Thursday, May 24, 2007

Guácala, hoy es jueves

Mi maestro de Tae Kwon Do era un monstruo de crueldad y sadismo que escupía lumbre y gozaba de gritonear y obligarme a abrir las piernas hasta límites inmencionables con el fin de mejorar mi patada asesina. Pero aún en mi infantil inocencia yo sabía que eso de abrirle las piernas a un señor no era cosa buena, así que me resistía cuanto podía. Aunque igual se montaba en mis hombros hasta que el ángulo de mis piernitas se abría completamente y éstas formaban una linea perfecta con el suelo.

Con ansiedad esperaba que los quehaceres del hogar hicieran mella en mi madre para que cayera rendida, y embebida en su siesta vespertina olvidara llevarme a clase. Pero sus energías eran ilimitadas y sus nervios de acero, así que mi espera era inútil. Debí entonces volverme un experto en la correcta administración de sedantes, hipnóticos y benzodiacepinas de acción corta, a fin de cuentas era mi mamá y no quería volverla adicta o provocarle daño renal. Y así pude deshacerme del Tae Kwon Do.

Después tuve un maestro de karate muy amable y bonachón él. Se deleitaba pidiéndome golpeara su prominente panza, un desmesurado amasijo de grasa y músculo en el que a veces podía descargar mi furia. Pero era demasiado tarde, mi relación con las artes marciales estaba viciada y ya era yo una máquina de matar. Buscando remediar su mal y tratando de no hacer de mi una bestia insensible, decidieron alimentar mi lado femenino y pensaron sería apropiado tomara clases de danza. Y así lo hice. De cualquier forma traía el ritmo en las venas. Así que me transformé en una máquina de matar bailando.

11 comments:

Pixie said...

Ah, claro que las doñas meten a sus hijos a clases vespertinas para deshacerse de ellos un rato. Pero también es cierto que de esa manera acostumbras al morro a ser constante y a que sepa que puede ser bueno en algo que además tiene el plus de ser recreativo. Lo que pasa es que hay niños a los que los meten a 80 clases a la vez (yo tenía amiguitas que iban a la gimnasia, al hawaiano, al ballet y al tap), o bien, los cambian de disciplina a cada rato. Y pos así obvio el chamaco nomás no es bueno en nada y se acostumbra a dejar las cosas a medias.
Pero aquí lo más importante es meter a los niños a clases de algo que les guste.. imagino el martirio que debieron ser para ti las clases de tkd... mi hermano también lo practicaba y pasó algo similar, él nunca pudo lidiar con las presiones de aquellos exámenes públicos; un día lo pusieron a romper una tabla... obvio le dio un ataque de pánico infantil, no logró romper la mentada tabla, y nunca volvió.

Corriendo despacio said...

A nada de las artes, pero no marciales. No nos deje amedias míster, cuentenos su experiencia con las artes. Total todas matan de aburriemiento en constraste con la televisión que siempre es entretenida.

Anonymous said...

por qué no habláis normal? panda de sudacas

Anonymous said...

matame bailando!

Gnomoshky said...

Yo nunca tuve clases de nada... ¡mierda! y siempre quise clases de karate, para golpear a mis enemiguitos en la escuela. Los hubiera matado con singulares golpes gráciles quebranta huesos nasales.

Jorge Luis said...

Ya llego, ya llego, Gonzalo el bailador.

nor del terror said...

eso me sonó a "mátame suevemente con tu canción" shalalá!

yo aqui viniendo a ponerme al corriente y de verdad que estoy atrasada, así que a leer se ha dicho!

ah! y gracias por la felicitación, y ya le informaré cuando mi vástago llegue a este kaotico mundo para que lo honre con su vibra protectora.

salve gonzalo ;)

Sunflower said...

Ja, ja!! Tu forma de describir la tortura por la que te hacia pasar el maestro de taekwondo es buenisima y muy chistosa!

Presente, y que tengas un excelente fin de semana :)

acomedido que es acomedida;) said...

perdon que tearde es ya hasta pusiste dos post y yo no te aninciado en blogs méxico

alla voy blogs méxico!

Ginger said...

presentee!!!
Abajo el Tae Kwon Do!!
Arriba yo!!
Arriba tuuu!!

jajaja te mando besos y muchos abrazos

paty said...

esta es mi primera visita y me he reido mucho. muy buenas tus historias ehh
saludos
paty