Wednesday, August 30, 2006

Gonzalo y el Minotauro

No entiendo porque diantres la gente va al gimnasio habiendo otras cosas más productivas que hacer. Como sentarse a mirar el techo. Y no crean que hablo a la ligera, faltaba más. Alguna vez cuando era más joven e inocente, cansado de siglos de languidez adolescente y esperando agregar un poco de carne a mis huesos, me inscribí a uno y asistí religiosamente a sus instalaciones, seguí a pie juntillas la guía de mi instructor y devoré seis veces al día pechugas y vacas y vírgenes crudas que él juró rellenarían de sabor y músculos este cuerpo ya de por si harto sabroso. Y además pense conocería mucha gente inteligente, atlética y una posible y musculosa madre para mis hijos.

Pero oh desilusión, no conocí una sola persona interesante. Un par de bonitas nalgas, eso si. Pero es difícil sacarle plática interesante a un par de bonitas nalgas. No imposible, pero si difícil. Por otro lado, mi languidez victoriana tan apreciada en el siglo XIX, pero considerada una morbidez malsana hoy día, siguió en su ser natural y yo continué tan flaco como el primer día. Si a esto agregamos que mi instructor era un campeón fisicoculturista de día y policía de noche, que por su extracción judicial gustaba de llamarme "pareja" y que compartí pesas y aparatos con estrellas de la talla del entonces enmascarado "Cibernético" entenderán que no tuve más remedio que huír.

Entendí que el famelic chic era lo mío y que iba a ser un flaco entelerido por toda la eternidad. Y prometí amarme y respetarme y serme fiel en lo prospero y en lo adverso en la salud y la escualidez, todos los días de mi vida hasta que la muerte, más enjuta y esqueletica que yo, intentara infructuosamente llevarme. Y sigo sin entender a la gente que a pesar de los años no lo abandona, sobre todo cuando siguen igual que como los dejé. A veces me encuentro a unas muchachas que iban desde aquellos mis tiempos. Eran unos mujerones tipo minotauras. Es decir como reses paradas. Y a pesar de que sus cabellos se alacian y se enchinan y cambían de color, que sus cejas aparecen y desaparecen y vuelven a aparecer, sus cuerpecillos siguen así, justo como en mis recuerdos.

in Verzückung geraten

Monday, August 28, 2006

Yaba-daba dú

Debíales la historia de cuando subrepticio cual enfermedad venérea, me inoculé en los campamentos de Reforma. Nomás que no fue propiamente en Reforma, sino en Avenida Juárez. Pero como Fox dice que en la ciudad sólo hay una callecita bloqueada como para quince años de casa pobre, no quiero contradecirlo. Porque Marthita le da té de Toloache y si hace corajes le puede dar un torzón o puede enchuecarsele la boca. Imaginenselo con el bigote como trepándosele por un cachete. Qué triste. Así que por su bien, hagamos de cuenta como que Juárez y Reforma vienen siendo lo mismo ¿O qué?

Todo sucedió una fría noche de miércoles. Aquella tarde había caído tremenda tromba de ultraderecha y mamá, pensando en ahorrarse mi viaje a Aspen del fin de semana, llamó para avisar que la ciudad estaba cubierta de blanco y que saliera a disfrutar con mis amiguitos. Pero su llamada tenía un dejo de crueldad. Hace cuarenta años que no cae nieve en esta ciudad. Puras granizadas traperas. Y darle a un niño granizo en lugar de nieve, es como comprarle un He-Man roñoso y con rebabas en el mercado sobre ruedas, en lugar de un bonito muñeco Mattel hecho con el sudor de muchos niños malayos y filipinos.

Entonces decidí no esquiar en la Alameda, pero si visitar lo que había quedado de los campamentos después de la tromba ultraderechista. Esperé a que pasara la medianoche y cobijado entre las sombras y la oscuridad, caminé por las azoteas de Madero, donde todos dormían plácidamente ensarapados, hasta Juárez que bulliciosa hervía de actividad. Ahí bajé preparado para lo peor, pero descubrí que la tromba les hizo los mandados y vivir en el campamento es lo de hoy. Así que sólo espero la aprobación del comité vecinal para que me den un terrenito en el Fraccionamiento Villas del Bloqueo, pues tienen todo lo que siempre soñé:
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Está oscuro pero eso es el cine del barrio. A ver ¿cuántos de ustedes tienen cine en la vecindad inmunda en la que viven? Yo pensé que les pondrían puros documentales y discursos revolucionarios para lavar el coco, pero cuando llegué, supongo estarían en el ciclo "Vampiros y monstruos capitalistas" porque estaban viendo Hitch, la de Will Smith. Pero si lo suyo no es el entretenimiento pazguato y pasivo, sino el deporte de contacto y el trabajo en equipo, fijese nada más
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Cancha reglamentaria de futbol con pastito y toda la cosa. En plena Avenida Juárez. Y lo mejor es que no te piden uniforme, juegan los que no se bañaron hoy, contra los que no se bañaron ayer.

Y para probar como la tromba les hizo lo que el viento a Avenida Juárez, aquí está una muestra de como transforman los desastres naturales en cultura y vida espiritual
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El peje como deidad absoluta, con muchas chichis como diosa de la fertilidad y todo

Pero no crean que todo es miel sobre hojuelas en el campamento. Descubrí que hay algo que puede cambiar el rumbo de la lucha. Un cisma que puede significar el fin del movimiento. Otro líder.
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Hay un movimiento secreto de apoyo a Pablo Mármol.

Das Parfum

Die Geschichte eines Mörders

Friday, August 25, 2006

O sea ya

Hoy les iba a contar de mi incursión ultrasecreta en los campamentos de Reforma, pero sucede que vengo haciendo corajes en el metro sentado con un tipo que me preguntó sí sabía donde podía comprar café.

Pero sí creían que lo hizo por mi tipo colombiano o porque tengo la fina estampa de un hacendado cafetalero, se equivocan, pues al tiempo que me pedía el "café" hizo con su mano la señita esa típica del que fuma mota, es decir, los dedos índice y pulgar juntitos como si entre ellos hubiera un cigarro chiquitito y cargado de hierba mala, además de los ojitos apretados de quien se imagina en una nube de humo verde.

Tons estoy muy indignado porque por enésima vez me piden estupefacientes basándose en no sé que, si soy el tipo más correcto y de clásica belleza que puedan encontrar en un puerco y hediondo vagón del metro.

¡Además en el metro! Si estuviera parado en una esquina de Tepito lo entendería e incluso agradecería el interés en mi mercancía, pero sentado en un vagón con toda mi inocencia y acné juvenil a flor de piel, no tiene sentido. El muy menso todavía dijo "¿Qué tú no fumas? Yo pensé que sí. Es que estoy muy erizo 'ira, traigo 200 pesos, si sabes donde comprar te la invito" Para ese entonces yo ni le contestaba, pues en sus narices escribía este post desde mi celular y le tomaba fotos para venirselos a enseñar

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Ojala su mamá lea mi blog para que se le quite


Y en otras cosas, les cuento que Ruy Feben es un señor que está escribiendo una novela en entregas como aquellas de Corín Tellado, pero con menos besos y descapotables rojos. Y para escribirla recurre a la ouija, pues cada capítulo está abordado retomando el estilo de los más grandes, ilustres, increíbles y espiripitiflauticos personajes que han pisado este mundo o figurado en los libros de historia universal. Y unos que no. En la última entrega él escribe en trance intentando comunicarse con mi espíritu. Nomás que yo aún vivo, así que es más fácil contactarme al celular, de cualquier manera visitenlo y me cuentan

Hagan click aquí y cuando quieran hablarme por ouija recuerden que soy inmortal

Novela inédita por Ruy Feben

Wednesday, August 23, 2006

Me desespera la gente que dice que es "muy dulcera"

Porque no entiendo si lo que quieren decir es que son muy como un trastecito para guardar dulces o muy como una señora que vende charamuscas sentada en la calle o si es sólo que les gusta comer dulces y chocolates, mueganos, cacahuates. Pero bajo esta última definición sería correcto llamar a alguien que gusta de las tortillas "tortillero" y a su vez un chimiscolero sería alguien que siente predilección por las chimiscolas. Y pus no.

Chimiscolero, chimiscolera. (De chimiscol 'trago, cucharada', del náhuatl cem ixcolli 'una cucharada, un trago', de cem- 'uno' [de ce 'uno'] + ixcolli 'trago'.) m. y f. Quien es afecto a comadrear.

Tan sencillo que es decir "Soy afecto al carbohidrato simple y engordador" o "Tengo gran inclinación por los azúcares refinados" o "Mi cuerpo me pide relaciones y calorías vacías" Pero no, tienen que salir con eso de "dulceros" que es propio de gente burra y tanto me desespera. Bueno, todo esto vino a colación nomás porque les quería contar de una cosa que me comí, pero ya se me olvidó. Ah, ya.

Resulta que soy muy dulcero. Entonces seguido requiero azúcar en mi cuerpecito flaco pero corrioso y bailador. Y a veces se me antoja que esa azúcar entre en forma de McFlurrys, esos dulces regalos que el mostro capitalista nos da en forma de helado y galletas y butterfinger y chispas y riboflavina.

Qué tan sabio y amoroso será el mostro, que nos da la galleta ya masticada en el helado para evitarnos la fatiga y así guardar calorías para ponernos más botijones. Pero el mejor y más dulce de los McFlurrys, es el que sale gratis. Y el otro día me invitaron uno, tons aproveché y pedí el nuevo de kisses con caramelo, en lugar del que siempre pido de Galleta Oreo a medio masticar. La verdad es que pensé que me arrepentiría.

Y estaba en lo cierto.

Eso de poner chocolate macizo en helado no es una buena idea, se pone duro y no sabe a nada. Es como si en lugar de kisses estuvieras comiendo crayolas. ¿Sabían que en el cine cuando quieren hacer hablar a un perro, le dan a comer chiclosos y entonces el pobre hace caras y gestos tratando de despegar sus quijadas y ya luego le ponen voz? No verdad, seguro pensaban que el perro hablaba en agradecimiento por los chiclosos.

Pues el caramelo del nuevo McFlurry es tan espeso, que te sientes igualito. Así que no lo coman a menos que vayan al casting de "Marimar 2: La venganza de Pulgoso"

וול

Defying gravity.

I use this Name to unleash the power of mind over matter, soul over ego.

Monday, August 21, 2006

Blanquillo huevo

Preocupado por los niños y la paz del mundo, me propuse dedicar la noche del sábado a la contemplación y recogimiento espiritual. Me aseguré un hilo de plata al ombligo para no quedarme en el viaje y comencé a levitar. Ya estaba preparado para que la fuerza de la meditación perfumara con olor a santidad todo aquello a mi alrededor, cuando Tamara me avisó que en un ratito celebraríamos el cumpleaños de Paulina en una cantina, lugar de perdición y pecado y borrachos con olor a pipí. Así que decidí luchar contra el mal desde el lugar de los hechos y me fui para allá.

La cantina Río de la Plata igual que el hilo de mi ombligo, está en el Centro y tiene puertas de cantina del Viejo Oeste, de esas que uno empuja muy macho y retador y se te regresan de golpe muy machas y retadoras, además de dos niveles y hartas sillitas perfectas para comenzar un pleito y romper en la cabeza de otros parroquianos. Todo completado con un cantinero que siempre está sobando vasos y meseras muy amables y en rabonas minifaldas, pero que no bailan can-can. Como yo no tomo, invariablemente pido algo con doble leche o en su defecto un refresco agitado sin mucho gas, pero no se apuren, siempre habrá un borracho miado con el cual pelear.

Casualmente me encontré a un compañero de la primaria. Francisco. Qué impresión. Era muy diferente a como lo vi la última vez en el verano de 1941. A veces olvido lo frágiles y transitorios que son todos ustedes terrícolas. Me vio y segurito pensó que era una visión producto de su borrachera o el espíritu de las navidades pasadas con un bonito corte de pelo que venía a jalarle las patas. Así que dejé de perturbarlo y me fui con la festejada y amigos. Ahí estuvimos muy contentos, pero luego como buenos mexicanos en estado inconveniente, nos entraron ganas de cantar corridos despechados y nos dirigimos a un cantabar.

Afortunadamente encontramos uno en el que no cobraban cover. Después de todo es dolorosamente irónico eso de pagar un boleto por oírse cantar a uno mismo. Lamentablemente a falta de cover, teníamos que cubrir un consumo mínimo de 90 pesotes y como eramos once talentos de la canción, decidimos mejor juntar esa lanita y dar el enganche de un terrenito por ahí en un cerro o algo así por el estilo. De cualquier forma aún queríamos celebrar y acordamos invadir la fiesta de una exnovia de Gabriel, quien seguro con ánimo venganza , llevó a la tremenda marabunta para estropear la fiesta de la ex. Y lo logró.

Era un departamento en la Condesa muy bonito pero muy desaprovechado. Máscaras de luchadores por acá, fotos de luchadores por allá, alcancías con forma, de no adivinan qué... ¡Si... luchadores! y los accesorios justos para llenar el estereotipo de la casa reaccionaria contracultural barata y revolucionaria que todo niño debe tener. Pero la fiesta era en la azotea. Yupi. Siempre he creído que lo bueno de ir arbitrariamente a fiestas, es que existe la posibilidad de conocer a una candidata ideal para madre de los hijos de uno, nomás que en esta azotea no abundaron los prospectos y por más que uno estiraba el cuello no encontraba nada destacado entre los lavaderos.

Cruzamos toda la fiesta buscando algo interesante y así nos seguimos de largo hasta el fondo en una infructuosa búsqueda que culminó con horror cuando descubrimos que ya habían partido una piñata y sólo habían dejado en el suelo una masa amorfa de dulces sudados y pegosteosos, lo que provocó nuestro coraje y jeta generalizada. El colmo fue cuando encontramos el cuarto de servicio decorado con cojines y colguijes y feng shui, como si la sirvienta fuera protagonista de Sex and the City. Así que viéndolo tan cómodo y haciendo honor a nuestro origen universitario, lo tomamos violentamente y ya estábamos a punto de hacerlo cubículo y ponerle un nombre bonito como "Resistencia" o "Che Guevara", cuando amablemente nos pidieron nos retiraramos.


Y por si alguna duda quedaba de la animadversión en nuestra contra, cuando salimos nos aventaron un huevo.

knusu

Θεος

Fraternité

Saturday, August 19, 2006

¡Caspita!

Debido a fallas constantes en esta computadora rejija y sus multiples achaques, sigo sin poder postear dos veces al día para desahogar todo el sentimiento ranchero que llevo dentro. Es así que traigo posts atrasados desde hace un rato ¿Sintieron el temblor? ¿Que Pepe el toro es inocente? Y así. Por ese motivo tengo que empezar a desempolvar fotos e información o se les vaya a torcer la boca del antojo.

Tamara cumplió años hace ya casi quince días y le fui a buscar su regalito. Ai me tienen a la mera hora busque y busque un séntido detalle para la niña. Y encontré algunas curiosidades.
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Un paraguas "Talidomida" El regalo ideal para su niño de dos cabezas, la señora fotofóbica, el yucateco o quien se peina con mucho crepé. El de la foto soy yo, nomás que no llevaba la cara puesta. Por favor fijense en los rayos gamma cayendo sobre mi y como son detenidos por el paraguas y sus antenitas de vinil. El rayo que sale directamente sobre mi cabeza es señal de mi pronta Iluminación y mi conexión con el Altísimo.

Total que no supe si llevar algo para ella o para su casa nueva, así que decidí mandarle otro día al chofer y la chequera para que compre lo que quiera. Sobre todo porque llegando a su fiesta, el que recibió un regalo fui yo. Sí, por primera vez y después de ansiarlo por años, conocí al mismísimo Pitirosporum Ovale. ¡Sí! el hongo causante de la caspa, como bien nos enseñó Triatop en los comerciales. Y lo observé en acción, pues me tocó ver las escamitas de caspa todas brincadoras y fiesteras ellas. La emoción habría sido completa si hubiera estado acompañada de su respectiva papilomatosis reticulada y confluente, pero ¡Córcholis! eran demasiadas emociones para una sola noche.

No les digo quien era el propietario de tan escamosa cabeza porque tampoco es cosa de fregar al prójimo. Además ni tiene blog, así que no empiecen con chismes a echarse la bolita de la caspa. Esa misma noche y siguiendo con el ambiente circense, cenamos tacos de perro en el borrego viudo y Niche nos presentó a su amiga Marcela, la niña que se convirtió en torre de tacos al pastor por desobedecer a sus padres

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Marcela es la de la izquierda

égalité

Thursday, August 17, 2006

Yo quiero ser puntual, pero el universo no

Hoy quise desprenderme de mi imágen licenciosa y desobediente para ser un muchacho correcto y decente. Con ese propósito, deseaba fervientemente llegar temprano a la escuela. Apenas era el tercer día y además tendría clase con mi querida maestra Barbara. Así que contra mi naturaleza fui prevenido, desayuné rapida y miserablemente, me bañé sin leche de burra, me rasuré hasta sangrar los cachetes, no me peiné y salí con gran anticipación. Pero lamentablemente el universo se opuso a que fuera un hombre bueno y puntual.

Aparte de los consabidos bloqueos y campamentos, me tocó uno de esos choferes acomedidos que hacen la parada a cualquier cosa o bulto que les pase enfrente sin importar que sea un arbol, un perro, o la estatua de un prócer de nuestra independencia. Esos típicos que mientras tú esperas en la calle nomás porque sí, se te paran enfrente y te hacen ojitos y señales para que te subas como si no supieras a dónde vas. Y además le atinan a todos los semáforos en rojo. Y platican con el chofer de a lado. Y en el trayecto manosean a una vieja chimuela, pero muy sexy que se sienta muy fresca en el motor caliente. El motor.

En un momento, el tipo paró para ceder el paso a un viejecito que iba a cruzar la calle dando lentos pasitos con su bastón como en las caricaturas. Nomás faltó que se atravesara un cervatillo, una vaca muerta y una pata con sus patitos. Y cuando llegué al metro haciendo acopio de mantras y respiraciones profundas, tuve que esperar 45 minutos para que el metro avanzara. Y mientras, la gente atrabancada seguía metiendose a mi vagón montandose una sobre otra en actos de lascivia y promiscuidad que les hacen merecer la excomunión por cochinos. Tan puro y sin mancha que había entrado yo.


Se me cebó

Liberté

Monday, August 14, 2006

Si Dios me da licencia de uso de suelo

Ora sí en un ratito regreso a clases, si Dios me da licencia. Lo malo es que después de sufrir mucho por no tener una rutina escolar establecida y monótona de la cual depender emocionalmente, he pasado a la etapa en la que ya me acostumbré a vivir como los animalitos, sin una rutina escolar establecida y monótona y me he enseñado a dormir en la calle, cazar mi alimento y ya dependo emocionalmente de las constantes e inesperadas aventuras que me aguardan capítulo a capítulo.

Entonces prefiero que Dios me revoque la licencia para ir a clases y me otorgue una vitalicia para hacer algo más gozoso y productivo, un trabajo en el que pueda servir a mi prójimo y la humanidad y defender la verdad y la justicia y el American way. Con respecto a la fiesta de disfraces, pues resulta que después de buscar y buscar, no encontré ningún atuendo que llenara mis expectativas ni las de mi amado público.

Ya en anteriores ediciones hice las delicias de chicos y grandes como Willy Wonka y El Cuervo, así que hoy no podía ser menos y como siempre me ha chocado la gente que llega disfrazada de si mismo o con un antifaz de papelería y pantalones de oficinista y mi única opción era un disfraz de Maria Antonieta que reservo para tiempos de mayor apertura en los medios o para cuando se me antoje eso de ser travesti o para cuando estrenen la película de Sofia Coppola, pues mejor no fui. Perdonenme Chicks, les debo una. Las quiero y las extraño y las veré en la siguiente vestido de Maria Antonieta si es preciso y si Dios me da licencia.

Entonces, con el corazón hecho tirones por mis Chicks, tuve una reunión con unos adolescentes mexicoargentinos ávidos por acabar con las reservas de alcohol del país, supongo con el fin de generar un intercambio etílico entre México y el cono sur. Nunca habían subido al Metrobús y ni siquiera sabían para donde era el norte y el sur. Ternura. Si fuera un poco más perverso, los habría mandado a Indios verdes a buscar el pedregal de San Angel, pero mi corazón me lo impidió. Hasta hace poco tampoco sabía para donde era el norte y el sur

Así que los dejé y fui a felicitar a Dorian por su cumpleaños. Lord Henry Wotton y Basil Hallward estaban ahí e insistieron en que los dejara ver el cuadro, pero me negué. Debo agradecer a toda la gente increíble que conocí y a quienes ya me conocían por el blog, es muy extraño pero increíble y reconfortante. Pasamos una noche fascinante vagando por la ciudad, a horas en que la gente decente duerme en su casa o su campamento.

Descubrimos con horror que habían clausurado el jacalito, el bullpen y que habían provocado tal daño al ecosistema, que especies mayores como Pancho Cachondo habían migrado al Burburock y antros conexos. Afortunadamente está vivo y no lo encontramos varado en la playa, cual deprimido cachalote. Ya muy hambreados, acabamos cenando en un sanborns como a las 5 de la mañana junto a unas teiboleras michoacanas. Teiboleras según yo, michoacanas según JorgePedro.


Cuatro de la mañana. Bellas Artes. Foto robada de Javier

אני צריך לתרגל את העברית שלי

Friday, August 11, 2006

¿Qué me pongo?

Un mensajero misterioso dejó en mi puerta un paquete con mi nombre inscrito. Era un bonito maletín, alargado y amarillo, poco común. Lo primero que vino a mi mente fue un arma. No sería primera vez que me entregaran así los instrumentos para alguna misión de venganza implacable, pero era muy chiquito para el calibre de fuego que acostumbro usar y muy grande para ser un revólver fácil de esconder en mi escote o calcetín.

Entonces imaginé que dentro del curioso maletín, habría un violín y que sería el principio de una exitosa carrera como concertista, lo cual resultaría ideal para ocultar mis actividades prohibidas, secretas y extracurriculares, además de ayudar a lavar mi honra y un poco de dinero sucio. Así que emocionado lo abrí y me llevé tremendo chasco:



Vaya, vaya parece que alguien piensa que lo chispeante de mi personalidad se debe al alcohol barato que corre por mis venas. Cómo explicarle que no tomo y menos champagne rebajado presentación pic-nic. Aceptaría ese Veuve Clicquot sólo si me lo sirven mezclado con Remy XO y Pineau des Charentes, jugo de uva recién exprimido y un toque de oro líquido de 23 kilates. Y sólo lo usaría para enjuagar mis dedos.

Si me quiere regalar champagne, puede empezar por la cosecha 1865 del Ritz Fine Champagne. La venden en el Hemingway Bar del Hotel Ritz de Paris. Me han contado. Ya de perdis una Roederer Cristal muy viejita o por lo menos Clos du Mesnil, pero no vaya a Wal-Mart porque contrario a la creencia popular, mi satisfacción no estará garantizada. A fin de cuentas ni me la voy a tomar, así que mejor regáleme bienes raíces o en su defecto, amor de verdad

También me vendría bien un disfraz. Mañana tenemos fiesta y no se que ponerme

Aconsejenme, es urgente

هل بإمكانك مساعدتي؟

Wednesday, August 09, 2006

Rinotilexomaniacos no anónimos

Tengo en mi poder unas fotos incriminatorias. Pero no son las que prueban que Marilyn Monroe tenía seis dedos, o que Pedro Infante vive, ni las mías bajando de la nave nodriza, esas se las enseño otro día con más calma. Sucede que siempre se me hizo curiosa aquella manía de la gente de hurgarse la nariz más allá de los límites de la comezón y la decencia...

Yo entiendo que la nariz es un órgano con tremendos agujeros por los cuales pasa el oxigeno y hartos fluídos, por tanto proclive a la aparición de cuerpos extraños que deben ser sacados o arrancados de raíz si es necesario. Pero hay límites. Recuerdo la primera vez que vi a un señor que se metía el dedo como queriendose alcanzar el cerebro, sin descanso, todo el tiempo y además ausente, absorto en un mundo en el que sólo vivían él y sus mocos.

En otra ocasión mientras leía unos cuentos de Condorito en el supermercado, una señora junto a mi hojeaba las revistas y al mismo tiempo se sumergía en un ritual parecido, en el que sus dedos exploraban las profundidades de su aparato respiratorio, ávidos por sacar quién sabe qué de tan adentro que se rascaba. Y yo nomás pensaba que con esos mismos dedos estaba embarrando de mocos todas las revistas. Plop!

Entendí entonces que había encontrado un par de rinotilexomaniacos. Y pensé que lo ideal sería presentarlos para que juntos buscaran en sus narices y encontraran la felicidad. Bueno, el chiste es que me topé con otro caso en el metro y tomé unas instantaneas del evento, en las que el sujeto se hurgaba y hurgaba, pero no sólo eso, después procedía a comer lo que había encontrado en su nariz. Guac.

Todo quedó registrado, pero no lo publiqué porque curiosamente el tipo tiene la nariz en medio de la cara, entonces no se puede proteger su identidad. Además viste una bata blanca, así que debe ser carnicero o doctor. Ambas profesiones de harta confianza y trato con la gente, por lo que si alguno de ustedes es su cliente o paciente, no volverán a confiar en sus diagnósticos o su chicharrón prensado.


¿Qué debo hacer, publicar las fotos en nombre de la ciencia y la diversión? ¿O guardarlas para proteger la identidad del Dr. Nariz?

לוו

Lamed Vav Vav

Dialing God

Monday, August 07, 2006

Abuela prevenida

Desde tiempos inmemoriales supe de las cualidades secretas de la papaya, de los usos que le daban los antiguos, de su efectividad como remedio contra la malaria y de su capacidad para reducir los niveles de progesterona. Y también que sus semillas son oxitócicas o sea que estimulan las contracciones uterinas y pueden favorecer el aborto.

Además que en los machos reducen los conteos de espermatozoides. Y para todos aquellos cochinos incrédulos con un microscopio Mi Alegría, papaya y mucho tiempo en sus manos: Si sólo los van a contar basta con 20 aumentos, si les harán pruebas de movilidad 40. Y lávense las manos. Y que los supervise un adulto.

Tons desde chico me dediqué a prevenir a las parturientas sobre la papaya y su consumo moderado en tiempos de buena esperanza. Y desenfrenado cuando solo querían divertirse y dar vuelo a la libertad adquirida tras años de lucha feminista, pero nadie me creía por ser joven. O eso pensé, hasta que mi mamá salió de viaje y en lugar de dejar una variada despensa para sus jovenes hijos en desarrollo, dejó esto:

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¿Qué habrá querido decir?

A fronte praecipitium a tergo lupi

Thursday, August 03, 2006

Post diurno a Rosario

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¿Qué dijeron, ya me les fui a Miami Beach a grabar un disco de reggaetón y conducir un talk show? Pues no. Todavía. Este luminoso y apastelado edificio que parece sacado de Ocean Drive está en el DF y es nada más y nada menos que la Librería Rosario Castellanos la noche previa a su inauguración, que fue de mañana porque Vicente Fox acostumbra ordeñar vacas e inaugurar bibliotecas tempranito por la madrugada. Nomás que a alguien se le ocurrió que aunque fuera de día contrataran hartos focos para la noche, en un eléctrico y poco considerado homenaje a Rosario y su trágica muerte acaecida por salir del baño, conectar su lampara y no ponerse las pantuflas.

La deslactosada crema y nata de la sociedad y cultura mexicana, acompañó a Fox para que comprara el primer libro, Egipto: Hombres-Dioses-Faraones, uno con muchos dibujos y letras grandotas, para así inaugurar esta nueva cafebrería y ser su padrino de la buena suerte. En su recorrido hizo las acostumbradas preguntas tarugas y comentarios jocosos que durante seis años lo han caracterizado y se dió la mano con expresidentes e intelectuales aún en funciones. Tan bueno estuvo el evento, que ni post mereció.

Pero entre tanto intelectual y político había algo que destacaba por su belleza y particularidad. Y no era yo. Bueno si era yo, pero también el techo. 256 hojas de cristal de 12 milímetros de grosor. Sí, las conté y las medí, así somos los autistas. Obra de Jan Hendrix, que pintó y horneó cada cristal para que sus inquietantes motívos bambugráficos duraran siglos sin perder su fuerza y vitalidad. Era una impresión sobrecogedora, parecía muy frágil y tenía la impresión de que los vidrios nos iban a caer encima y moriríamos todos horriblemente desfigurados. Y al mismo tiempo era muy bello, como estar bajo el mar y ver la luz del sol difusa a través del agua, translúcida y en movimiento.

Entons ayer hubo una tromba y el techo se cayó. Y cuenta la gente que el agua entró como cascada y se llevó niños, gallinas y libros a su paso. Pero respetó a Carlos Fuentes, que ahí firmaba camisetas y convivía con sus fans. Y para evitar riesgos, cancelaron el evento y lo sacaron muy por debajo del agua. Pero el techo de vidrio está bien, lo que se rompió fue la tablaroca papel cascarón que usaron para el resto de la remodelación.

Yihiyeh Tov

Tuesday, August 01, 2006

Seguro con unos patines remojados en barniz

Hoy regresé a la escuela. Caía una lluvia torrencial así que tuve que correr entre hoyos y charcos por toda Ciudad Universitaria para llegar al Cele. Cuando al fin lo hice, entré con la actitud propia de aquél que se sabe dueño de patas lodosas y salpicadoras, buscando el tapete de "Bienvenidos, esta facultad no es católica" para limpiarme y consciente de que preguntar por la jerga en un centro de lingüística aplicada y enseñanza de idiomas es como un chiste sangrón, los preferidos de Chiquidrácula.
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Disculpe ¿cuál es la jerga local? ¿Entienden? Jerga y jerga. Guaca, guaca, guaca

Cuando el ciclo del agua se cumplió y el agua hubo evaporadose de mis zapatillas de correr, procedí a subir y me llevé tremendo chasco.

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¡Diantres! ¿Es que mi alma mater estaba inundándose? No podía ser, habíamos apedreado a los últimos adúlteros y mancornadoras antes de vacaciones y el arcángel prometió estaríamos a salvo del diluvio. Tampoco había nadie haciendo maldades con el trapeador. Un misterio. Entonces procedí a subir cauteloso sobre los charcos para no resbalar, pero oh sorpresa, el agua no chacoteaba ni hacía el menor escándalo.

¿Sería que de pronto podía caminar sobre las aguas? Nadie debía verme o lo siguiente sería que me pidieran la multiplicación de los lunches y las galletas en la sala de maestros ¿Qué iba yo a hacer con semejante responsabilidad si no puedo con la tarea? Afortunadamente después de una observación mas concienzuda, me di cuenta que no había aguas abriendose a mi paso. Sucede que el último grito de la moda, son los pisos barnizados con acabado glossy para hacer juego con las bocas de las alumnas y yo creo también para verles los chones, como en el viejo truco de los zapatos de charol.


Ahora me pregunto ¿Cómo le harán para pintarlo?

אומ

Mem Vav Alef

Building bridges