y la muerte me pela los dientes. Pero es que resulta cada vez más común encontrar en el metro a niños casi en pañales pidiendo limosna sin siquiera supervisión adulta.

En mis tiempos se usaba al niño como instrumento de conmiseración, pero no se le botaba ahí en medio de la calle a dar lástima. Bueno, sí a dar lástima, pero por lo menos se le rompía una pata y se le acompañaba por el pródigo camino de la mendicidad. Recuerdo a una mujer que cargaba a un bebé y hacia a su otra hija gritar algo así:

¡SÍ me regala un peso para la leche de mi hermanita por favooooor!

Nunca entendí si es que su hermanita prefería la leche de bote o la mamá le cobraba por amamantar, pero el chiste es que eran una familia unida y funcional. Esta bien, sólo unida. Con los años y la leche la niña creció demasiado y ya se le salían tremendas piernotas del rebozo de su pobre madre que la cargaba miserable y flacucha, así que cambiaron su cantaleta por algo así:

¡SÍ me regala un peso para la medicina de mi hermanita por favooooor!

Como quien dice, cambiaron su giro comercial y nicho de mercado. Y no me lo van a creer pero ahora la misma mujer pide dinero con un bebe que mi mente perversa dice es el hijo de aquella primera niña que pedía leche para su hermanita. Pero en fin, que la carrera de mendigo como negocio familiar ha entrado en desuso y me encontré el otro día con un par de niñitas que más que entrenadas para pedir, parecían perdidas entre la multitud y se tomaban de la mano precavidas y obedientes de una mamá que no estaba con ellas.



Y al bajar, la más grande se fijaba bien y apretaba a su hermanita antes de pasar corriendo al siguiente vagón. Su ropa estaba limpia y en su rostro no se notaba la resequedad y ojos hundidos propios de la desnutrición, así que no dejo de preguntarme qué situación las habría llevado a mendigar y qué será de ellas en el futuro. Muy en el fondo espero que todo haya sido un experimento sociológico encaminado a ver cuantos posts se escribían en la red sobre estas niñas y que en realidad ellas sean unos robots incapaces de sentir frío, hambre y hacer babitas.

Aún las recordaba cuando días después subió al metro un niño a cantar. A diferencia de las hermanitas, él sí tenía la ropa desgastada, sucia y consigo llevaba a una niña que lloraba inconsolable y se resistía a avanzar. Si hay algo que desprecio sobremanera, son los niños berrinchudos. Creo que merecen ser devorados por sus padres sin contemplación, pero algo me decía que esta niña, a diferencia de los mimados imbéciles con los que trato, tenía todo el derecho de gritar y protestar y no querer avanzar, porque había caminado todo el día y en todo él no había bebido, ni probado bocado .




Y su hermano cantaba y en los intermedios la jalaba y le rogaba que avanzara. Y cantaba y buscaba algo en sus bolsas para darle y cantaba y nada encontraba.

Y por eso me voy.

Abraca

Monday, September 17, 2007

Coma transgénico, viva feliz

Tal vez recuerden como son las uvas. Esas frutillas bulbosas, pletóricas de dulce jugo que son tan ricas y sirven para hacer vino. Recuerdo más de 70 variedades, pero para la clase de vino barato que vosotros tomáis, digamos que las hay moradas y verdes, las moradas son mis favoritas pero las verdes son deliciosas aunque estéticamente no tan interesantes, especialmente si son tan chiquillas y parecieran tener urgencia por volverse pasitas con chocolate, como esas.



Aún así creo que la creación de Dios Nuestro Señor merece algo de respeto. Si están feas y pachichas las podemos hacer vino, galletas o algún emplasto de ácido tartárico para suavizar codos resecos. Mas nunca falta el necio que se siente capaz de mejorar la obra divina y sale con un engendro como el que me encontré el otro día.



¿Qué opinan de estas uvas Frankestein que más bien parecen berenjenas a medio madurar? Seguramente son uvas injertadas con un gen de toro, otro de pescado y otro más de puerco, lo que las vuelve un sacrilegio y pecado mortal para tres de las cuatro religiones monoteístas y la mayor parte de las sectas protestantes, sin olvidar a este hogar, que es católico.

Pero siguiendo con cosas enfermiza y desproporcionadamente grandes, debo confesar que mi ya henchido ego se hinche como pocas veces cuando alguien llega por aquí sin ningún conocimiento del mundo bloguero, apenas con luz eléctrica y como recién escapado de su aldea menonita, para después de comentar un tiempo como anónimo, acabar abriendo su propio espacio. Me pregunto cuantos blogs se han abierto después de haber entrado a éste, que a su vez nació por entrar a otro y así. El último caso que recuerdo es el de Alina, que de pronto se volvió Guzky y está recién comenzando con el suyo.

Pero acabo de descubrir un caso aún más extraño. Un ama de casa no tan desesperada que dice haber abierto su blog después de haber leído el mío y ahora lo tiene en la página de Nescafé. Se llama Laura y es muy jocosa ella. No estoy seguro pero supongo que para tener tu blog allí debes juntar cuatro millones de etiquetas o taparroscas o noches sin dormir o cualquier cosa que se acumule de comprar café. Corran y averigüenme, que me urge un patrocinador.


Un beso en la frente a Guzky, Laura y todos los hijos legítimos e ilegítimos de este blog, vengan a mí para que les reconozca y les brinde mi apellido, que por cierto es .com.

Abrac

Wednesday, September 12, 2007

De cómo llegué a Barcelona sin haberme dado cuenta

Cuando hablo de conquistar el mundo pienso en hacerlo de la manera tradicional, con harta sangre y destripados, la completa dominación de sus voluntades y la supresión de sus impulsos sexuales a base de una dieta de pollo con hormonas, asunto que por cierto, ya está en marcha y funcionando.

Por eso hallo francamente increíble cuando este pequeño blog, perdido en la inmensidad de la red y con el mismo template genérico no intercambiable desde el primer día, alcanza distancias insospechadas. Y con ese respecto permítanme abundar un poco. El otro día a uno de mis posts viejitos llegó el siguiente comentario:

La espantosa X said...

He de compartirle que su divertida anécdota ha sido transmitida al aire hoy, en una estación de Radio en Barcelona, ¿cómo lo sé?, porque soy locutora y casualmente encontré su post. Mexicanísimos saludos desde el otro lado del charco donde se echa de menos el aroma de la lluvia ácida del defectuoso y entrañable corazón azteca.

¿Pueden imaginarlo? ¿Que lo que escribí en la comodidad del microbús llegué hasta el otro lado del mundo sin haber movido yo más dedos que aquellos que uso para teclear en el celular? Increíble. Debo agradecer a La espantosa X, igual que la de Chabelo, pero que en esta ocasión resultó emisaria de tan maravillosas noticias. Ahora muero de ganas por saber el contexto en el que fue leído y sobre todo, cuando es que será mi audiencia con sus majestades los Reyes de España, que deben morir por conocerme.

Abra

Monday, September 10, 2007

Licantropía

Tres mil años llevo viviendo en este inmundo planeta y sigo aún sin entender sus primitivas prácticas amatorias. ¿Por qué diantres algunas personas sienten una imperiosa necesidad por dejar esas ordinarias y procaces marcas llamadas chupetones?

Si es el hambre lo que las motiva, nada de malo tendría que atacaran directo a la yugular y de un tajo destrozaran el cuello para beber la tibia sangre brotando en golpes sincrónicos a los últimos latidos del corazón. Mas dentro mío sospecho que no es esa la razón de sus ansias devoradoras y esos baños inútiles de saliva. Sus insípidas mamaditas no tienen otra intención que la delimitación de un territorio que anhelan propio y saben nunca tendrán, por que es la tierra de nadie, prohibida para los mortales y si en ella quedara marca, me cobraré con su alma que tan poco vale.

Si además existe una advertencia previa estableciendo a la zona del cuello como sagrada y libre de mácula, cualquier intento en su contra es poco más que un crimen. Pero vaya, en ningún momento dije algo sobre las orejas ¿verdad?

Pues no, ninguna gracia me ha causado ir con la oreja como si de la de un boxeador se tratara. Y es entonces que he tomado en mis manos la justicia, esa que entre mis garras se vuelve divina. Pero ahora, con este cuerpo inerte a medio devorar entre mis manos, me pregunto si acaso fui un poco drástico.

¿Qué castigo merece semejante acción?

Abr

Thursday, September 06, 2007

Post horrible que raya en la intolerancia

Seguramente todos ustedes han visto esas peliculas de The Matrix y han quedado fascinados con tan original concepto y la esa historia maravillosa y es que se pasan güey porque sí entiendes que la matrix es todo pero no es nada porque lo que pasa es que a la matrix la inventaron los extraterrestres güey para controlarnos güey pero eso es una profunda metafora del imperialismo güey capitalista yanqui güey y también una inteligente metafora güey del cristianismo güey porque Nemo es el elegido y resucita güey y mi abuelita en bicicleta güey y blah, blah, blah.

La verdad me inspiran una moderada flojera y cuando las vi no me provocaron más que un ligero salpullido, pero en fin. El chiste es que las mentes brillantes detrás de semejante obra maestra son los hermanos Wachowski, esos que hacían películas de lesbianas asesinas y prefirieron dejarlas para concentrarse en el mercado geek, el mismo que tanta gente tiene pegada a la computadora perdiendo el tiempo y la juventud.

¡Callen! Lo nuestro es una inversión a futuro. Sigan leyendo.

Estos son los hermanos Wachowski.


Larry es el menos gordo, Andy es el otro.

Nada del otro mundo, un par de nerds ensimismados como hay tantos. Aunque no podemos verlos, puedo apostar qu traen unos tenis Nike de úlitma generación. En la prepa nadie recuerda algo importante sobre ellos además de que jugaban Calabozos y Dragones perdidos en una esquina de la cafetería, pero vaya, eso no es un pecado, sólo un crimen contra tu vida social. Ya todos saben lo que pasó después y que se volvieron ricos y exitosos y celebres y de culto. El mayor de ellos, Larry, era un hombre juicioso, felizmente casado y cristianamente respetable.

Hasta que un día, la ociosidad y el dinero, madre y padre de todos los vicios, lo llevaron a ese antro de vicio y perdición en Los Angeles llamado El Calabozo para experimentar con sadomasoquismo. Y otra vez, cada quien hace de su palo un cuculote o papalote o como sea que dice el dicho ese, pero el problema es que dejó a la esposa y huyó con su dominatrix, quien a su vez dejó a su esposa, la que por cierto era sólo esposa de la cintura para abajo, pues del torso para arriba era la viva imagen de un hombre musculoso gracias a un bonito y económico tratamiento de hormonas.

Y ya entrados en eso de las hormonas, creo que Larry vio un frasco de pastillas en la mesita de noche y nomás por no desperdiciar las empezó a tomar y en un chico rato, acabó luciendo así:



Ni más ni menos una señora ociosa presidenta de la mesa directiva de alguna primaria o cosa parecida. Como para junta de padres o firma de boletas. Pero el rumor que corre en el mundo del cine en los últimos días, es que Larry pensó que los trajes sastres de Vanity ya no eran suficiente y decidió quitar de en medio un estorbo que le colgaba entre pierna y pierna. Como lo leen. Lo cual me parece respetable, aunque me pregunto si no es un poco tarde para tomar ese tipo de decisiones, como quiera que sea uno se encariña con sus partes.

Bah, soy un sentimental.

AB

Monday, September 03, 2007

Condorita

Después de ese inexplicable y casi sobrenatural incidente en el que me mordió un gato después de que yo lo pisé, tuve que usar unas sandalias pues los zapatos de tacón y las botas para esquí me resultaban demasiado incómodos. Pero no crean que me iba a poner unas calzaletas de esas que la gente usa para nadar en trusa por las playas de Caleta y Caletilla, elegí el ahora altamente popular estilo "Condorito", llamado así por mí en honor de esas chanclas horribles que usa el mismísimo Condorito.

Pero lo que en las patas de Condorito luce muy cómodo por ser el poseedor él de solamente dos dedos, en uno que tiene cinco no me parece tanto.

Y es que no soporto la sensación de ese cuerpo extraño metido entre mis dedos. Me recuerda a las clases de danza en la escuela, donde nos obligaban a usar un suspensorio dancístico que básicamente era una ajustada y pequeña tanga que mis compañeros tuvieron a bien llamar "El viola-colas" y cuyo extremo se atoraba en una parte que no creo necesario tener que especificarles.

De cualquier manera me pongo estas "Condoritas" con fines terapéuticos, pues igual que el Karate Kid, debo vencer aquellos mis temores si es que voy a terminar de una patada con el palurdo de Daniel San. Parte de la terapia consiste en aprender a dejar ir, pues de alguna manera mis dedos se aferran a la miserable chancla, entonces debo ir concentrado en mi respiración sin apretar dejando a la chancla seguir su curso natural.

Lo malo es que su curso natural es a veces por los aires y gustan de salírseme cuando voy cruzando por alguna gran avenida o corro a toda prisa de las garras de un asesino. Muy prácticas. Ya por último, acúsome Padre por ser una persona iracunda, acabo de golpear a mi teclado contra el escritorio nomás porque se me resbaló y por su culpa mi post se publicó a medias. Rompí el escritorio y a mi teclado se le descompuso el botoncito ese del arrepentimiento que tiene una flechita para atrás con la que resarces tus errores.

A