Tuesday, October 16, 2007

Ayer fue el Blog Action Day y como bloguero responsable había que hablar de las cosas de uno, pero enfocado al medio ambiente que tanto nos apura

Sepan ustedes que soy más viejo que la Luna, las estrellas y la noche de los tiempos, sepan también que con todo y eso, el sábado no me dejaron entrar al Pasagüero porque no traía identificación y el de la puerta pensó que un porte tan juvenil, cabello abundante y piel tan luminosa no podían ser las de un anciano, que debía ser yo un mocoso incapaz de amarrar sus agujetas, embarazar una doncella y discernir entre el bien, el mal y que música escuchar.

Todo comenzó como en las caricaturas con unos tipos bajando un piano desde el techo de un edificio.



Pero que siendo el Centro Histórico y no una caricatura, resultaron ser unos ambulantes bajando un puesto de cigarros. Cuando llegué al mentado Pasagüero que tantas veces he visitado en diferentes circunstancias y con diferente tipo en la puerta, conocí a un grupo de colombianos muy divertidos con los que inmediatamente entablé una profunda y significativa relación de esas que entablo con cualquiera que me conoce y no atiende la puerta de un antro de mala muerte.

Me adoptaron como miembro de su clan y al darnos cuenta que pedían identificación, acordamos me haría pasar por colombiano, así que preparé un discurso con mi mejor acento bogotano para la ocasión. Si eso no funcionaba, teníamos preparada una treta mejor, uno de ellos sería mi permisivo y juvenil tío Iván, el que me saca al antro y me deja fumar. No sólo me deja, me obliga a espaldas de su hermano mayor Luis, mi padre, hombre maduro y responsable que no sabe que hacer con su hijo adolescente incapaz aún de embarazar una doncella, pero ávido por intentarlo, yo. Su novia sería mi tía Lía y ellos se harían responsables de mi inocente e infantil persona y me cambiarían el pañal en caso necesario.

En el plan original, había quedado de verme con Zinnya y Nicolas. Él es un amigo francés del que nunca he hablado antes y con el que he pasado por una muy difícil situación de la que por razones de seguridad nacional tampoco les conté, pero que ya terminó y ahora no sé si contarles o volverla un comic, una novela en entregas o una telenovela juvenil conmigo mismo en el papel estelar. En fin, el chiste es que antes de que llegaran conocí a mis nuevos amigos de Colombia y ya estábamos listos para entrar. Y efectivamente, al de la puerta todos le parecieron mayores de edad menos yo. Le soltamos la cantaleta del colombiano, traté de explicarle que por razones ajenas a nuestra voluntad, a los ciudadanos de Colombia como yo, no se les daba credencial del IFE y demás patrañas y bla, bla, bla.

Pero el muy desgraciado nos salió Licenciado en Relaciones Internacionales o no sé qué matracas, porque entonces me pidió "el papel con el que había entrado al país y que certificaba mi edad" Haced ustedes el favor. En eso estábamos cuando llegó Nicolas y eso se volvió un pleito internacional con los de Colombia y el de Francia tratando de convencer al de La Puerta con muy poco éxito. Así que propusieron buscar otro lugar pero les pedí entraran a ver la muestra de folklore nacional que esa noche presentaban las Ultrasónicas y Lost Acapulco mientras yo revisaba el resto de los antros de la zona.

A lo largo de esta aventura, un molesto olor a incienso invadía de manera ilógica el ambiente estando en plena calle y no en un templo Shaolín. Y no es que el incienso me moleste, es sólo que lo prefiero en su adecuado contexto. Sucede que mi padre, Gonzalo, el verdadero, no Luis el creado con propósitos dramáticos, solía llenar su habitación con ramitas de incienso que enterraba entre los huecos de la pared de roca volcánica. Suponía yo en aquellos días, en la ternura de mi entonces sí temprana edad, que el incienso se debía a los constantes viajes de mi inspirado padre a Oriente. Poco tardé en descubrir que sí tenía que ver con sus viajes, aunque no precisamente a Oriente y sí a zonas más cercanas y más verdes, a las cuales no me podía llevar.

Y en esa reflexión estaba cuando descubrí a un viejecillo hippie de esos mugrosos atrapados en Avándaro con demasiado tiempo en las manos enterrando incienso en la jardinera frente al Pasagüero. No sé que pretende y aún hoy me lo pregunto, sólo sé que alguien tiene que ponerle un alto o buscarle un trabajo aparte de vender las mascaras de luchador afuera del Pasagüero. Espero no estar ofendiendo al padre de nadie con estas aseveraciones, pero sí es así, merecido se lo tiene por no ponerle atención a su viejito. Y como yo no soy un bloguero responsable no voy a hablar del medio ambiente, pero le voy a echar la culpa del calentamiento global a sus inciensos apestosos con olor a llanta quemada que además enterraba en la tierrita que es nuestra madre aunque esté llena de lombrices. Y cuando se lo encuentren díganle que puede guardarse el incienso para sus meditaciones o su baño de visitas.

23 comments:

Pixie said...

jajaja qué risa con el incienso, hablando de eso, qué risa los que lo usan como aromatizante para cuando van al baño. No sirve de nada y en cambio empeora el olor. JEEJEJJEJE

acomedido que es acomedida;) said...

me encanta cuando escribes asi largote y sobre mil cosas a la vez muero de risa una y otra vez y otra vez

como la cancion de justin tiberlake


voy a blogs méxico a anunciarte

MaJaDeRiA said...

Bien, me alegra que coterraneos mios hayan estado dispuesto a adoptarlo. De seguro sería ud un gran gran "embajador" de las "bellezas" colombianas.

Saludos.

ikktus said...

qué tiempos aquellos donde uno no sabía discernir entre el bien y el mal ni que podía embarazar a doncellas!!! las preocupaciones que nos ahorrábamos...

Mmmm, me pregunto si como embajador tendrías las frondosas caderas y sensuales movimientos shakirescos o la frialdad de los métodos terroristas de las FARC para doblegar la voluntad del pueblo y obtener favores o en castigo someterlos a sesiones interminables de aromaterapia con incienso de ese que vende el vetarro aquel afuera del Pasagüero.

Saludos Gonzalescos!!!

cri-cri said...

me senti vieja :(

a mi si me dejan entrar al pasagüero sin mi credencial y yo apenas estoy en edad de tenerla

obtusa said...

que pasa??? mis comment no se publican??? van tres veces que lo intento

digo que tienes que organizar una salida asi con todos tus fans juramos esconderte y meterte al antro de contabando

Anonymous said...

los colombianos son una pinta de drogadictos y zorras seguro andabas buscando droga

MACARIO said...

yo me hubiera detenido a platicar con el hippie. siempre tienen historias bien raras

Rossana said...

Yo solo quiero aprovechar para decirte que me encanta tu blog, te vengo leyendo desde hace ocho meses y nunca me animó a comentar, hasta hoy, soy de Quito. Estuve un par de veces en Ciudad de México y dejame decirte que no me gusto mucho, pero lo que escribes la hace parecer tan hermosa y fascinante que ya estoy programando un viaje para conocer el metro y esos rincones que describes de manera tan deliciosa y bien escrita en este lugar.

Chickaenaprietos said...

Los del pasagûero he de decir son unos groseros y maleducados. Comprobado cada vezque pongo un pie o los dos en ese lugar.

Ahora, sobre tu aspecto juvenil, recuerdame regalarte el super bigote con barba incluída pa ver ahora si, si dudan de tu testosterona y edad suficiente para preñar a cualquier mozuela.

Saludos, mi estimado.

翼のおれたエンジェル said...

Los privilegios de la edad madura son precisamente esos: no tener que lidiar con jiotosos de la puerta que te pidan credencial, prender inciensos cuando te dé la gana (al fín y al cabo igual pensarán que eres hippie) y no preocuparte por el calentamiento global, pues ya va uno de salida.
Saludines
Angelín

pinche San Andrés chingón said...

ahhh que fastidio con esa gente cadeneraa, por cierto , yo crei que el pasagüero ya se habia muerto!

O_O


abrazos!

cris said...

grrr!!

para akellos!!!


mi bebe esta enferma voy a cuidarla te lei, y la verdad perdoname te medio entendi, tal vez no deveria comentar de este modo, pero tan bello como simpre!

Guzky said...

Hola!
Anduve medio desaparecida, jeje
adoré tu post de las kermesses, jaja
Mi vecina tuvo un pollito que se convirtió en gallina... y su sirvienta se la llevó "porque en la casa no habia espacio", jeje, yo digo que la hizo caldo...jaja.
Muchos besos Gonzalo, he aprendido a quererte.

Luis Frost said...

aaaa
eres muy bueno para escribir.

Di. said...

A mí hace poco también me pidieron identificación en alguno de esos antrillos del centro. Yo fui muy feliz porque en realidad me acerco pelogrosamente a la década de los "tas"

Patricia Sánchez Aramburu said...

Pus a mí si me dejaron entrar carnal, y ya me traumastesss, y este shock yo creo que ni con rivotryl, ¿me verá muy vieja?

P.D. Hubiera sido un sueño hecho realidad verlo entrar por esas apestosas cortinas del pasagüero, Zenzei Fregoso.

Sorcerer said...

Bueno, el incienso se popularízó precisamente para desodorizar, en los tiempos del imperio romano.

Ahhh, eso de las credenciales. En los comentarios ya hubo quien se emocionó porque le pidieron su credencial, teniendo edad muy suficiente como para dejar en claro que se es mayor de 18 años. No es mi intención robarte la ilusión, pero... a veces les piden las credenciales a todos, simplemente como regla... o puede que te la hayan pedido para saber tu nombre y dirección...

lORENA said...

JEJE, HOY ES LA PRIMERA VEZ QUE ENTRO A TU BLOG Y NO PUEDO DEJAR DE LEERLO SON LAS 3:00 AM, YA TENGO SUEÑO, PERO QUIERO SEGUIR LEYENDO, ES MUY GRACIOSO E INTERESANTE TODO LO QUE ESCRIBES.
Y POR FAVOR ¡YA NO OLVIDES TU CREDENCIAL DEL IFE! POR LO QUE VEO SIEMPRE TIENES BRONCAS POR ESO

LORENA said...

QUE ONDA CON LOS HORARIOS QUE PONE EL BLOG? EN MI RELOJ SON LAS 03: 04 AM. Y AQUÍ MARCA LA 1...

Ana said...

Oye de verdad... el incienso afectará de alguna manera al calentamiento global??

YO SOY EL QUE YO SOY said...

!Claro que sí!

YO SOY EL QUE YO SOY said...

!Claro que sí!