Monday, October 30, 2006

Hoy es mi cumpleaños.

Y a lo largo y ancho del mundo conocido, reinos, pueblos y naciones explotan en regocijo y atrasan una hora sus relojes en un desesperado intento por alargar el día más importante de sus calendarios. Y para dar más tiempo a los aldeanos de celebrar alrededor de sus fogatas y dedicarme ofrendas cantos y alabanzas, después de haber peregrinado días enteros para colmar mis arcas de oro, incienso, mirra y reproductores de MP3.

Nací cuando Constantino el Grande apenas había implantado la semana, se usaba el calendario Juliano y era el día 303 del año, un lunes como ahora. Y aunque hoy los lunes invitan a la holgazanería, por mis reales y pontificias polainas decreto que este sea el lunes más emocionante del año, que su cruda se revierta, su trabajo sea fecundo, su cosecha próspera, su leche dulce y sus pechos turgentes. Todo aquel que sea sorprendido siendo infeliz, será azotado hasta que ría a carcajadas y con un hierro candente será grabada en su rostro una carita sonriente, en recuerdo a tiempos más aciagos. El día en que robaron mi cumpleaños.

Corría el año de 1587 y con el fin de implantar en Hungría el calendario gregoriano, el domingo 1 de noviembre vino después del sábado 21 de octubre. Así como lo leen, los buenos húngaros se durmieron en octubre y mágicamente despertaron en noviembre. Diez días de un plumazo. Y en medio quedó mi cumpleaños desaparecido para siempre. En ese entonces era joven y no importaba revelar mi edad. Mi entonces tutor el principe de Wallachia, había muerto un siglo atrás y yo había quedado solo y aburrido escuchando a los aldeanos propagar las historias de sangre y empalamiento que le achacaban al pobre tío Vlad.

Pasaba los días entre mi Castillo en los Cárpatos y el de la prima Elizabeth, más al norte, en lo que hoy es Eslovaquia y que entonces pertenecía al Reino Húngaro. Alžbeta, como de cariño le llamaba, me quería con la locura que caracterizó todas sus acciones, e insistía en que le compartiera mi secreto de inmortalidad. Ya había cumplido los veintisiete años y sus carnes comenzaban a colgarse, su piel otrora adolescente y nívea, se tornaba lechosa e irregular y más que nada, quería estar hermosa para mis celebraciones. Las lenguas comenzaban a murmurar la extraña diferencia a pesar de ser yo tan mayor.

Esa mañana se levantó feliz. Y mientras su doncella la peinaba, ordenó mandaran por mi en una carroza, era 22 de octubre y quería agasajarme en su castillo para organizar lo que serían las fiestas. Pero entonces, la inocente criada se atrevió a corregirla y dijo "Pero señora, hoy es 1 de noviembre" La prima Elizabeth se volvió loca y de un golpe volteó la cara de la pobre muchacha, que cayó al suelo llorosa y con el hocico roto. Entre gritos juró vengar con sangre esa afrenta en mi contra y al limpiarse de la mano el plasma seco de la doncella, le pareció que la piel debajo era fina, hermosa y delicada.

Entonces recordó las historias sangrientas sobre el tío Vlad, mis extraños hábitos nocturnos y mi envidiada longevidad. Y pensó que había descubierto mi secreto y una forma de venganza propia para cutis seco-maduro. Pobre prima. Llegó a mi castillo cubierta en pestilentes costras de sangre humana que ella pensaba la harían joven y bella. No tenía idea. No sabía que el secreto está en obtener la sangre de cuellos que solícitos ofrezcan sus yugulares palpitantes, subyugados por tu magia y dispuestos a dar hasta la última gota tibia para calentar tus labios fríos como la muerte.


Pero ustedes pueden regalarme otra cosa

Wednesday, October 25, 2006

Monterrey

A ver, por donde empiezo. Bueno, ya estoy en Monterrey, pero antes que nada debo aclarar que aquí no hay Cafés Internet, se llaman Centros de Negocios y el de mi hotel cobra 300 pesos la hora, así que por favor más les vale que comenten mucho. Y que me manden de a diez pesitos por cabeza en giro postal o por Western Union no sean codos que Dios castiga.

Ora sí.

Resulta que yo pensaba que hablaba inglés, pero vivía en el error esquina con desengaño, prolongación mentira. Al subir al avión de prestigiada linea aeromexicana que por respeto no mencionaré y después de encontrarme con los azafatos y aeromozuelos más pasguatos y poco apasionados de su trabajo que en el cielo se puede uno topar, el chofer musitó en nuestro oído por el altavoz:

Leirisanyemayumeyus.

Así como lo leen. Y hasta lo apunté para cotejar con los demás pasajeros, quienes asustados confirmaron mi sospecha. Seguro temían nos hubieran secuestrado extremistas arabes, pero mi conocimiento de las lenguas semíticas deshechó esa posibilidad. Un concienzudo analísis reveló que lo que ese extraño codigo quería decir era lo siguiente:


Ladies and gentlemen, you may use...


La vida está llena de incertidumbres. Una de las pocas certezas a la que desesperado me aferraba, era que en Monterrey pegaba muy recio la calor. Y con esa seguridad no empaque nada más que ropita pequeña, planeada para mantenerme fresco, permitir el flujo de aire y mostrar lo generoso e irónico que El Creador había sido al hacer este cuerpo que invita al pecado. Y esta es la foto al llegar frente al hotel.


Monterreyshire, Inglaterra.

Y yo ni un suetercito llevé. Al entrar al hotel, nos recibió este florido lobby.

¿Bonito no? Pues más bonito el aroma que lo perfumaba. Seguro se han fijado como todas las casas pobres tienen un olor particular, como a taco de guisado o huevo con salchicha o frijoles o cualquiera que sea el plato típico que prepara la mano menos fodonga en el hogar. Pues todo el hotel olía así, a una extraña mezcla de huevo con frijoles y salchicha y cochambre y así. Huele como el hogar que yo soñé.

Estoy hasta las orejas de compromisos y poco he conocido de Monterrey, pero he amado como un adolescente todo aquello con lo que me he topado, tengo tanto que contar, pero lo de los 300 pesos la hora es tan cierto que será mejor que ahora me vaya o tendré que comenzar a sacar provecho de esa camota en mi habitación para seguir posteando.

Monday, October 23, 2006

Me molesta hacer maletas

Deberían vender unas ya hechas. Nunca sé que meter. Porque quiero meterlo todo. Y son tan pequeñitas. Ah, qué tiempos aquellos cuando se viajaba con grandes y espaciosos baúles que algún mozo acomodaba cuidadoso para evitar que las finas telas de tus ropas se rasgaran en el barco, temeroso de ser azotado en caso de que tus terciopelos italianos se despelucaran o tus sombreros de copa se apachurraran. Pero con esas pamplinas modernas de la abolición de la esclavitud, ya no se puede encontrar a nadie que haga las cosas de buena manera.

Y como no me nace eso de hacer maletas, salgo esperanzado a ver si es que de casualidad me venden unas, por lo menos a medio hacer. Pero hasta ahora nada. Nadie vende maletas hechas, ni acepta mis doblones españoles por hacermelas, todo mundo pide que por lo menos les diga qué quiero llevar. ¡Mentecatos! Si lo supiera, seguramente lo haría yo mismo ¿no creen? En fin, trataré de ser mesurado con el equipaje. Pero sé muy dentro que no lo lograré. En mi busqueda no encontré maletas, pero si una bonita manifestación de lo que hace tan maravillosa a la gran familia mexicana.

¿Su marido la trata como a un mueble?

¡Vistase de mantel!

Qué tal con el último grito de la moda en violencia intrafamiliar, ropamantel tipo carpetita de señora viejita tejedora con olor a pipí de gato. Y con eso los dejo porque debo ser breve, tengo 9 kilos de trabajos extra para compensar mis faltas en la escuela y además, contrario a la creencia popular no voy a Monterrey a rascarme el ombligo, aunque tal vez lo haga de cuando en cuando, no me juzguen por eso. Tengo mucho que hacer. Extrañaré mi ciudad, pero la llevo en el corazón y los pulmones y el plomo que corre presuroso por mis venas.

LMIHARAH

!

Saturday, October 21, 2006

No le atinaron.

Sucede que me voy a Monterrey al XXVIII Congreso de Otorrinolaringologos y Cirujanos Plásticos. Es como el sueño de una dama no tan joven, soltera y a punto de quedarse a vestir santos y encuerar borrachos; un hotel lleno con los mejores partidos imaginables, cirujanos plásticos reconocidos mundialmente, algo atarantados por el calor de Monterrey y listos para caer indefensos en sus redes, para al fin conseguir un marido doctor como ansiaba mamá.

Marido ideal, sí sueñan con que sus mejillas de porcelana sean cada noche acariciadas por unas tibias manos que se pasaron el día palpando papulas y testículos policontundidos. O en este caso acomodando nalgas y amollejando labios para dotarlos de la sensualidad que la naturaleza les negó. Nada romántico. Ya, les ordeno que corran y busquen al verdadero amor, aunque este sea el caporal de la hacienda, roben un caballo y huyan a la capital.

La verdad es que voy porque para gobernar el universo hay que saber un poco de todo. Y por si acaso un día llegan frente a mi trono unas mujeres peleando por la maternidad de un bebé y en un magnánimo gesto decido repartirles el chamaco mitad y mitad. Para así poder entregarles sus mitades bonitas y bien suturadas.

Pero de cualquier manera suplico me den hartos consejos sobre lo que debo incluír en mi maleta según la moda de Monterrey ¿Pieles? ¿Suéteres de Chinconcuác? ¿Acaso ropa enseñadora y primaveral? Cuáles son las actividades y platillos que no debo perderme, qué hay de bueno para divertirse o lo que se les ocurra se pueda hacer con mucho cabrito y un montón de expertos en cirugía. Y un tirano en ciernes.

Responderé todos sus comments, sólo que ahora debo correr a dar cinco horas seguidas de clase. No pude escribir el jueves porque desde esa noche no he parado un segundo, pero ya vengo, ya vengo.

Friday, October 20, 2006

Wednesday, October 18, 2006

3 posts en uno

1. Cometí un error.

Presté oídos a esos necios que afirman que hay cosas que no puedo hacer solo y deje que alguien más me cortara el pelo. Aquelarre, sangre y destrucción. Es así que mi otrora rebelde e indómita cabellera ha terminado tan esponjosita y horrible, que siento que estoy a punto de recoger a mis gemelitos en el colegio.

2. Me miró y no supe qué hacer.

Aunque no soy vegetariano, procuro no comer nada que me esté mirando o tenga ojos, como cabezas de pollo, pescado, marranos con mirada tierna o paletas payaso, que a pesar de tener ojos y boca de gomita, tienen una mirada de gomita muy penetrante. Pero estaba yo comiendo una rica sopa completamente libre de animal y esto sucedió:



Ese plato me estaba mirando y por si fuera poco, orgulloso me levantaba la ceja.

3. Me voy a Monterrey.

Así es, esta es la despedida, pero el motivo, razón y circunstancia, deberán adivinarlo. A ver quién le atina y gana tremendo premio

a) En Monterrey pagan por bloggear y exprimirse los barros.

b) Tengo ganas de comer cabrito. Del pescuezo para abajo.

c) Voy persiguiendo al amor verdadero. Pa donde tú digas, mi vida.

d) Ya me cansé de los chilangos y sus malos modos.

e) Asisitiré a una cumbre secreta de tiranos y dictadores, donde se tocarán temas como el nuevo orden mundial, el desorden nacional y los números de una tanda que quedó pendiente cuando agarraron a Saddam Hussein.

f) El motivo es una reunión de otorrinolaringologos y cirujanos plásticos, con el fin de actualizarme en lo último en liposucción de papada y relleno de arrugas y labios, para estar listo y regalar sensuales labios de molleja a mis finas amistades esta Navidad.

g) Aquí hace mucho frío

h) Huele feo

i) Nunca me hallé en la capital

j) Voy a buscar a mi mamá. Me acompañan Capi, Corazón alegre y el señor Vitalis

k) Me caso. No confundir con perseguir al verdadero amor

l) Necesito vacaciones

m) Quiero conocer el mar

HEKLAISTAI.

Monday, October 16, 2006

Zapatito blanco

La vida al fin me ha pasado factura por ser tan bailador y caminador y pateador de traseros. Sucede que mis zapatillas de correr, mis tenis, esos que tanto quiero a pesar de sus rechinidos, los mismos que aunque zarrapastrosos, no despiden mal olor y por el contrario, perfuman donde camino con el delicado aroma de los jazmines en flor y las lilas en primavera, esos que tantos orgullos y dignidades han pisoteado, hoy lanzan un último grito desesperado.


Ay.

Y yo grito con ellos, porque eran los de caminar. Y los de bailar. Y los de correr. Si fuera yo una señora, los traería siempre en una bolsa y me los cambiaría por los castigadores tacones una y otra vez en las puertas antes de entrar. Pero no soy una señora, he sido un patán que no supo cuidarlos y ahora trato inutilmente de pegarlos con un chicle masticado que pegado en el pelo parece cemento, pero en mi suela no tiene efecto alguno.

Supongo Afrodita me los arrebató en sacrificio por tanto amor y belleza derramado a mi alrededor. Ni modo, todo se paga en esta vida. Pero ahora qué me pongo. Auxilio. Socorro. Unas zapatillas por caridad.

Lord of Truth

with Thy holy revelation

Friday, October 13, 2006

Sombrerero

En esta época de crisis e incertidumbre por la postguerra, no queda más que pintar una rayita en su pierna para aparentar que trae medias y juntar toda clase de cupones, corcholatas y taparroscas para hacerse de la mayor cantidad de descuentos y promociones. Por eso, cuando me enteré que para ver a Afrodita había descuento con sombrero, primero no entendí nada y después exploré algunas opciones. He aquí las menos humillantes:

Gonzallín, el payasito de la tele


Gonza-lo, campesino vietnamita por las mañanas y asesino manga por las noches

Dígame por cuál vota y porqué, porqué, porqué
EL ELODI HOELOHIM ELAHI EHYH ASHER EHYH JAH SHADDAI ADONAI ZEBAOTH JUD HE VAY HE AGLA AGLAII AGLAT AGLAUT AGLATUN ALPHA V AGLA ON TETRAGRAMATON TON MATON RAMATON GRAMATON RAGRAMATON TERAGRAMATON TETRAGRAMATON

Wednesday, October 11, 2006

Los aseñoritadores

Los microbuses son mágicos lugares con cerrados códigos de conducta, donde la buena gente de la ciudad saca lo mejor de si misma para convivir armónica con sus semejantes. Así como esos viejos panzones que se sientan ocupando dos lugares con las piernas abiertotas como si su virilidad deveras exigiera tanto espacio. Habría que preguntar a sus esposas si vale la pena el alarde o nomás son ganas de incordiar al prójimo.

Porque creo que si entre sus piernas hubiera algo de valor, no serían viejos panzones y amargosos, pues la constante actividad amatoria los mantendría jóvenes, atléticos y rozagantes. O se habrían hecho de un nombre en la industria porno y no estarían jorobando al pasajero y ocupando dos lugares en el microbús.

Y a falta de esos asientos de plástico que ya vienen con unas nalgas moldeadas para que cada quien haga lo posible por acomodar las suyas y ocupar sólo el espacio indicado, choferes y choferas, siempre adelante en lo que a tecnología se refiere, han implementado un invento que acabará con ese problema. Si pensaban que lo amontonado de los lugares y lo chueco de sus asientos era arbitrario como el signo lingüístico, están muy equivocados. Lo último en planeación estratégica para el microbus son:


Los asientos aseñoritadores

Esta maravilla de la ingenieria hace que cualquier alarde de virilidad quede reprimido por la insoportable presión entre asientos y obliga a plebeyos y caballeros por igual, a sentarse recatados y piernijuntos como una dama del siglo XlX. O una señorita correcta y bien portada. Por cierto que ese que sufre aseñoritado en la foto, soy yo, que no tengo nada mejor que hacer que irme fotografiando las piernas en el micro.

MONOUN

Monday, October 09, 2006

Mi pie izquierdo de ligeros cascos

Me duele un pie. Y esta vez no me lo torcí, ni metí la pata en un hoyo, ni lo mordió un licántropo, el chiste es que me duele y ya. Lo cual resulta inquietante porque las cosas duelen por una razón. Así que suplico a todos ustedes me expliquen qué enfermedad mortal y degenerativa se manifiesta con dolor súbito en el pie izquierdo, o en su defecto suplícoles dejen de hacerme vudú, porque nomás que los agarre me la van a pagar alfiler por alfiler y si no, Diosito que todo lo ve los va a castigar por andar de adivinos y hechiceros.

Y así adolorido esperaba entrar a un concierto el viernes por la noche, calladito y decente como soy yo. Y en eso, me abordó un grupo de gente muy simpática que me invitó a una fiesta en Coyoacán. Les dije que muchas gracias pero que estaba esperando a mis amigos y que aunque mi cuerpo de tentación pareciera decir otra cosa, yo no era tan fácil. De cualquier manera seguimos platicando y total que eran tan amables, que les dije que me esperaran 15 minutitos y que si no llegaban mis amigos me iba a su fiesta, pero que no me juzgaran mal, ni pensaran que mis cascos eran muy ligeros.

Y con mi casco adolorido pero ligero como los Hot Cakes de Aunt Jemima, me fui a Coyoacán. Y no lo podía creer, pero en esta fiesta había rica comida de verdad y no sólo el alcohol con sabritones que abunda en las fiestas hoy día. Como siempre he dependido de la bondad de los extraños, me dieron un aventón al otro día y llegué a dar clase con sólo diez minutos de retraso. Por cierto, es muy divertido ser maestro y el tiempo se pasa volando, mi clase es de 7 a 9:30, pero sin querer me seguí hasta las 10:00 y robé media hora del maestro que da el curso conmigo, un señor de Nigeria que atiende de 9:30 a 12:00 y que dice que debo dormir o se acabará el colágeno en mi piel.

?

AGLA

Ata Gibbor Leolam Adonai

Thursday, October 05, 2006

Secuestraron mi blog, uy qué miedo

Venía lleno de gozo por el regreso de mi querida Elena y encantado de ver con mis propios ojos como la juventud en éxtasis gusta de embrutecerse en los miércoles al dos por uno del Barracuda o en su defecto recurre a formas más baratas y pegadoras, pero no cesa en su empeño por escapar de su triste realidad. Y me disponía gustoso a descansar en mis aposentos, cuando en eso descubrí que algún papanatas encontró gracioso usurpar mi identidad y llenar de comentarios tarados el post anterior.

Y yo mientras todo el día en la calle, ignorante de lo que esta bestia inmunda hacía con mi blog. Pero no se alarmen, ya cambié mi password y prendí una veladora al Santo Niño de Atocha para que me cuide de ladrones, hombres asesinos, lenguas murmuradoras y usurpadores de blog. Por cierto y ya entrados en confianza, aprovecho para confesar al Niño que cuando chiquillo, me hacía mucha gracia que lo llamaran niño y lo vistieran de niña, con vestido, caperuza y rizados caireles.

Ah, y una canastita de la cual ya había comido todos los panquecillos y ni uno había dejado para su abuelita. Claro, como niño Dios, ya sabía que se la había comido el lobo y quiso evitarse la fatiga de cargar en balde. Yo entiendo. Pero disculpen, me he desviado del tema, les decía que algún menso se metió a mi blog y también a mi cuenta de correo. Les aviso por si recibieron algo de mi mail, no hagan mucho caso, sólo un poco.

Reitero mis disculpas por si alguien creyó que yo estaba detrás de esos puercos mensajes. Aunque felizmente descubro que todos siguieron comentando y nadie hizo siquiera mención de las cochinadas esas, lo cual me llena de jubilo y algarabía. Ustedes saben que no usaría ese lenguaje con vosotros a quienes tanto quiero. Y también saben que cuando comento uso otra foto porque en esa parece que el metabolismo me ha traicionado y mi cabeza estallará de un momento a otro

Y ni crean que me asustan haciendo secuestro express a mi blog. Si lo borran hoy, mañana empiezo otro y ya. Solito lo empecé y dejaré de hacerlo cuando la gana se me hinche. Y no suelo retener líquidos.

Wednesday, October 04, 2006

Volver, volver

De nuevo el metro se convirtió en tibio lugar para la reflexión de nuestros bonitos valores nacionales. Y es que aunque apenas es miércoles, al sentir la proximidad del fin de semana, la juventud en éxtasis se siente urgída por celebrar no sé qué cosa para emborracharse, olvidar la timidez e ir dejando su semilla regada como si tuvieran algo genéticamente bueno que legar a la humanidad, perpetuando así el ciclo de hijos no deseados que llenan por las mañanas aulas y por las tardes cantinas.

Sucede venía yo sentado comodamente, cuando un tipo se levantó de repente. Tenía cara de culpa y por su nariz escurría líquido profusamente. Pero por la cantidad y textura del fluído no podía ser una gripa. Y así escurriente de misteriosos y aguados mocos, salió corriendo poquito antes de que se cerraran las puertas. El silencio reinó en el vagón y todos nos vimos las caras preguntándonos que había pasado. La gente parada obstruía la visión, pero conforme se hicieron a un lado todos nos dimos cuenta. Un largo y descolorido charco de vómito adornaba el piso del convoy.

Pero no había pasado a mayores, incluso una joven se sentó en el lugar del vomitador y sólo enchuecó sus piecitos de tal manera que no chapotearan en el relleno de aquel desafortunado. Y todos nos disponíamos a seguir con nuestras vidas, cuando una muchacha cerca de mi le gritó a su novio lo que tal vez los demás nos negabamos a enfrentar...

¡Apesta!

El paciente novio, sin duda acostumbrado a lidiar con su Síndrome Premenstrual, contesto: "Solo huele a alcohol mi vida" Y aunque tenía razón, la sola idea de olerlo salido de las entrañas de un borrachito incontinente y tarado no era la cosa más romántica e inspiradora. Y entonces un brote de histeria atacó a la novia, que dijo: Voy a vomitar. Lo que nos faltaba. Y mientras el charco corría de un lado a otro con el vaivén del paseo y se esparcía con cada vendedor que entraba inocente a embarrar más, tomé la foto para guardar tan bello momento y atesorarlo para siempre en mi querido blog.

Sepher Maphteah Shelomoh

Monday, October 02, 2006

Primera clase

Me invitaron cordialmente a dar clases. Y como pocas veces rechazo una cordial invitación, pues accedí. El problema era a qué hora. Debía ser algo que no interfiriera con la escuela, mi agitada vida social, mi amorosa labor filantrópica, ni mis planes para conquistar el universo, así que se me ocurrió decir que estaba disponible en el inverosímil horario de los sabados a las 7 de la mañana.

Claro, yo pensé que nadie sacrificaría a Chabelo con tal de ir a la escuela. Y estaba en lo cierto, pero olvidé que eso era el domingo. Creí también que así podría aprovechar mi falta de sueño y facilmente iría directo de la fiesta a dar clases, pues generalmente a esa hora vengo saliendo de las bacanales romanas de viernes por la noche. Además, como no fumo ni tomo, no habría motivo para que mis alumnos se quejaran de lo maloliente y beodo que llegaba a dar clases, sólo tenía que cuidarme de la borregueada, tan apestosa ella.

Inesperadamente, al día siguiente de la invitación, llamáronme para avisar que tenía grupo ese mismo sábado. Y era jueves. Pero pensé no tenía motivo de preocupación, hasta que esa noche y por efecto de no sé qué bebedizo, me quedé dormido doce horas. ¡Doce! Nunca me había pasado. Creo que ni mi gestación duró tanto.

"Vistete holgado y calienta el coche, porque en la mañana tendrás un hijo"
dijo el Angel a mi madre vírgen.

Así que asustado, tuve que cancelar mis eventos del viernes, preparándome para otro ataque de sueño psicosomático obstructivo, es decir, ese que nomás te da cuando tienes algo que hacer. Y esa noche volví a dormir, pero sólo 2 horas como las jirafas, así que estaba volviendo a la normalidad. Pero había otro problemita. Mi edad. Más especificamente, mi aspecto juvenil y virginal belleza.

Y es que a nadie le gusta que su maestro sea más joven. Y más sensual. Así que para hacerles el trago menos amargo a mis alumnos, vestí a la usanza de los mortales, me acomodé entre ellos y me hice pasar por un estudiante de intercambio venido de Marte. Y una vez ganada su confianza, extraje el alma inmortal de sus cuerpos y la clase comenzó.