Tuesday, December 26, 2006

Voulez-vous que Firefox se souvienne de ce mot de passe?

Escribo en medio de una paradoja en el tiempo y el espacio, pues me hallo frente a una laptop con la que en realidad no me hallo. Y es que aunque mi cuerpo que es sinónimo de perdición y pecado se encuentra escribiendo estas insensateces en su teclado, me siento igual que las muchachas que inexpertas llegan a la ciudad a realizar labores domésticas para cerdos capitalistas capitalinos. No me acomodo, no me siento a gusto, extraño mi terruño, no me hallo, pues.

El problema radica en que la laptop no es mía, pero me prometí escapar un momento de la fiesta del embajador para escribiros un sentido post navideño a todos vosotros queridos lectores. Incluso tenía planeado escabullirme a la hora en que Luis Miguel saliera con su charolita a repartir los Ferrero Rocher entre la concurrencia, pero con eso de que la celebración empieza el 24 para los mexicanos, que gustamos de pasar el siguiente día borrachos, crudos o en el mejor de los casos dormidos y para el resto del mundo civilizado tiene lugar el 25 como debe ser, pues no había podido escapar.

Y ahora que lo hice me he topado con una laptop que además de pedirme una contraseña que no tardé mucho en descifrar, tiene todas sus funciones, sistema operativo y hasta blogger en francés, lo cual agrega un romántico toque a mi aventura. Así que sin más preambulo les deseo una feliz navidad y espero estar pronto por aquí. Todavía no sirve mi PC, por eso debo escribir desde cafés internet o laptops ajenas. Aún no decido si la arreglaré o sólo la echaré por la ventana, pero temo echarla de menos.

Por cierto ¿les han dicho que los echan de menos? Como los mexicanos más bien extrañamos y las únicas que echan de menos son las series gringas mal dobladas, cuando a mi me lo dijeron me ganó la risa. Así que prepárense para que el día que se los digan tengan una expresión seria y mesurada y no parezcan unos monstruos insensibles que ríen de los sentimientos de los demás. Y ya por último, si es que mueren por regalarme algo, que sea una MacBook. No pido mucho, sólo la quiero para escribirles, hacer la tarea y acceder al mágico mundo de pornografía e información errónea y sin fundamento que la internet ofrece.

¡Feliz Navidad!

Y gracias a la casa del embajador y a la laptop de quién sabe quién que hicieron posible este post.

Wednesday, December 20, 2006

Me encanta la palabra cutre

Siento no poder escribir con la regularidad que vosotros merecéis, pero es que como tal vez sospechen por la frecuencia con que esto sucede, mi cutre computadora se ha indispuesto y se niega a cumplir mis ordenes y seguir mis comandos. Además el semestre terminó y tenía que entregar trabajos finales y todas las tareas atrasadas que debía y aún no termino de pagar. Y por si fuera poco han habido cantidad de fiestas y cumpleaños e inauguraciones y bautizos y barmitzvahs y circuncisiones, rituales y recreativas.

Lo cual me recuerda que soy un fuerte activista en contra de la circuncisión, pues no es posible que a uno le rebanen la parte más sensible de su anatomía sin siquiera preguntarle o pedirle opinión. Y que además tiren el pedazo así nomás. Así que aunque ya no puedan hacer gran cosa por sus prepucios, procuren respetar el de sus hijos, que ellos no tienen la culpa de los pecados de Israel.

Pero les decía que no hallo ni un minuto para buscar un técnico que arregle mi PC, o treinta mil pesos para comprarme una nueva, porque resulta que además de Jesucristo Salvador del mundo esperanza del pecador, en diciembre cumplen años desde Odette, hasta Britney Spears, pasando por Carlos Peralta, quien esta vez no trajo 14 toneladas de arena de Cancún, lo cual restó lustre a su fiesta, que no fue lo mismo sin un pintoresco y flagrante atentado contra la ecología.

Bueno, el chiste es que hay posadas y reuniones y ambigús y los artistas marchamos porque nos quieren bajar el presupuesto a la cultura. Lo peor del caso es que no puedo subir las fotos de todo esto. Pero hay un Dios que todo lo ve y que cumple años en este mes, quien seguro me hará justicia y me permitirá escribir con más regularidad y poner mis fotos y gobernar el universo como debe ser.



Pero mientras, escribo en un café internet cutre y guarro, frecuentado por gente de baja ralea que checa su correo de noche, aunque por las miradas que me echa el dependiente, creo que ya van a cerrar.

The universe is bleeding

Friday, December 15, 2006

Encubierto



Si creyeron que esta terrorífica imágen pertenece a la época cuando en mi faceta de espía mercenario trabajaba para la KGB, vendía secretos y favores sexuales para la CIA y con la fuerza de mis muslos acababa con mis enemigos en medio del acto amatorio, se equivocan. Esta bonita reminiscencia de la Europa Oriental de los 70, se encuentra en nuestra urbe, en esa ciudad intestina llamada Tlatelolco, tan grandota y sobrepoblada ella. Pocas veces había estado ahí, menos aún entrado a sus viviendas y nunca antes estado había en sus elevadores.

Tlatelolco es tan grande, que siempre que paso cerca de sus rumbos me pregunto si no estará por ahí el amor de mi vida o madre de mis hijos, que no es necesariamente lo mismo, pero no estaría de más y sería muy económico. Aunque luego recuerdo que conviéneme más buscar el amor en una zona de mayor capital y menos interés social y reculo en mi intento de mendigar amor en el arrabal. Pero bueno, sucede que debí hacer una secretísima diligencia en esa zona y los elevadores me parecieron toda una experiencia, pues son más pequeños que un closet, no obstante, tienen más polilla y sólo les caben dos abriguitos y un traje de cocktail con poquita lentejuela.

Afortunadamente no soy claustrofóbico y disfruto de las nuevas experiencias, que si no, hubiera padecido sobremanera la forzada intimidad a que el elevador te somete cuando alguien más entra y de pronto está invadiendo tu espacio y tu huevo aurico y puedes sentir su aliento caliente o su rodilla enterrándosete por más que intentas hacerte a un lado y repegarte a la pared de engañosa madera de melamina ponderosa. Y de pronto sientes como si flotaras en una cama voladora de aquel lejano K-2, tan extinto como la ponderosa Unión Soviética.



Así es, mi cabello es abundante y la melamina resalta mis pómulos, aunque también me provoca exoftalmia. Pero ¿porqué creen que visto como sacerdote?

Комит́ет Госуд́арственной Безоп́асности

Monday, December 11, 2006

Vuelvan pronto, pronto

No había podido venir por falta de cariño y exceso de tarea y confianza y peso. Bueno, eso no. Pero es que vino mi querida Nena y como nos visita menos que el señor obispo, tenía que aprovechar para verla y recordarle que la verdadera vida está en la capital y no en los paisajes bucólicos cuajados de potras zainas. Lo bueno es que nos divertimos mucho aunque fuera poco tiempo. Y al día siguiente mi querido maestro Ulrich Bauer se iba a Alemania para no volver, así que como buenos mexicanos lo despedimos con tequila y piñatas y quesadillas y todos los clichés rancheros que nos caracterizan.

Su casa tiene un patio trasero con un pozo como esos en los que se caen los niños de las películas mexicanas. Nada más que en un desplante de seguridad alemana el pozo es de mentiritas porque no tiene ni hoyo, ni agua pues en la Condesa ya la tienen entubada. Más bien es como una artesanía gigantesca, sólo que sigo sin entender para qué querría alguien un pozo de a mentiritas. Por si las dudas no hice uso del sanitario, no fuera a ser artesanal.



Si eso fue raro, adivinen en que parte de la casa rompimos la piñata. Y no fue en el patio.

omega male

Wednesday, December 06, 2006

Epidemia

Todo por donde voy la gente está mormada, estornudando y con la nariz escurriente de mocos que por el frío no siente y de cuya existencia se entera hasta que un saborcillo caracteristico llega hasta sus labios, que además están resecos y partidos. Deplorable. La humanidad pierde toda elegancia y dignidad con un poquito de frío. Es una eterna chifladera con todas sus narices irritadas y escamosas resoplando para tragarse los mocos en lugar de limpiarse como debe ser.

De cualquier manera entre los que se limpian tampoco hay mucha decencia, hoy me tocó ver a un tipo usando los guantes que seguro tejió su abuelita, como pañuelo no desechable. Y no tienen ningún reparo en toser y escupir sus flemas sangrantes entre la multitud, así que los últimos días me la he pasado huyendo de nubes de virus y bacterias tumbahombres. Hace rato hasta cambié de vagón en el metro, porque un tipo tosía como si fueran sus estertores de muerte y juraba yo que en una de esas sacaba los pulmones y los aventaba en medio del furgón, junto con una bola de pelos y su desayuno continental.

Así que me escabullí al otro vagón, donde encontré un lugarcito en la esquina y en silencio sollocé la pena de vivir en un mundo lleno de mocosos siendo yo tan mocofóbico. Pero justo cuando pensaba que no había peor soledad que la mía, el consuelo vino frente a mí en la forma de una dama que de su bolsa sacó senda botella de alcohol en gel con el cual embarró generosamente sus manos y el tubo metalico, para una vez cubiertos con una gruesa capa, envolverlos con un pañuelito y entonces, detenerse.



Hay gente muy exagerada.

Monday, December 04, 2006

Pie pequeño en busca del valle encantado



¿Ven ese zapatito? Sí, es la cosa más fea que verán el día de hoy. Pero está bien, cuando uno usa esa clase de zapatos, mide 1.20, tiene siete años, es abanderado en la escolta y puede usar esos adefesios, totalmente entieróticos y asesinos del deseo sexual, porque nadie tiene porque estarse calentando con uno cuando mide 1.20, tiene siete años y es abanderado en la escolta.

Pero cuando uno alcanza el timbre y la madurez, las prioridades cambian y debe buscarse la pronta reproducción de la especie, sin para ello reparar en el uso de todo tipo de afeites y zapatos sexies hasta alcanzar nuestro objetivo. El problema es que estos horribles zapatos de goma los traía puestos una mujer en sus veintes-casi-treintas, que parecía no entender el efecto adverso que este calzado matapasiones provocaría en sus indices de fertilidad.

Era muy guapa y grandota, pero el contraste de su altura con esos zapatitos era horriblemente desconcertante. Siempre he dicho que los zapatos de tacón son una tortura autoimpuesta de la cual deben liberarse, pero eso no significa que los sustituyan por botines de colegial, que aparte de los niños sólo pueden usar las monjas y las enfermeras, pues su efecto inhibidor del deseo es bueno para la preparación de rompope y la aplicación de venoclisis y edemas.


Díganme que no estoy loco y que nadie usa esos monstruitos

Friday, December 01, 2006

Nomás para que vean que la revolución y yo, somos la única opción

Viviendo en un mundo convulsionado y babeante como un epiléptico sin tratamiento en el siglo XIX, inquisitivo y con demasiado tiempo en las noches como yo soy, continuamente me enfrento a la disyuntiva de escribir no sólo acerca de mi apasionante vida personal y lo excitante que resulta para ustedes lectores saber que mi mochila está llena de polvo de galleta y credenciales caducas perdidas y que me salió un barro en el entrecejo y que mi gato se orinó a mi hermano y que mi papá me pega y mi mamá me mima. O en pocas palabras, los asuntos verdaderamente importantes y de interés general para la población.

Así que me veo tentado a ensuciarme con el fango del mundo y caer en sus pecadoras manos. Y es que hay cosas que nomás no me puedo callar porque me puede salir un fogazo en el dedo por aguantarme el antojo. Como por ejemplo, tristemente darme cuenta que he vivido engañado todos estos años pensando que los mexicanos peleamos acá bien machín a puño cerrado como en las películas de Chuck Norris y descubrir así de golpe que lo hacemos así:



Puro rasguño, pellizco y jalón de pelos, para al final acabar fundidos en un tierno abrazo que más bien parece amoroso y no de dos machotes peleando por su territorio, aún y cuando los dos estén todos rojos y con las venas saltadas a punto de llorar. Pero qué tal caer en cuenta del porqué nunca he atinado en mi intento por aniquilar a mis archienemigos con una lata de alberjas:



Claro, como iba a atinarles si me faltó apretar fuerte el hocico como esta maestra en el arte del laticidio. Qué falta de sentido común, si todos sabemos que para afinar la puntería no hay nada mejor que apretar los labios hasta sangrar. Así como también sabemos que está científicamente comprobado que no hay nada más caliente y abrigador, que los cuadritos.



O si no contéstenme porqué no hay otro diseño para esas horribles cobijas de velador, que efectivamente, son sólo aptas para alguien que duerme solo y encerrado en un cuartito al fondo de una bodega sin posibilidad de visitas o relaciones carnales ¿porqué? ¿porqué? ¿porqué?

Me emociona grandemente vivir en estas épocas convulsas. No hay nada mejor que pasar por esto para tener cosas que contar a los hijos y si se es estéril, escribir en un blog.

alpha male