Monday, August 06, 2007

Ya, lo último de las luchitas

Ese día en la lucha libre vimos a un tal Místico, al hijo del Perro Aguayo, a un ruso que hambriento se comía el calzón y a otros tipos que no alcanzábamos a distinguir entre tanta mascara y cabellera. A todos les gritaban mucho sin merecerlo tanto. En algún momento durante cada una de las luchas, alguno de ellos se aventó desde las cuerdas hasta el público para casualmente caer sobre el mismo señor gordo que seguramente era de hule espuma todo el, aunque se le veía bastante contrariado. Así que temo todo estaba fríamente calculado. Aún así yo me esforzaba por creer y en una de esas mientras los luchadores salían del cuadrilátero lanzando gritos e improperios dije:

- Cáspita, en los vestidores deben agarrarse a golpes.

- A besos, que se me hace - Replicó Elena.

Y pensaba en eso que les dije sobre tener amigos luchadores y en un momento recordé lo más cerca que he estado de uno de ellos.

Corrían los años de mi temprana adolescencia, tiempo en que la inconformidad y el repudio hacía uno mismo es cosa de todos los días, cuando decidí de pronto que necesitaba un poco de carne alrededor de mis huesos. Supuse entonces la opción más viable era entrar a un gimnasio, donde en cosa de algunos días, mi cuerpo se llenaría de bolas y protuberancias, por lo que preocupado me cuestioné qué haría con toda mi ropa cuando mis brazos comenzaran a romperla en pedazos y mis músculos crecieran sin control. Me dije en ese momento que en realidad no quería nada excesivo, sólo dar a mi ya de por si elegante porte, un toque atlético y animal.

Inocente de mí.

Pero mi negra y fallida historia en el gimnasio es material de otro post, lo que hoy deben saber es a quien mis ojos descubrieron apenas entré. Cargando algo así como 5 millones de toneladas, había un tipo que parecía un refrigerador y una voz interior me gritó de inmediato era el Cibernético. Y me dirán ustedes ¿eso qué, si todos hemos visto a ese tipo en la tele? Pero sucede que en esos días usaba mascara. Sí, había descubierto su identidad secreta. Y todos saben que con las identidades secretas se pueden hacer infinidad de cosas, como... mmmhh... este... vaya, que ahorita no me acuerdo, pero para algo sirven.

Yo no sabía más de luchas que aquello que la cultura general requiere, así que el siguiente sábado esperé como un fanático frente al televisor para encontrar alguna prueba de que sabía la verdad y no era el único con una doble identidad. Cuando por fin salió, me fijé en aquellos detalles que la mascara no podía ocultar y no sean puercos porque me refiero a los brazos y las orejas. Y además de un montón de arracadas, en el brazo tenía el tatuaje de una cadena muy particular.

Entonces corrí al gimnasio y ahí estaba, la misma cadena en el mismo brazo y las mismas arracadas en las mismas orejas.

¡Lo sabía!

Y básicamente ya, ni modo que muriera de emoción, pues ni que fuera Superman.

14 comments:

cris said...

y aunke hubiera sido superman tampoco hubiera saltado de la emoción!!faltaba más!

saludos

presente!

nice day!

Corriendo despacio said...

No pus si.

Sunflower said...

Yo solo hubiera saltado de emocion si el enmascarado en cuestion fuera Goblin Jr. o Spiderman ;)

obtusa said...

pon una foto del tipo porque creo que lo confundo con otro esta guapo?

acomedido que es acomedida;) said...

Odio al cibernetico es un naco que bueno que no te emociono

que lo sepan en blogs m´xico

::†×¡ßaLßa †:: said...

chulada d ojos!! si fuera mas alto estaria muy bien.

Manzana said...

Platicanos de tu mundo, anda, anda :)

Ginger said...

Yo una vez conoci a superman, ya seee fue dificilisimo darme cuenta que era el, ya que los lentes uff! le cambian totalmente la complexion de la cara, y pues el peinado todo engominado, pues ni hablarr, si parecen dos personas diferentes, pero mi mente tan rapida ella no tardo mucho en darse cuenta, y yap! tampoco era batman como para que desmayarme de la emocionan...tan tan!! te mando muchos besos y un abrazo!

Pixie said...

A mí las luchas me dan mucha güeva pero gustosa iría nomás a agarrar un pedonón.

ricardo said...

La lucha libre es un subespectaculo digno del pueblo mexicano

Mucha lucha! said...

La lucha libre ya nooo es lo que eraaa, ya no es lo que era!!

Luca said...

Eso es cierto los luchadores de antes eran la neta y no los jotos de pupilente que salen ahora.

Ahora, tecnicamente yo soy un joto aunque no de pupilente soy machin, productivo, trabajador, independiente, MUY galán, atlético (nos pudimos haber conocido en el gimnasio)y tú eres alguien así como me recetó el doctor

Le entras?

incantevoli@hotmail.com

Nena Santa said...

Si las luchas son dignas de los mexicanos?? mmmm eso me deja mucho que pensar y bueno...
No soy para nada fan de las luchas, no le encuetro ningun chiste. Pero bueno me dio mucha risa tu encuentro en el gimnasio y tus preocupaciones sobre el atuendo que usarias una vez que tus formas musculosas no entraran en tus actuales vetimentas jajajaja...
Eres fabuloso.

ikktus said...

las luchas son la neta! y no es tanto el ver a una serie de fornidos, robustos u obesos hombres gracientos haciendo gala de sus dotes histriónicas fingiendo golpes y caidas que lejos de sorpresa o impacto dan risa.

lo mejor es la gente que saca ese mounstro que lleva adentro vitupereando y recordando a las madrecitas de los enmascarados rudos o técnicos y que decir de las manoseadas y arrimones en la entrada y salida de la catedral de la lucha libre.

¡los rudos, los rudos, los rudooooosss!