Sunday, April 29, 2007

Macomba

México tiene cierta predilección por la obra negra, ese bonito acabado de las construcciones en que todo es color cemento, mientras cableado y tuberías se asoman curiosas por las paredes y todo huele a taco de albañil y a que todavía no instalan el baño, detalle que no ha detenido a los trabajadores de la construcción para hacer de las suyas en cada esquina como si de marcar su territorio se tratara.

En fin, todo a medio hacer. De hecho tenemos cerros enteros cubiertos de estas casas color gris tabicón con terminado-no-terminado. Pero sí algo faltaba para consolidar esa cultura de la obra negra, resulta que tuvieron a bien organizar el MACO en una vecindad a medio hacer.

Vecindad que cuesta unos pocos millones de dólares pero que igual está en obra negra, polvorienta y con olor a taco de huevo con frijol. Toda la gente se perfumó, estrenó zapatos y vistió de negro para verse menos gorda en tan especial ocasión y acabó con la ropa llena de manchas, como sí se hubieran vestido de gala para ir a escombrar atrás del zaguán. El polvo era tan necio, que hasta quería salir en la foto, miren como estropeó esta bella imagen:
Bueno, en realidad la estropeó Tamara, pero a ella la quiero demasiado como para reprocharle algo, prefiero culpar al polvo. Y por cierto, esa obra de arte que asemeja una bolsa de basura, sí es una bolsa de basura, no le busquen, hasta tiene su etiquetita de obra de arte con el nombre del artista y toda la cosa. Y tienen amenazada a la señora del aseo, no vaya a ser que la eche al camión y entonces sí se tiñen de negro las artes nacionales.

Todo acabó al día siguiente y ello consta en jocosas imágenes, las cuales publicaré apenas lleguen de la cámara de Elena. Éstas que subí son cortesía de Odette, querida y talentosa artista de la multidisciplina como un servidor. Al día siguiente tenía que dar clase a las ocho, así que derechito de la labor artística, me sacudí el polvo y cumplí. Porque podrán acusarme de adulterio, peculado y lavado de dinero, pero no de irresponsable, así que de pie como un árbol, atendí mi labor social.

Lo increíble fue que cuando por fin me dirigía a casa, confiado en que nadie sería capaz de notar sobre mí el pecado y la perdición de la noche anterior, un muchacho me abordó en el metro y dijo:

Oye ¿tú te llamas Gonzalo?



¿Y escribes un blog?



No lo puedo creer. ¿Cómo es posible que alguien me reconozca por este blog perdido en la inmensidad de la red? Él se llama Mauricio y ha dejado su comentario en alguna ocasión, así como cuando encontré a Di en la cineteca el mismo día que había comentado aquí por primera vez. Nada más que ella no se animó a hablarme y sólo me miró como quien mira a Pedrito Infante resucitado de entre los muertos y ya después me escribió para ver sí era yo. Y sí era. ¿No se les enchina el cuero? ¡Pues que se les enchine caramba! ¿O qué, son de piedra?

El chiste es que él sí me habló y me dio mucho gusto, ojalá hubiera tenido más tiempo para poder platicar, pero tenía que llegar a casa para cambiar las almohadas que había dejado en mi cama haciendo bulto para que sigan pensando que soy gente decente y me den mi domingo y para mis chicles. De todos modos a Mauricio, gracias por hablarme. En lugar de venir después a comentar algo así como"Te vi que ibas por ahí hablando solo, pero no te dije nada porque se ve que estaba buena la plática"

Qúe chiste tiene que me vean si no me hablan.

Friday, April 27, 2007

Arte

Una vez satisfechas nuestras necesidades básicas y aquellas que tienen que ver con la pobreza y el hambre nacional, los mexicanos nos reunimos en el MACO para apreciar lo más elevado del arte contemporaneo:


Mmmhh, sí.

Mi conexión a internet traicionóme durante toda la noche y no pude postear. Culpen a Cablevision. Tengo que contarles bien las vicisitudes de la feria esta de artistas plásticos y la cosa increíble que me pasó la mañana siguiente cuando fui a trabajar así en vivo y sin dormir y con la misma ropa y oliendo a arte y psicotrópicos y mota que yo no me metí y quesadillas que yo si me comí. Prometo escapar de mis labores y hacerlo. Aquí les dejo una probada de lo mejor de la exposición junto con un reto a su sensibilidad artística:


¿Cuál es ese elemento más allá de lo evidente que transforma esta mugrienta bolsa costalito sin jareta en una obra de arte?

Permite que tus pies llegue a besar.

Wednesday, April 25, 2007

Mi primer condón

Ya saben ustedes de mi particular afición cuando chiquillo por revisar las cosas de mis papás. No me siento especial, es algo que todos los niños de cinco años hemos hecho, así como calcular el peso atómico del uranio o traducir la biblia del griego antiguo. En fin, lo que me trae hoy aquí, además de un desproporcionado ego y una enfermiza necesidad de aprobación que me mueve a compartir mis cosas con un montón de extraños, es contarles del día que vi mi primer condón.

Es en este momento cuando sus mentes cochambrosas visualizan perversas imágenes con un inocente niño y su cara de sorpresa frente a ese monstruo de un ojo cubierto de venas y látex. Pero siento decepcionar su sed de sexo explícito e historias escabrosas, pues no fue así. Sucedió que un día, cuando el internet no existía, ni mi blog, y los niños no teníamos en que perder el tiempo, me dispuse a buscar las últimas novedades en los cajones de mis papás. Comencé por el que a papá quedaba más a la mano, el de su buró.

Y ahí estaba, un cuadrito de celofán, blanco por un lado y transparente por el otro, a través del cual se podía ver un círculo verde y una curiosa membrana en el mismo tono, translúcida y aplastada a su alrededor. Lo extraño del caso es que a falta de una referencia, pensé que esa llamativa herramienta era la cédula profesional de mi papá. Debo haber escuchado que la guardaba en su cajón, así que ante mi desconocimiento de la documentación vigente en el país y lo que era una mentada cédula, asumí esa excepcional conclusión.

Afortunadamente había superado la fase oral y no sentí el impulso de llevarlo a mi boca, sólo me conformé con mirarlo y explorarlo minuciosamente. No tenía leyenda alguna, igual puede haber sido de látex o de pellejo de gato, nunca lo sabré y no pienso preguntar. Y creyendo que era una cédula me quedé hasta muchos años después, cuando en medio de una misión secreta en la que trabajaba como sexoservidor en un burdel en Bangkok, entendí que aquellas chicas difícilmente tendrían la carrera de Leyes como una segunda opción a su hobby, la prostitución, y que esas cosas pegajosas que aventaban en las esquinas, no eran precisamente sus cédulas profesionales.

Monday, April 23, 2007

¡Camellito!

Justo el día en que escribí aquel post incendiario menospreciando el uso de monedas por ser vulgares, pesadas y estorbosas, llegué al microbús y pagué con un billete de 50 pesos de esos nuevos de plástico que por cierto no me gustan porque se supone deben ser más resistentes y siempre se están rompiendo de las orillas. A lo que el chofer respondió:

Orita le doy su cambio.

Inmediatamente, la Chilindrina se apareció en mi cabeza y dijo:

Ojo, mucho ojo.

Pero decidí no hacerle caso a un personaje acartonado y unidimensional que ni siquiera tiene programa al aire y entregué el billete. Y es que dentro mío queda todavía un resabio de fe en el género humano. Sólo que olvidé que los microbuseros son unas bestias que no entran en esa clasificación y están justo atrás de changos y lemúridos, abajo de babosas, caracoles y apenas arriba de los organismos unicelulares. Y sí, aprovechándose de que venía concentrado en cosas más importantes, como la absoluta dominación del universo y la forma menos dolorosa de doblegar a la raza humana, el anélido aquel se quedó con mi cambio.

Y como yo soy ese que nunca cuenta los cambios, permanecí en un estado de ignorante felicidad hasta el día siguiente cuando de repente las cuentas nomás no salían y recordé esa mano callosa y regordeta recogiendo el billete y esa boca de olán engañándome con sus palabras. Ya me lo habían advertido ustedes en un comment ese día y tuve que vivirlo en carne propia para entenderlo. Nomás por eso, voy a poner Metrobús en Avenida Reforma.

Aún mejor, un tranvía como el que se llevó al Camellito en Nosotros los pobres o Ustedes los Ricos o sabrá Dios cuál de esos entrañables bodrios y que tanto hizo llorar a Chachita o la Tucita o alguna de esas roedoras que salían ahí, y en el que a su vez Frida Kahlo tuvo un horrible accidente cuando quedó atravesada por un tubo, pero artísticamente cubierta de brillantina dorada, como bien nos enseñó Salma Hayek en ese detallado compendio histórico llamado "Frida".

y sacie en ellos mi ardoroso afán.

Friday, April 20, 2007

Para comerte mejor

No puedo evitar salivar cada vez que te veo. Es como si inconscientemente mi boca se preparara para deshacer tu carne más rápido apenas te empiece a devorar. Pero no se asusten, guácala. Dios no lo quiera. No quiero nada más que su sangre. Y su alma inmortal. Aunque una vez dicho esto, creo que el canibalísmo y sus practicantes han sido injustamente tratados a lo largo de la historia.

Apuesto a que ustedes han sentido alguna vez sus glándulas salivales explotar y su boca hacerse agua frente a un un estímulo que parece no corresponderles, ante la vista de carne que no precisamente van a comer. Y entonces flagelan a sus sentidos por brutos y confundidos, por ser incapaces de distinguir la diferencia entre un instinto y otro. O ni cuenta se dan, sólo recogen sus babas del piso y siguen su camino.

Pero no se sientan culpables, mientras no procedan al sangriento acto de comer al objeto de su afecto, no habrá repercusiones legales. Aún en ese caso tendrían que agarrarlos antes. Los caníbales son aquellos pobres que cedieron a sus impulsos, esos a los que sí agarraron y cuyo único pecado fue tener hambre de amor. Nosotros en cambio pertenecemos a un mundo perfecto y civilizado en el que la mujer no tiene derecho a decidir sobre unos genitales que ella trae puestos, pero todos sabemos son propiedad de la iglesia y el estado.

Aunque aún aquí en nuestro mundo ideal, hay gente que está como para comérsela.



Dita Von Teese está para comérsela. No importa sí eres hombre, mujer o quimera, nadie puede quedar indiferente al terciopelo de su piel y a tan monumental e indiscriminado amontonamiento de redondeces en una sola persona. Redondeces que invitan a tirar una mordida. Como si fuera un chocolatito ansioso por ser abierto. Y esa es la parte estricta y vulgarmente carnal, pues aunque no conozcan la pureza de los sentimientos de la señorita Von Teese, ustedes puercos, siguen soñando con echársela al plato.

Pero querer comerse al otro tiene un lado sublime y glorioso, porque cuando de amor verdadero se trata y una vez agotadas todas las formas de entrega y posesión amorosa, llega el momento en que no puede irse más dentro, en que los cuerpos han llegado al límite, pero el alma exige más y quisiera llevar al ser amado hasta las entrañas para poseerle siempre y no sólo un rato, para que ese momento de unión perfecta dure por toda la eternidad. Y en este mundo material que poco conoce de transmutación de la materia y el espíritu, comerse al ser amado se vuelve el supremo acto de amor.

Y en el mundo que sí conoce de esas cosas, comer de la Carne del hijo de Dios es el supremo acto de amor. Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo... Afortunadamente en cuanto al amor terrenal se refiere, la mayoría se conforma con comerte a besos, con cubrirte de lengüetazos y lamerte de los pies a la cabeza hasta llevarse el último rastro de sabor dejándote baboso, arrugado e insípido, pero entero. Así que detengan ahí el canibalismo y que de hoy en adelante la única carne humana en su dieta sea aquella proveniente de sus uñas, padrastros y pellejitos. No entiendo que ganan comiéndose a sí mismos pero en fin.

Nunca entendí siquiera por qué mis compañeritos se comían con tanto gusto los mocos allá en el kinder.

¡Confesad! ¿Vosotros comíais vuestros mocos?

Oh que bien se está aquí mi dueño amado

Wednesday, April 18, 2007

El cambio en México es una falacia

México es el país en que nunca nadie tiene cambio. Es comprensible de mí que soy un magnate naviero y del petróleo que se limpia los bigotes con billetes de mil pesos y enciende cigarrillos con billetes de quinientos. Cigarrillos que además están rellenos de una fina mezcla de otros billetes en varias denominaciones y que prendo por puro gusto hedonista, porque yo ni fumo. Pero en un país con cuarenta millones en extrema pobreza, y sesenta millones en extremo auto engaño, que nadie sea capaz de cambiarme un billetito miserable no tiene sentido.

Pero qué estoy diciendo, si ésta es la próspera tierra del hombre más rico del mundo, de donde el suelo brota miel y llueve maná del cielo. Con razón la señora de la ventanilla del CELE me hace jetas cuando le llevo un billete, como si lo tuviera que ir a cambiar a Suiza o se lo descontaran de su sueldo. Y para rematar se refugia en ese cristal reflejante que nos separa y en el que tengo que pegar la nariz y hacer bizcos para tratar de distinguir las malas caras que me hace y la sonrisita burlona que le brota cuando me descubre buscándome imperfecciones en el espejo que es su ventana. Búsqueda por cierto inútil, si me permiten aclarar.

Entonces tengo que ir con mi billete a mendigar cambio con todo mundo. Y nadie entiende que la única razón por la que no cargo monedas, además de un profundo desprecio por la morralla, es que el peso extra entorpece mi elegante caminar y afecta mi porte principesco, bajándome los pantalones a la altura de las caderas y apachucando mi estilo innecesariamente. Sí a esto agregas el sonido de las monedas chocando con los pistaches y las llaves y el Iphone y el vellocino de oro que traigo en la bolsa del pantalón, el resultado es poco alentador. Y para rematar a la altura de las bolsas, es decir, entre nalga y cadera, se me ven unas bolas chipotudas, como si la celulitis hubiera invadido este cuerpo firme y desafiante de la gravedad.

Por eso yo, la billetiza. ¿Y vosotros?

ante las gradas de tu santo altar.

Monday, April 16, 2007

Hasta que se me hizo Manuelito

Por fin después de tanto esperar volví a sentir un temblor. Comenzaba a pensar que mi relación con la tierra había llegado a un punto de asquerosa rutina y que ella no me deseaba más, que no querría tocarme y hacerme suyo como mi cuerpo a gritos clamaba. Temía estar condenado a una anorgasmia geológica, pues aunque había temblado con cierta regularidad, era incapaz de disfrutarlo con la intensidad de mis años mozos. No sentía sus caricias, podía quedarme dormido mirando el techo mientras temblaba a mi alrededor.

Pero de pronto el viernes, ya pasadas las doce, cuando sólo algunos se entregaban a una cópula de jueves por la noche y la gente decente dormía en sus mamelucos de franela dejando para un día no laborable sus actividades amatorias, la tierra comenzó a moverse. No podía contener mi gozo al sentir al mundo entero vibrando bajo mis pies con tal intensidad. Corrí a la ventana para observar temblorosa a la ciudad y me fasciné ante el espectáculo que la vida me ofrecía.

Y apenas acabaron de apagarse las luces y chisporrotear los transformadores, miré abajo y encontré multitudes angustiadas en medio de la calle vistiendo aquellos mismos atuendos calientitos de franela. Los temblores son eventos ante los cuales no queda más que disfrutar. No podemos hacer nada para detenerlos y toda angustia y prisa por correr servirá de bastante poco si es que la hora de la muerte está próxima. He pasado todo el fin de semana tratando de explicar las bondades de un temblor pero nadie parece entender.

Había enumerado mis argumentos, pero ahora quiero que vosotros me enlisteis las cosas positivas que puede traer un temblor además de las consabidas muerte y destrucción. Ánden, si es que no hallan cosas buenas igual me convencen y la siguiente me vuelvo un mar de llanto y me tiro al suelo en cruz pidiendo perdón por mis pecados hasta que pase el temblor.

bebiendo de la fuente de aguas vivas

Thursday, April 12, 2007

El virtuoso imaginario

Una vez fui a un concierto de Metallica. Pero deténganse ahí mismo con sus juicios apresurados, no pasaba por mi etapa prepuber metalera, ni vestía de encaje negro y me robaba el delineador de mamá. Fui nomás por pura cultura general y me fascinó porque desembocó en un profundo estudio sobre la naturaleza virtuosa del mexicano.

Todo alrededor mío había montones de melenudos trepados en la silla agitando frenéticos sus cabelleras con orzuela. Pero más importante que su severa resequedad capilar, era que tocaban con singular maestría unas guitarras imaginarias que abrazaban apasionados y que sonaban al unísono con la de James Hetfield en el escenario.

Luego la banda enloqueció y los desposeídos de las filas tercera económica para atrás arrebataron las sillas doradas de los pequeño burgués metalero de hasta adelante y cual plebeyos en la Revolución Francesa, tomaron por la fuerza las posiciones privilegiadas y construyeron torres de sillas para que nadie los alcanzara. Muy ilustrado.

El chiste es que esa noche me di cuenta del interminable talento imaginario del que goza nuestro pueblo. Y si alguien se atreve a poner en duda mis palabras, ayer encontré dos pruebas vivientes que en su rico mundo imaginario ofrecían tremendos recitales para el publico microbusero y la escena underground nacional. Y con underground me refiero a la escena que viaja en el metro.


Qué tal con estos dedos gráciles aunque regordetes tocando su "petarra", una ingeniosa combinación de petaca y guitarra. Un aplauso.

Y este otro buscando los acordes en su pulsera de picos. Bravo. Para terminar con una noche hilarante, ayer se subieron al micro dos tipos con cara de maleantes, una bolsita de dulces y uno dijo:

Pues ya vi dos que tres celulares, pero mejor denme una cooperación así por las buenas.

O sea que teníamos que besar sus pies y manos agradecidos porque no nos iba a robar. Y aparte darles una moneda. Y para rematar, con esos dos que tres celulares se refería a mí, que incontrolable escribía mensajitos de esos amorosos. Pero como ni siquiera la muerte puede detener a un corazón, seguí escribiendo a ver si es cierto que me lo quitaban, nomás me apuré para alcanzar a mandar mi mensaje sacrificado y final. Mensaje muy emocionante porque estaría lleno de adrenalina y un toque de cortisol sólo para dar sabor.

Pero al final se conformaron con el terror generalizado y muchas monedas y se bajaron corriendo.

que brota de tu pecho sin cesar.

Tuesday, April 10, 2007

Los malamados

Alguien por favor explíqueme cómo es que hacen ciertos jóvenes para llenar su cabeza de gel y terminar con una torta de cabello más o menos como ésta.

Es como si pudiéramos ver a un hombre tan brillante, que sus circunvoluciones cerebrales traspasaran el hueso y formaran esas extrañas figuras. Pero no, es sólo un tipo que decidió meter la cabeza entera en cemento-gel para dominar la naturaleza indómita de sus pelos.

Debo confesar que alguna vez lo he intentado sin ningún éxito, como en las fotos de ovalito de la prepa donde tenían que aparecer mis orejas libres como el viento, peligrosas como el mar y para ello debí untarme un kilo de gel. Pero no funcionó y procedí a hacerme un chonguito en la nuca como enfermera

No presten atención a mi disfraz de paladín de la justicia y sí a la horrible disposición de mis pobres pelos amarrados atrás de la cabeza y relamidos a los lados. Fíjense como se nota que hay gato encerrado por la extraña composición del copete, que parece de señora de Polanco más que de niño héroe. Por cierto, sí se preguntan porque digo pelos en lugar de cabellos, es porque de otra manera me siento como esa niña gorda y necia que en el kinder te decía "No se dicen pelos, se dicen cabellos"

Pero caramba, me he desviado del tema. La cosa eran esos tipos que gustan de andar con la cabeza tostada por la vida. Y es que hay algo que me intriga sobre todas las cosas. El pelo es figura principal de las artes amatorias. Cuando a uno lo besan o lo toman por la fuerza, lo primero que le jalan es los pelos. Me han contado. Y pocas cosas más bellas que meter la cabeza en los ensortijados rizos del objeto de tu afecto y aspirar hasta robarle el alma inmortal. Me han contado.

Temo profundamente que la única razón por la que pueden peinarse así todos los días es porque ellos son...

Los malamados

Suena a película de Ismael Rodriguez. Miren a su alrededor y descubran cúantos malamados viven cerca de ustedes. Se sorprenderán de tanta gente expresando su incapacidad de amar en una cabeza tostada y punzocortante. En el metro, en la escuela, el taller y la oficina. Ámenlos y despeinenlos porque no saben lo que hacen. Todo lo que necesitan es más amor y menos gel. Como todos. Y luego me vienen a contar.
quien pudiera vivir eternamente en aquella Divina Soledad, gozando de tu amor y tu hermosura en un éxtasis dulcísimo de paz.

Saturday, April 07, 2007

Caperuzo

Cuando abrieron el metrobús hace ya más de un año, había un letrerito que así decía: "Prohibido hablar con el chofer". Pensarán ustedes que eso atenta contra sus derechos humanos y los derechos reproductivos de aquellas mujeres que se sienten atraídas por microbuseros y que ansiosas buscan marido en cada ruta subiendo a ligar sentadas en un motor caliente que viene quedando frío ante sus calores uterinos, pero por cruel que parezca, resulta muy conveniente.

Anoche fue musical con el Colectivo Cats. No les diré como estuvo pero eran las 5 de la mañana y la gente no paraba de bailar y frotar a su prójimo como a sí mismo, todos buscando olvidar la pena del Viernes Santo. Muy espiritual todo. El chiste es que después fuimos a desayunar a "El popular" único lugar decente que está abierto toda la noche, donde las meseras ya nos conocen y temerosas nos esperan. Otro día con más calma les contaré sobre el lugar y mis recomendaciones culinarias, ahora debo volver al tema que hoy me ocupa, la política de silencio con los choferes del metrobús.

Eran ya las ocho de la mañana y por razones que sólo a Dios y a un servidor incumben, estaba en la estación Dr. Gálvez listo para abordar el metrobús. Cómo el párvulo que soy, gusto de sentarme junto al chofer porque la vista de la ciudad a través de la ventana frente al camión es maravillosa. Así que tomé mi asiento y dispúseme a gozar del desierto Distrito Federal. En eso, producto de una vida disipada y el ajetreo de la noche anterior, un bostezo escapo de entre mis labios. Y dirán ustedes ¿eso qué tiene de particular? ¿qué tiene de increíble tan simple función corporal? Pues nada, pero sucede que no bien había terminado mi bostezo, escuché una voz que decía:

Échese un sueñito joven

Confundido por el pasón de oxigeno que acababa de llegar a mi cerebro, miré a mi alrededor tratando de encontrar el origen de tan confianzuda sugerencia. Y sí, había sido el chofer. Desesperado busqué el letrerito de "Prohibido hablar con el chofer" como un último recurso para señalarlo con el dedo al tiempo que apretaba fuerte mis labios y así hacerle entender que lo nuestro era imposible, que al hablar cometíamos un crimen. Pero nada, del mentado letrero ni sus luces. Así que me preparé a contestarle, pero ¿qué se supone que deba uno responder cuando le dicen échese un sueñito joven? ¿cómo explicarle que si no duermo en mi cama, menos iba a hacerlo en el asiento de su metrobús?


¿Hasta dónde vas?


Vaya, por lo menos ésto era fácil de responder, así que armado de toda la amabilidad de la que pude hacer acopio contesté... Poliforum... Y no me malentiendan, en otro momento hubiera respondido todas sus preguntas, pero debido a los eventos recientes prefería ir pensando, en silencio, solo con mi amoratada pena. Lo malo es que este señor no parecía querer callarse y estaba yo al borde del colapso, cuando en eso dijo:

¿Estudias la prepa?

Caí de espaldas. ¿Qué no veía el paso de los siglos sobre mí? la última vez que fui a la prepa Gabino Barreda era director y Río de la Loza se dedicaba a dar clases y no a ser un congestionado circuito de la capital. Así que le respondí que sí y dejé que creara en su mente una bonita imágen de estudiante sacrificado y madrugador. Pero siguió:

¿Y ahorita vas a trabajar o a la fiesta?

Supe en ese momento que decirle la verdad sobre mi procedencia destrozaría la mágica ilusión que había creado a mi alrededor. No podía contarle de la decadencia y excesos de la noche anterior. Y tampoco soy tan desalmado como para decirle que iba a trabajar para sostener mis estudios en la prepa. Así que incapaz de inventar algo mejor le dije:


Voy a ver a mi abuelita.


Y con mi canastita de panquecillos presuroso me bajé.

La Hora de la Misericordia.

Wednesday, April 04, 2007

Crónica de una crónica mexicana

Pocas cosas más odiosas que un blog que se dedica a repetir las noticias que salen en el periódico, páginas de internet o peor aún, otros blogs. Y que después de pegotear una nota de quien sabe donde, remata con un comentario jocoso, o peor aún, inteligente y sagaz. Así que hoy les digo, quítense, que ahí les voy. Y eso es porque les tengo que contar sobre una nota alucinante que vi en el periódico, tan alucinante que no puede ser pasada por alto así nomás. Agárrense. Dice más o menos así:

Escapa mono araña y ataca persona en microbús

México, 2 Abr (Notimex).-

En un hecho por demás insólito, un mono araña, que al parecer se escapó del zoológico de Aragón, abordó un microbús de la Ruta 2 y tras permanecer tranquilo por poco más de una hora, atacó a una joven de 20 años de edad.

Mis ojos se resisten. La mente me traiciona. Simplemente no puedo creerlo, nunca pensé que en pleno 2007 alguien sería capaz de comenzar una nota con "En un hecho por demás insólito... Las cosas que tiene que ver uno. Ah, y lo del chango subiéndose al microbús está curioso. Y digo curioso porque ni siquiera era un chango. Pero como para la gente del Distrito federal, parámetro mundial de educación y cultura, cualquier cosa medianamente peluda y que no ladra es un chango, se les hizo fácil reportarlo así. Y es que los que escriben también son chilangos y el único animal que conocen hasta en sabor, es el perro de raza vulgar e indefinida.

Pero conforme las horas pasaron, el chupacabresco animal fue evolucionando y cambiando de especie.

Miguel Ángel Serrano
El Universal
Ciudad de México
Martes 03 de abril de 2007

Sube lémur a microbús y ataca a hija del conductor

El lémur fue conducido al hospital de la Delegación Zona Norte de la Cruz Roja, donde elementos del H. Cuerpo de Bomberos lo controlaron para llevarlo al zoológico...

... Los lémures son una clase de primates conocidos como prosimios, originarios de la isla de Madagascar...

Con información de Wikipedia.

mvc/goc

Impresionante ¿no? "El gran diario de México" recurriendo a la Wikipedia por información. Y también eso de que en unas pocas horas, el chango se transformó en lémur. Oh Dios, un milagro más de la evolución. Charles Darwin se revuelca en la tumba. Pero esperen, no se impacienten, ya sé que como leyeron que el chango-lémur atacó a la hija del microbusero, están ansiosos por conocer los sangrientos detalles y si el ataque fue una mordidita o califica como violación. Escuchemos el testimonio de viva voz. O viva letra. O lo que sea:

"Lo vi cuando llegó mi papá, lo traía en el micro. Me mordió y mi papá y mi esposo lo empezaron a jalar", comentó la hija del chofer.

Paramédicos de la Cruz Roja atendieron a la mujer de 19 años, que presentaba una mordedura y permanece bajo observación.

¡Qué! Eso sí no tiene vergüenza ¿Cómo es posible? 19 años, casada ¿y viviendo en casa de su papá microbusero? Lo de las mordidas no tiene nada de particular, cualquiera hubiera hecho lo mismo ante la aragonesca escena multifamiliar. Una mordida de lémur es lo menos que se merece ante la falta de nalgadas microbuseras a tiempo para que no se casara saliendo de sexto de primaria. Pero ahí no acaba la cosa ¿recuerdan al chango-lémur?

Capturan a cacomixtle que escapó de Aragón

Por: Notimex | Ciudad


Martes 3 de Abril de 2007

En un primer momento se confundió al animal con un mono araña.

Y en un segundo momento con un lémur, cabría aquí aclarar. Pero no se vayan, la nota continúa:

En un hecho por demás insólito, un cacomixtle, que al parecer se escapó del zoológico de Aragón, abordó un microbús de la Ruta 2 y tras permanecer tranquilo por poco más de una hora, atacó a una joven de 20 años de edad.


En un hecho por demás insólito, estas personas comienzan todas sus notas con "En un hecho por demás insolito".

Hecho en México.

Ave Fénix

Monday, April 02, 2007

No soporto perderme un cataclismo

El viernes tembló y ni lo sentí. Me molesta sobremanera porque pocas cosas me gustan más que la naturaleza manifestándose enfurecida. Los cataclismos son los juegos mecánicos de Dios para sus hijos. No entiendo porqué tanto escándalo si no hay cosa más hermosa que la tierra moviéndosete bajo los pies ya sea por amor o desastre natural. Yo soy aquél que goza durante los temblores y que en tornados y vientos huracanados baila extasiado mientras mujeres y niños corren despavoridos agarrándose cabello y faldas.

En fin, me lo perdí. Por cierto, una receta infalible para detener tormentas, terremotos e implacable ira divina que los aldeanos usaban en siglos pasados, es quemar esas palmas benditas del Domingo de Ramos, que por cierto fue ayer y debieron aprovechar sí los esfínteres los traicionan cada que escuchan un trueno. Yo por mi parte fui a misa. No hagan esa cara, es 1946 y no hay nada mejor que hacer en domingo por la mañana, además de escuchar la radionovela en la XEW.

Y así también expiar tus culpas después de una noche de desenfreno y adoración pagana a Sodoma, Gomorra y sus ídolos de carne. De andar por el pantano del pecado de donde tu plumaje ha salido sin mácula. El chiste es que ahí estaba yo redimiéndome cuando el señor cura dijo que por favor "no saliéramos fueras" en estos días santos porque ocurrían muchos accidentes ocasionados sin duda por "la falta que cometíamos contra esos días tan grandes". Cómo quien dice, merecen la muerte por herejes vacacionistas de semana santa que nadan en trusa rinbros y camisón de franela.

Yo quiero un viaje al mar o la montaña. O a una montaña en medio del mar. Aunque mejor no le digo al padre para que duerma tranquilo. Y justo cuando pensé que el terrorismo religioso había dado todo de sí, salgo de la iglesia y me encuentro con esta imágen.

Quién más sino la morenita del Tepeyaquito. Pero esperen ¿qué es eso que yace inerte en su regazo?

Vaya, como siempre la iglesia dotándonos de material gore para nuestras pesadillas y cortometrajes estudiantiles. Llámenme insensato, pero no acabo de entender qué hace la virgencita con los hijos de Angelina Jolie. Explíquenme. Y siguiendo con los milagros y apariciones aquí está San Judas con todo y pestañas rizadas.
















Aunque ésta no cuenta por que la tomé en la iglesia y más bien yo me le aparecí a él. Pero al ratito en la tarde se me apareció en el lugar más insospechado. Tatuado en el pecho de un señor. Lo juro. Sólo se veía la mitad a través del cuello de su playera. Quise tomarle una foto, pero comprenderán que no hay pretexto elegante para andarle viendo las chichis a un señor. Estuve a punto de pedirle que me dejara fotografiarlo, pero eso iría en contra de mis principios de ladrón de imágenes y además uno no sabe qué esperar de alguien que tiene a San Judas tatuado del ombligo a las escápulas. Tendrán que creer en mi palabra.

¡Creed!

¿Qué quieres de mí?