Monday, June 11, 2007

Hairspray & Grease

Lo hice. Ora sí me lo corté. Espero y cual Chachita, no hayan estado a punto de regalarme unas peinetas que compraron con el dinero que sacaron de vender el reloj de su abuelita o peor aún, su riñón, el bueno, el que preservaban de alcohol, drogas y excesos porque ya es demasiado tarde. Cuando solía cortarme el pelo de manera regular, lo había hecho siempre con un dulce pero viril viejecillo que poseía una de esas hoy casi extintas peluquerías para hombres muy machos y que mantenía revistas Alarma!!! con cuerpos descabezados y tamaleras asesinas a la disposición de los niños como yo, pero guardaba el entretenimiento adulto y las encueradas escondidas bajo un sillón. Don Manuel se llama él.

Pero este pobre hombre es más viejo que Matusalén y desde que yo dejé de cortarme el pelo, hace muchos años ya, del oficio peluqueríl se ha retirado. Es así que debí recurrir a una finísima estetica unisex. Ahí me pusieron una poco masculina y menos halagüeña bata como de Mauricio Garcés y me lavaron el pelo que por cierto ya había lavado yo esa mañana. Vaya desaguisado. Esa es una tarea que prefiero hacer personalmente porque tengo una cabeza particularmente sensible y cuando la manipulan o siento el aire tibio de la secadora, un espasmo me recorre la espina y llego al punto de casi perder la decencia que me caracteriza, es así que tengo que hacer acopio de resistencia y respirar profundo.

Don Manuel apenas y me tocaba, acaso me jalaba las orejas para rasurar mis infantiles patillas, en cambio aquí parecía quisieran remover mis ideas y rascar la comezón de mi cerebro. Confieso me entregué a la baja y pecaminosa sensación de gozo que me invadía, cuidando sólo de no poner los ojos en blanco, no fuera a ser que quien mi pelo lavaba, pensara lo nuestro iba a ser a largo plazo y para toda la vida. Después de tan dulce martirio me enrollaron una toalla en la cabeza y me pasaron a una silla en la que fui objeto de concienzudos estudios y bizantinas discusiones para decidir que hacer con mi cabello. Cuando dije que quería deshacerme de todo él, cayeron de espaldas y procedieron al holocausto capilar.

Horas después todo a mi alrededor era una nube negra de cabello por todo el suelo, el cual recogieron y guardaron para no sé que fines, tal vez pretendan hacer cientos de muñequitos vudú para tratar de doblegar mi voluntad o pelucas o bigotes o pestañas o qué sé yo. Lo peor del caso es que era tanto pelo, que decidieron tenían que bañarme otra vez. Y ahí vamos de nuevo a mancillar mi castidad. Tamaña contradicción, tres shampoos en un día, nunca mi cabeza había estado tan limpia y al mismo tiempo tan sucia de vileza y pecado. En fin. Según el diseño de imagen, debo yo andar por la vida con un coqueto flequillo, pero he decidido que me hace lucir un tanto imbécil y lo he sustituido con un copetillo retro como soy yo.

13 comments:

Pixie said...

footos! footos!

Y qué rico se siente que te laven el cabello... ufff... aunque concuerdo en que es una experiencia casi demasiado íntima jeje.

Corriendo despacio said...

No podemos esperar a verlo en su nueva faceta de corta cabellera. Un must de la temporada.

Reiki said...

¿¿Y la foto para cuando??

Estela said...

Me gustó la descripción. Felicidades por tu nuevo look, retro,como tú.

Anonymous said...

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!


... mi alma llora por tus rizos...

Anonymous said...

Estos ultimos dias he estado leyendo sus post y me gusta la forma en la que escribes.

Y pues si, tambien como los demas quiero ver como te quedo tu nuevo "look".

ana

fairy-qb said...

foto, foto, foto...

saludos ;)

jpax said...

We, no has puesto fotos!!!

Confesaré en este blog (que no creo que lea nadie de los que conozco), que una vez hasta chinos me hicieron. Maldito, me dijo que le pondría "movimiento" y tarde fue cuando tenía cientos de pincitas en la blonda cabellera.

Ah si, y me he rapado 3 veces.

Así que, debe las fotos, mi estimado.

sekhmet said...

como Nerón.. siento una tentación terrible por verlo

Elizabeth said...

Hola!!
Siii una foto!!!

Saludos Gonzalo y Presente ;)!!!

Fotooo!!!!!

Sunflower said...

Que bueno que no optastes por el flequillo :)

Saludos!!!

mauricio said...

Yo también solía cortarme el cabello en una de esas peluquerías - barberías para caballeros, el hombre que dominaba el arte de los cortes "casquete corto" y "benemérito de las américas" (éste último, el corte predilecto de mi padre para que yo llevara en mi cabeza, y quien era el que me llevaba a "tuzar") se llamaba Martínez, su local se llamaba Martínez y todos nos referíamos a él como Martínez.

Tu post me hizo recordar el aroma a crema de afeitar, de humo de cigarro Raleigh y de loción "after shave" que me untaban en la nuca después de haberme rasurado los cabellos de la misma con navaja de un filo, el olor del cuero en que afilaban la susodicha herramienta-arma letal, y por supuesto, el inconfundible aroma a loción MaEvans del inconfundible Martínez.

Asimismo, la vasta colección de comics (yo les decía "cuentos", pero que clase de persona evade los anglisismos hoy en día y evidencía su falta de contacto con la cultura pop anglosajona) de Gasparin, Popeye y Tribilín; en esos lugares el periódico que se leía era El Heraldo de México, o el Universal, ya si se encontraban con ánimos subversivos leían el Novedades, por no hablar de aquel periódico deportivo que estaba impreso todo él en café, fotos y todo y de cuyo nombre mi memoria no hace acopio (La Afición, creo que era). Ah! y también estaban los cuentos, digo comics, de "Memín Pinguín" y "El mil chistes", para quien echara en falta un buen chiste verde.

Por mi parte ya no visito a Martínez, no se que fué de él, pero tampoco me he atrevido a pararme en una de esas estéticas que usted menciona, ¿por qué? ... por cobarde. Que el diablo me lleve si algún día gasto más de seis salarios mínimos en un corte de cabello... tampoco es como si la abstinencia al acondicionador fuera a resolver el hambre en el mundo, pero es un gasto y un gesto de naturaleza tan vana, tan frívola, que mi corazoncito se estruja y siento escalofríos en la base de la nuca, como cuando Martínez me ponía la loción después de cada corte.

Éstos parrafos no son una sentencia moral, ni un manifiesto de ¡abajo las estéticas unisex, vivan por siempre los estilistas del proletariado! o algo asi. Bienvenidos sean los cambios y las nuevas experiencias, nunca me opondré a que una linda joven acaricie mis cabellos y los deje perfumados, y que con ello sume experiencias cuasi - eróticas a mi vida, mientras no me cobre por ello.

Un gran saludo y hasta un próximo post!

Gyna said...

tal vez te valga huevo mi comentario,porq pueda q para ti sea "uno mas"..pero desde Colombia quiero felicitarte...eres un duro,q blog tan vacano...ojala vieras "me pido la ventana" y "la pelota de letras" de Andrès Lòpez...me encantaria conocerte...

Att..Gyna (gynavj@hotmail.com)