Saturday, June 30, 2007

Cuando era chiquillo quería tener un bigote así


Y esperaba que llegara el Día de la Revolución o alguna ceremonia piñata para que me pusieran uno de esos bigotes de mentiritas que te meten en la nariz con dos alambritos, o robaba el maquillaje de mi mamá para pintármelos. Qué contrariedad, robar maquillaje para pintarse bigotes. Después entendí que los bigotes son sólo propios de la edad madura, pues sirven para tapar lo ruco y cascado que te estás poniendo y que en los mocosos y mis contemporáneos son sólo una necesidad de compensar con evidente vello facial, la falta de madurez y hombría real, equivalente a ponerse un letrero que diga:

MIRA YA SOY GRANDE, TENGO PELOS.

Así que hoy día, no me interesa demostrar nada y prefiero enseñar la cara limpia y sin mácula y en silencio me río de los mocosos bigotones. Pero igual respeto a esos valientes señores que usan bigote de revolucionario en pleno siglo XXI
Como este señor que con tanto aplomo y elegancia usa su bigote. Por cierto, creo que ese día había sido muy cansado, por eso todos dormían en el metro. O igual soy tan mal fotógrafo que agarro a todo mundo babeando y con los ojos cerrados, da igual. Por si las moscas, la foto se intitula "Naturaleza muerta, con bigote"

Pero vaya, tener un bigote acarrea riesgos, deberes y responsabilidades. Después de contestar el teléfono celular, nuestro embigotado caballero se vio forzado a repeinarlo y enchinar la punta, pues tristemente el bigote es vulnerable a las inclemencias del tiempo y los elementos. O lo era hasta el invento del siguiente artista del vello facial.
Este hombre genial ha inventado el bigote invencible, uno que no cambia de posición con el aire o manoseo, incluso se mantiene en su lugar bajo el agua y es invencible a cachetadas. En lugar de dejarlo crecer largo y rizado, este arquitecto del paisaje capilar sólo deja que salga tantito y le da forma con el rastrillo en su cara, como un complicado diseño que le permite estar siempre presentable y libre de bigotes chuecos o mal peinados.

¿qué es mejor bigote o no bigote? ¿largo o pegado al pellejo?

Friday, June 29, 2007

Thursday, June 28, 2007

Güero

En México hay algunas personas que ante la ignorancia del nombre o la falta de confianza gustan de llamarle a uno "güerito". Me molesta particularmente porque de ninguna manera lo soy, mi pelo es negro más que la noche y mi piel transparentosa con visibles venas henchidas de hirviente sangre que a través del pellejo se miran color azul. Soy pálido como la muerte, eso soy. Alguien me dijo alguna vez que la gente me veía tan amarillo, que no hallaba otra que llamarme güerito.

Debería entonces haber un termino para los como yo, los amarillos, los verdosos, los no blancos, morenos pero demasiado descoloridos. Más propio sería que nos llamaran pálidos. Porque además me temo que eso de güeritos tenga un trasfondo similar al de llamar a la señora que va al mercado "reinita". Evidentemente la señora no es reina. Y si cargada de bolsas recorre los mosquientos pasillos del mercado, seguramente ni siquiera pertenece a la nobleza.

Pero claro, se le eleva al nivel de la realeza para que escoja nuestras mollejas sobre las del pollero de junto. Muy claro está que los reyes son seres superiores escogidos por Dios nuestro señor para gobernar y humillar y arrebatar la virginidad de vuestras hijas y esposas, pero ¿y los güeros? ¿aún pensamos que la rubia es superior y por eso nuestras morenas insisten en teñirse el pelo color platino con resultados tan engorrosos? ¿La gente te llama güero aunque no lo seas en un empeñoso intento por halagarte?

¿Han comprado una molleja a quien les llama güerito?

Wednesday, June 27, 2007

Monday, June 25, 2007

Huele a peligro

El otro día comí verdolagas y me fascinaron. Y eso fue porque no sé a qué saben ¿Alguien sabe? Dígamelo ya. No son dulces como la zanahoria, ni saladas como el apio, son más bien agridulces, pero más que a un sabor, me saben a una sensación, a una emoción, me saben como a ganas de llorar. Su gusto ácido te llega dentro hasta las glándulas salivales, de ahí sube hasta las lacrimales y por si algo faltaba, en el camino hace un nudo en tu garganta.

Eso me pasa seguido, que la comida me sabe a una sensación, o las emociones me saben a algo, los colores me hacen agua la boca y por eso siento ganas de comerme a las señoras que visten de morado. Y no crean que mi gusto es misógino pues sólo busco devorar señoras, supongo también me comería un señor, es sólo que nosotros casi no vestimos de morado. También los olores me saben a sensaciones. Hace unos días la tierra mojada me olió igual que ese trapo con que envolvían el hielo con el que me sobaban la cabeza cuando me hacía un chichón.

Ese que además de la tela planchada al contacto con el hielo, olía a la mezcla del sudor y la tierra en que me había caído y que formaba surcos renegridos en mi cara, todo esto junto a ese olorcito a peligro que baja por la nariz cada que nos golpeamos y que se parece al alcohol, porque despeja la nariz y te hace estar alerta y reaccionar. Supongo debe ser el aroma de la adrenalina o el cortisol. Y ese efluvio etílico que baja por la nariz con los golpes también lo hace con las emociones fuertes y sustos. Fíjense y verán.

¿A qué huelen sus emociones?

Me siento sucio

Si les contara

Wednesday, June 20, 2007

Polvo en el viento

Una aciaga noche, a esas horas en que la gente decente duerme y yo venía llegando de correr por las azoteas y luchar contra el crimen organizado, vi en televisión el infomercial de un producto para la calvicie que venía en una especie de salero y que uno debía espolvorear sobre su cabeza cual dona glaseada bimbo. El producto en cuestión no haría que te brotara un solo cabello, pero prometía llenar mágicamente esos espacios en blanco para que nadie notara tu desdicha capilar.

Sucede conozco a una chica cuya cabeza es tan rala que puedes muy claramente mirar su coco cuan brillante y disparejo es. No conozco la causa de su condición y tengo un par de teorías, irónicamente, todas ellas descabelladas. Y siempre estoy pensando en maneras para que luzca mejor, aunque no me atrevo a decírselas pues no quiero herir sus sentimientos o romper su corazón. Es en estos momentos cuando esta belleza inconmensurable con la que fui castigado y que es mi cruz, me resulta particularmente incómoda, pues sí fuera yo como el resto de los mortales podría fácilmente darle consejos para disimular su calvicie.

Pero al ser yo el evidente objeto de su afecto no puedo romper así su ensoñación. A ver ¿Les gustaría que Angelina Jolie les dijera que tienen perejil entre los dientes? ¿Verdá que no? Entons qué alegan. Bueno, el chiste es que no hallaba yo la manera de comprarle un salerito del remedio mágico éste para dejarlo ahí como que no quiere la cosa y que lo encontrara así como por casualidad y lo espolvoreara uniforme y generosamente en toda su mollera y zonas aledañas.

Pero entonces, estaba el otro día haciendo cola para algo que no viene al caso contarles, cuando enfrente de mi apareció un señor con la cabeza llena de unas telarañas polvosas muy particulares. De inmediato deduje que se trataba del salero mágico. Y de su natural efecto, nada de nada. Claro, cómo se supone que veas lo mal que se ve, si allí en la mollera nomás te ve alguien que está haciendo cola atrás de ti o está a punto de darte un zape y que al ver la extraña tortita sobre tu cabeza desistirá de inmediato en su intento.

¿Qué hago por esta niña?

aconséjenme.

ellos serán vuestros jueces.

Monday, June 18, 2007

Adivinen



Ésta es mi última foto con pelo. Mírenla fijamente antes de avanzar ¿Cómo será que soy?

Dar la cara



Contemplen extasiados el rostro que enloquece multitudes y arrastra corazones. De taxista. Abstraiganse en la estética de torta ahogada, el cachete abotagado y el efecto esfera de navidad que resta a la cara cualquier angulo posible para volverla un absoluto pambazo. Regodeense en los labios resecos y pellejudos, el mortecino tono amarillo y las cuencas ojerosas que enmarcan unos ojos que inútiles tratan de ver al mismo lugar. No olviden las cejas chuecas sin depilar y la frente con charolazo brillante como si la luz del genio detrás quisiera salir transformada en sebo facial.

Y les presento a mis orejas, ésas sí que no las conocían. Ahora son libres de salir al sol a jugar traviesas y ser lamidas sin la interferencia del pelo que las mantenía sometidas y ocultas. En fin, este soy yo sin pelo.

De nuevo aquí me tienes Jesús mío

Friday, June 15, 2007

Taxi driver

Debido a la serie de especulaciones suscitadas a raíz de aquel taxista inmundo y ruin que cordial invitome a su taxi a coger algo más que un paseo, creo indispensable contaros tan desagradable historia para que de una vez por todas olvidéis tan puercas hipótesis y vuelva yo al nicho de pureza y castidad que me he ganado y en el que sé todos vosotros me han tenido siempre.

Salíamos del último concierto del Colectivo Cats antes de su triunfal gira por Guadalajara, y después de cenar algo ligero y reparador me separé del grupo y dispúseme a continuar con mis correrías hasta que el sol saliera. Es así que caminaba yo, todo inocente por esas calles de Dios que aunque tarde estaban llenas de gente ociosa y vaga que no sabe que las noches se han hecho para dormir, cuando un coche suavizó su marcha junto a mí.

De reojo percibí era un taxi, así que asumí era uno de esos necios que piensan que aunque digas que no, muy en el fondo quieres taxi y te siguen un rato hasta que te animas. Así que volteé y con todo el acervo de mímica aprendida en la escuela francesa y jugando al pintamonos le dije: no, gracias. Pero igual siguió lentamente escoltándome y después de tres cuadras, se me hizo sospechoso. Vaya, perspicaz que soy yo y nada más.

Por la ventana alcancé a ver movimiento, mas estaba tan oscuro que no distinguí la causa y en ese momento una patrulla pasó casi tan lenta como el tipo. Y como por arte de magia el taxi normalizó su marcha y se fue. Así que olvidé el asunto y seguí mi camino. Planeaba yo llegar a Chimalistac con el rayo de sol a tiempo para desayunar y en eso estaba pensando cuando otro taxi se emparejó a mi lado. Ah caray. Nomás que no era otro, era el mismo y lo descubrí por unas calcomanías que supongo pertenecen a su paradero o algo así.

Y mientras comenzaba a conjeturar las razones por las que un taxi me estaría siguiendo, el tipo sacó su cochino miembro viril y le dio tremendos jalones mientras se levantaba del asiento para que esta vez sí lo viera. Y sí lo vi, no les digo. De inmediato recordé que ya me había topado antes con esos mequetrefes exhibicionistas pero ¿Qué había que hacerles? ¿Reírse o gritarles improperios y groserías? Ah no, eso es cuando se te aparece un fantasma, pensé. Aunque igual funciona porque según la teoría psicoanalítica lo único que quieren los pobres es darte un susto, ver que cara pones y luego se irán.

Y planeando mi táctica de ataque me encontraba cuando abrió la ventana y en lugar de huir me invitó a pasar a la comodidad de la unidad "para darle gusto al cuerpo".

¿Darle gusto al cuerpo? ¿Darle gusto al cuerpo? ¿Darle gusto al cuerpo?

Mi paciencia se acabó. La cabeza me hirvió y estuve a punto de bajarlo del coche para darle gusto a mis puños que por cierto ese día estaban sangrantes de un encuentro previo. ¿No que son inofensivos? La teoría psicoanalítica también me las pagaría. Pero entonces recordé que no era su culpa, si me encontrara en la calle conmigo mismo, seguro también me acosaría. Cómo evitarlo. La culpa estaba en mí. Así que sólo grite un sonoro y firme NO y el tipo huyó en su taxi.

Hasta que apareció algunas cuadras adelante.

Así que me detuve con los primeros taqueros que encontré, hombres nobles y armados con grandes cuchillos capaces de partir hasta al perro mas corrioso. Y comiendo tacos me quedé hasta que el tipo se cansó, esperando que mis malos modos al comer y la cebolla que engullía con voracidad lo desilusionaran suficiente y lo hicieran desistir. Y luego de un rato estacionado a lo lejos se fue. Y algunos tacos después el sol salió e infraganti me volvió a agarrar.

confuso y humillado ante tu altar

Wednesday, June 13, 2007

Miembro no distinguido

Acabo de caer en cuenta de que tengo la fea costumbre de apenas me presentan a alguien nuevo encontrarle parecido con alguna celebridad embarazosa. Y además decírselo, así nomás sin ninguna consideración a su edad o estado de salud. Dice María José que yo dije que se parecía a Janeane Garofalo, cosa que no recuerdo y niego de manera categórica, pero suena como algo que yo diría. Y es que una vez en su casa, me presentó al sobrino de un amigo, Toñito se llama él, joven y empeñoso estudiante de filosofía con quien apenas cruce dos palabras dije:

¿Te habían dicho que eres igualito a María de Medeiros?

Hasta internet fuimos a dar para enseñarles que María de Medeiros es esa actriz portuguesa de cara chistosa que sale de esposa de Bruce Willis en Pulp fiction. Ya, esa mera, con grandes ojos de semilla y expresión que grita me caigo de sueño porque soy europea y estoy aburrida de estar en una película gringa. Nomás que cuando uno es un joven y empeñoso estudiante gusta de ser comparado con Rambo o Jean Claude Van Damme, igual y en su caso Schopenhauer o alguno de esos monos que le obligan a leer, pero no una lánguida y descontinuada actriz europea.

Y si no les encuentro parecido con una edecan de Atínale al precio, salgo con algo así como ésto que dije el otro día que un tipo llamado Carlos me presento a otro llamado Oscar:

¿Qué curioso que Carlos y Oscar tengan exactamente las mismas letras a excepción de la "L" no les parece? Es más, si repiten muchas veces Carlos es como si dijeran Oscar, anden intentenlo... carloscarloscarloscarloscarloscarloscarlos...

No podía creer que no hubieran notado semejante particularidad, pero por sus caras se me hizo como que no.

Mi corte de pelo ha traído cosas positivas. Por alguna razón la gente cree que soy una buena persona y no un vago malviviente al que se le pueden pedir droga o sábanas. Incluso escuché como se referían a mi en una llamada de negocios como este niño. Imagínense, a mi edad. Hagan de cuenta que hablaran de mi patria potestad. Por otro lado no tan amable, un taxista comenzó a seguirme mientras iba por la calle y procedió a invitarme a tener sexo en su unidad mientras se sacaba el miembro viril.

Eso me saco por andar a esas malas horas.

sin saber que decirte ni que hablarte

Monday, June 11, 2007

Hairspray & Grease

Lo hice. Ora sí me lo corté. Espero y cual Chachita, no hayan estado a punto de regalarme unas peinetas que compraron con el dinero que sacaron de vender el reloj de su abuelita o peor aún, su riñón, el bueno, el que preservaban de alcohol, drogas y excesos porque ya es demasiado tarde. Cuando solía cortarme el pelo de manera regular, lo había hecho siempre con un dulce pero viril viejecillo que poseía una de esas hoy casi extintas peluquerías para hombres muy machos y que mantenía revistas Alarma!!! con cuerpos descabezados y tamaleras asesinas a la disposición de los niños como yo, pero guardaba el entretenimiento adulto y las encueradas escondidas bajo un sillón. Don Manuel se llama él.

Pero este pobre hombre es más viejo que Matusalén y desde que yo dejé de cortarme el pelo, hace muchos años ya, del oficio peluqueríl se ha retirado. Es así que debí recurrir a una finísima estetica unisex. Ahí me pusieron una poco masculina y menos halagüeña bata como de Mauricio Garcés y me lavaron el pelo que por cierto ya había lavado yo esa mañana. Vaya desaguisado. Esa es una tarea que prefiero hacer personalmente porque tengo una cabeza particularmente sensible y cuando la manipulan o siento el aire tibio de la secadora, un espasmo me recorre la espina y llego al punto de casi perder la decencia que me caracteriza, es así que tengo que hacer acopio de resistencia y respirar profundo.

Don Manuel apenas y me tocaba, acaso me jalaba las orejas para rasurar mis infantiles patillas, en cambio aquí parecía quisieran remover mis ideas y rascar la comezón de mi cerebro. Confieso me entregué a la baja y pecaminosa sensación de gozo que me invadía, cuidando sólo de no poner los ojos en blanco, no fuera a ser que quien mi pelo lavaba, pensara lo nuestro iba a ser a largo plazo y para toda la vida. Después de tan dulce martirio me enrollaron una toalla en la cabeza y me pasaron a una silla en la que fui objeto de concienzudos estudios y bizantinas discusiones para decidir que hacer con mi cabello. Cuando dije que quería deshacerme de todo él, cayeron de espaldas y procedieron al holocausto capilar.

Horas después todo a mi alrededor era una nube negra de cabello por todo el suelo, el cual recogieron y guardaron para no sé que fines, tal vez pretendan hacer cientos de muñequitos vudú para tratar de doblegar mi voluntad o pelucas o bigotes o pestañas o qué sé yo. Lo peor del caso es que era tanto pelo, que decidieron tenían que bañarme otra vez. Y ahí vamos de nuevo a mancillar mi castidad. Tamaña contradicción, tres shampoos en un día, nunca mi cabeza había estado tan limpia y al mismo tiempo tan sucia de vileza y pecado. En fin. Según el diseño de imagen, debo yo andar por la vida con un coqueto flequillo, pero he decidido que me hace lucir un tanto imbécil y lo he sustituido con un copetillo retro como soy yo.

ansioso solamente de llorar, vengo del mundo, vengo del combate.

Saturday, June 09, 2007

Pues porque soy inmortal

Sucede que yo escribo en el micro. Ya sea la tarea, mil mensajes de texto o la novela inédita por Corin Tellado, muy seguido me encuentro en el micro ensimismado tecleando algo en el celular. Por cierto ¿Les había dicho que mi seudónimo es Corin Tellado y que me encuentro detrás de esas románticas historias rosas para ancianitas que nunca conocieron el amor carnal? ¿No? Olvídenlo, de cualquier manera es mentira.

Bueno, la cuestión es que resulta muy probable que no ponga yo suficiente atención a lo que pasa a mi alrededor, así sea un grito desesperado, una juventud en éxtasis o una explosión. Y hace rato que iba en el micro explotó la batería y no me di cuenta hasta que escuché los gritos desesperados y la senectud en éxtasis. De repente todo estaba llenó de humo y un olor ácido impregnaba el ambiente, pero yo seguí escribiendo hasta que las patadas y empujones fueron demasiado obvias y me paré a gritar con la turba enardecida.

Y es que somos triste y jocosamente patéticos, todos querían bajar por la puerta de atrás porque adelante estaba el humo y entonces ahí tienen a treinta personas queriendo salir por esa portezuelilla insignificante. Y si a eso añaden que todos eran abundantes en carnes, la escena era muy chistosa. De nada han servido tantos letreros y simulacros y NO CORRO-NO-GRITO-NO EMPUJO. A la mera hora todos sacaron el cobre y si hubiera habido un fuego real, habríamos muerto todos apelmazados imposibles de identificar de tan pegados, como un garapiñado gigante o palanqueta humana.

Bueno, todos menos yo.

Pero no morimos, así que con toda calma me pasé a otro micro y seguí muy tranquilo con mi mecanografía celular. Hasta que me interrumpieron los gritos de una señora que decía más o menos así:

¡Claro! Gracias joven, qué caballero, faltaba más, pero claro, qué se podía esperar, muchas gracias!

Efectivamente, esa misma cara que hacen ustedes hice yo tratando de entender qué quería la inmunda señora. Y resultó que estaba usando esa fina arma que es la ironía para acabar el mal trabajo que hizo la bruta de mi madrecita y terminar de educarme porque no soy lo suficientemente caballero. Pero no entendí que pretendía de mí, si había lugares libres y no había nada que pudiera yo hacer además de orar por el pobre imbécil que la debe tener como esposa. Y ni siquiera era una mujer mayor que necesitara ayuda para caminar o cosa parecida, era una de esas señoras de enormes y amorfas nalgas, las cuales por cierto no les dan derecho de hacer mal uso de la ironía.

Faltaba más.

Tuesday, June 05, 2007

Tengo a tres mariquitas en mis manos

Y con esto no me refiero a que chantajee o manipule yo a tres delicados jóvenes a fuerza de encantos y seducciones, es sólo que nunca había tenido tres de estos insectos en mis manos al mismo tiempo. Y con estos insectos me refiero específicamente a esos coleópteros rojos moteados que tanto nos gustan cuando niños y no a los delicados jóvenes que mencioné al principio.

Por eso prefiero llamarles catarinas y no mariquitas. A los escarabajos, no a los delicados jóvenes. Esos son maricones. Aunque maricón es una palabra complicada. Tanto así que el texto predictivo de mi celular se niega a mencionarla y en su lugar escribe Mariano. Hecho que encierra un profundo simbolismo, pues maricón y mariano comparten un mismo origen en María, y en este mundo perverso y misógino el primero representa a aquel hombre que por rebajarse al nivel de esos despreciables e inferiores seres de cabellos largos se vuelve un maricón y el otro es aquel que entrega su vida a la sacrosanta madrecita, María. Ah, qué bonito es Chihuahua.

Lo curioso es que a lo largo y ancho de América la palabra maricón es mal vista y cuando por error se cuela en la transmisión de alguna televisora local de Miami a la Patagonia, es inmediatamente editada o sí acaso silenciada con uno de esos pitidos que la gente ha tenido a bien bautizar como su onomatopeya "pi". Pero en México no es así. A los niños mexicanos se les enseña que esos son maricones y a continuación se les dicta un colorido rosario de sinónimos, joto, puto, lilo, volteado, puñal, todos ellos aún más despectivos y que vienen dejando a maricón como la más suave y hasta cariñosa de entre tantos apelativos.

Entonces maricón se vuelve cosa de nada, detalle sin importancia y sin frontera especifica, por ejemplo: Mañana voy a cortarme el pelo y tal vez intente uno de esos nuevos cortes muy maricones. Con ésto no quiero decir que me haré un corte que me disponga a la práctica de la sodomía, sólo me refiero a esos cortes tendientes a lo ridículo que usa la juventud hoy en día. Lo que no sé y me preocupa, es si nosotros mexicanos usamos el maricón con tanta facilidad porque somos abiertos y libres o porque a nadie le importa lo que piense o sienta un maricón.

Y a todo esto ¿cómo me corto el pelo?

Sunday, June 03, 2007

No, pues que buena honda




Mmmmhhh. Aquí había una foto, pero no sale. Luego les explico de que era. Tiene que ver con una falta de ortografía muy buena onda, pero blogger está de mala honda. Cúlpenlo.

y hambriento el corazón de soledad

Friday, June 01, 2007

Mis pulmones mancillados en su doncellez

El otro día venía yo tan cómodamente sentado como se puede venir en esos asientos ortopédicos desgracianalgas del metro, cuando un tipo se me paró a un lado y comenzó a respirar fuerte sobre mi cabeza. Deben saber ustedes que pocas cosas me molestan más que alguien respirando fuerte sobre mi cabeza. Y es que no soporto la sensación del aire tibio recién reciclado en quién sabe qué pulmones cayendo cual brisa sobre mi cabello y menos aún la idea de respirar ese mismo aire. Es horriblemente íntimo e involuntariamente romántico, como una relación bronquio-sexual. Peor aún, es como una violación respiratoria porque te están metiendo a la fuerza su dióxido de carbono y eso debería estar penado con castración nasal.

Y sí, eso de respirar aires ajenos es particularmente frecuente cuando duermes con alguien y ese alguien ha caído en tan profundo sueño que su respiración se vuelve lenta, pausada y en algunos desafortunados casos silbadora y con feroces ronquidos. En esos momentos procuren sincronizar sus respiraciones para que no se tengan que fumar su alma y los romeritos que cenó la noche anterior. Pero es muy complicado, yo al final me angustio y termino matándoles lentamente mientras duermen, a menos que les ame con locura, cosa algo difícil cuando les estás cobrando por hora más el cuarto, aunque no imposible no sean pesimistas crean en el amor caramba.

Total que después de cabecear inutilmente tratando de esquivar el relleno pulmonar de aquella bestia, me levante lo tomé por el cuello y nos líamos a golpes a ver quién respiraba al último. Y adivinaron, respiré mejor.

de esa soledad dulce, divina, que alegra tu presencia celestial