Wednesday, March 29, 2006

Atardecer

Iba tarde a clases. Y llovía con sol. Decidí entonces aprendería más buscando el arcoiris por los bosques de C.U. que en sus aulas. Y bajé del puma sin chistar. La belleza del paisaje contrastaba con el dolor en mi interior. Es época de jacarandas, esos arbolotes cuya labor principal consiste en romper las banquetas de las colonias del DF, para tropezarnos y hacer nuestras primeras costras en las rodillas. Pero que también cubren la ciudad en una alfombra de florecitas violetas como en un amoratado sueño primaveral.

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El morado es mi color favorito. Seguramente si papá hubiera podido, habría escogido al masculinísimo azúl o de perdis al austero y burocrático café. Pero no, sólo el morado tiene ese efecto indescriptible en mi, extático y relajante a la vez. Eriza mi piel y me hace salivar, creo también dilata mis pupílas. Cuando alguien lo viste, especialmente chicas demoradas, mis sentidos se confunden y me nace una necesidad de mirarlas, abrazarlas y darles una mordida.

Pero en el fondo temo ni siquiera los curas en cuaresma estén a salvo y un día arrancaré el brazo de alguno con una mordida entre sus túnicas violaceas. Por eso cuestiono a aquellos que dicen que el morado es sólo un color para viejitas y niñas chillonas ¿Cuándo han visto a una viejita comiendose un Cardenal? Yo si, mi abuelita. Pero sólo cuando se convertía en lobo. Y no lo hacía por color, también comía diáconos y sacristanes. Es muy religiosa ella.

Por eso tuve que dejar las clases y bajar a revolcarme en la cama purpúrea que el universo había tendido para mi. Y tomar fotos de la sombra de lo que ayer fui. Después de tomar la foto, volví a coserla a mis zapatos para que no me dejara nunca. Debo advertir que no es una actividad para debiles de corazón, alérgicos al veneno y humanos en general. A nivel del suelo, cientos de abejas se alimentaban de las flores caídas. Afortunadamente, ellas saben bien quien soy y me veneran como al más zángano de sus reyes.

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Si lo dudan, intenten fotografiarlas con un celular

Excruciating pain

Tuesday, March 28, 2006

La muerte le sienta bien

Desde el lunes de la semana pasada Octavio desapareció de las aulas. Por lo general cuando tu compañero de banca falta, no tienes de que preocuparte pues lo más grave que puede pasar, es que le hayan contagiado sarampión, se empache comiendo dulces o falte porque es cumpleaños de su mamá.

Pero cuando tu compañero de banca tiene 84 años y tú padeces de tus facultades mentales, es inevitable llenar la cabeza de ideas y conjeturas sobre el destino del colega y su cadera y su hipertensión y su colón irritable que vienen desafiando al promedio de vida desde tiempo atrás y el cual para rematar se resiste a cargar un telefono celular como todo buen cristiano.

Total que el salón dejó de ser todo ronquidos y quejas durante la semana. Temíamos lo peor, pero nadie se atrevía a expresarlo, como si con eso alejaran los malos augurios. Y de repente ayer, fresco como una lechuga de 84 años, apareció Octavio de nuevo. Y no sólo estaba bien, había en sus ojos un brillo especial y un halo de juventud renovada.

No podía explicarlo, pero su piel era más fresca, su caminar más erguido. Pensé que tal vez había alcanzado la iluminación o encontrado la piedra filosófal hurgando en mi mochila por un sacapuntas. Así que curioso por su ausencia y su luminosa actitúd, le pregunté el motivo de sus faltas la semana pasada:

Ah, lo que pasa es que se murió mi suegra

Esa misma cara que hacen ustedes hice yo ¿Cómo que Octavio con sus chorrocientos años tiene suegra? Pues así es. Bueno así era, hasta que la santa señora pasó a mejor vida la semana pasada. Naturalmente seguí las reglas del protocolo, le di mis condolencias y le desee pronto consuelo, pero Octavio contestó:

¡No! si ya estaba pidiendo, que digo pidiendo, exigiendo cancha desde hace mucho. Ya le tocaba.

Vaya, menos mal que lo toma con naturalidad. Y que curioso que la señora era futbolista. El balompié llora.

Killing the unicorn

WHY?

Monday, March 27, 2006

Return to innocence

Sobrábame un boleto para El Lago de los Cisnes. Lo había dado por perdido y decidí utilizarlo para tener amplitud de nalga a la hora de sentarme. Creí que después de todo lo que han hecho por mi, cada una merecía su lugar y con dos asientos, podrían estar cómodas, pero al mismo tiempo cerca. Porque eso sí, no les gusta estar separadas. No señor.

Todo esto para la representación que tiene lugar cada año en los islotes del Lago de Chapultepec. Evento que me prepara para el futuro, pues viviendo en la torre del Castillo, sólo es cosa de llamar a los pajes para que me vistan, acicalen, pidan el carruaje y bajar a compartir con la plebe descamisada y siempre agradecida a la que me debo.

Pero anoche no fue la velada ideal, pues aunque Don Benito ya dio el banderazo oficial de la primavera y debieramos gozar de tibias noches y calurosos días en los brazos del motivo de nuestras calenturas, exudando hormonas que pongan de manifiesto nuestra mamífera condición y ciclos reproductivos, el día de ayer fue gélido y lluvioso, como mi corazón.

Y ese no fue el único problema, sucede que al bajar del carruaje, me abordó una desposeída, sobre la que los guardias se abalanzaron de inmediato y a la cual en un derroche de infinita magnanimidad, ordené dejaran ir. Pero antes de irse, soltó la lapidaria y ya conocida frase de todos los eventos:

¿No le sobra un boleto?

Cuando los guardías se preparaban para enmazmorrar a tan descarada revendedora, decidí darle otra oportunidad y dije: ¿CÓMO?... Ah si, que si no le sobra un boleto, lo que pasa es de que quiero entrar con mis niños... Y señaló a dos chiquillos chimecos, malcomidos, de cachetes resecos y cabellos grasosos, que se sacaban los mocos y se los comían, en una obvia deficiencia de sodio y color verde del No 5.

Mi corazón de por si frío, se acabo de romper ante la madre que procuraba a sus hijos cultura aún en momentos de adversidad. Oyes, pero nomás tengo 200 para los tres, ¿me lo dejarías en 50 o algo así para que me alcance? dijo la descamisada. En ese momento el dinero era lo de menos, le daría el boleto sin importar el precio, estaba demasiado conmovido y por fin tenía razones para volver a confiar en la humanidad. Después de todo, tal vez no haya que destruír su planeta -pensé-

Gustoso entregué el boleto y me dirigí al palco real. Al llegar recordé que los asientos eran numerados y caí en cuenta que compartiría asiento con la abnegada madre o alguno de sus retoños y fui feliz de poder compartir las viandas, manjares y vituallas reales con alguno, para variar su habitual dieta de mocos y menudencias. El espectáculo como siempre, tanto cohete y hielo seco que no sabes si ves a la Compañia Nacional de Danza o la lucha libre de la triple AAA.

Pero ¿y mis invitados?

A lo lejos vi acercarse una bella mujer. Bien comida ella. Cachetes humectados ella. Sentóse a mi lado. No era la niña mocosa. O es que había dado tremendo estirón. Disculpe, bella dama ¿dónde compró usted su boleto? -dije- Ahorita, en la reventa y me pidieron el doble -replicó-

No aprendo la lección

Volver a verte

Friday, March 24, 2006

Gonzalo de dos cabezas

Venía yo todo contrariado porque en la mañana no pude publicar mi post y el mundo se había perdido de candentes revelaciones sobre el fin de los tiempos, la vida escolar y mis cosas del amor, cuando me enteré en el blog de Tamara que habían recomendado este nunca humilde y siempre jactancioso y despótico espacio en la revista Conozca más.

Pero no la he visto con estos ojos que no se han de comer ningunos gusanos, que para eso soy inmortal y si no de todos modos los conservaba en hidrógeno líquido faltaba más, tanto que te han llorado para que se los comieran unos pinchurrientos invertebrados. Entonces no sé si fue en la del mes pasado o en la nueva, porque hace mucho que no la leo. El sensacional de traileros absorbe todo mi tiempo.

Aunque no puedo dejar de sentirme halagado de compartir páginas con el Chupacabras y el Pie Grande y la niña que se convirtió en lagarto por desobedecer a sus padres. Por otro lado puede ser un especial de Ovnis y Maussan les pasó el tip de mi blog y al rato vendrán los de la NASA a buscarme para meterme en un frasco de mayonesa. Con lo que me gusta.

Igual y ya descubrieron que Nostradamus me menciona en sus cuartetas o quieren que comparta mis 1001 consejos para que no se te suba el muerto. No sé, igual y ni es cierto y yo estoy aquí escribiendo a lo tarugo. Y es que a pesar de todo, no es suficiente. Siento un vacío. Un espacio que ni siquiera aparecer en la portada de la revista CARAS sin acné podría llenar


Quiero que me pongan en Vanidades en lugar de la novela inédita de Corín Tellado.

Sexo, Amor e Traição

¿¿??

Wednesday, March 22, 2006

Beber de tu sangre

La sangre vertida en los últimos días, trajo a mi mente el imborrable recuerdo de mi primer y definitivo encuentro con la hematofagia. La chupada de sangre, pues. Era jóven, bello y virginal. No puedo decir rubicundo y rozagante, porque la palidéz me caracterizó desde que llegué a este mundo. ¡Ictericia! dijeron los médicos. ¡Vampiro! dijeron las viejas de la aldea. Los unos recetaron luz ultravioleta. Las otras ajo y estaca en el corazón.

Debo haber tenido tres años. En ese momento no estaba consciente de mi edad, pero puedo hacer el cálculo por el contexto que me rodeaba, el coche en que me llevaban, las calles por las que pasaba, el pañal que ya no usaba. Era un coche rojo. Pero no descapotable. Venía en la parte de atrás, asomando mi pequeña y maquiavélica cabeza entre los asientos delanteros. Papá conducía y mamá era copiloto.

Ya casi no me dejaban manejar sobre sus piernas. Entonces no era tan mal visto como hoy, un niño muerto en colisión junto a su padre era tomado como un acto de amor heróico, supongo. Eran los 80s. Veníamos cruzando por lo que ahora sé, es Patriotismo. Nos dirigíamos a casa de una tía y había que envolver un regalo. Entonces, papá me alcanzó desde adelante un pliego de papel fantasía, con Mickey Mouses y corazones rosados.

Debido a mi inexperiencia en las formas y texturas de este mundo, además del movimiento y lo apresurado del momento, no reparé en cuan filoso el papel podía llegar a ser. Pero recuerdo claramente la sensación de mi carne rajandose por vez primera, esa impresión de ser fina y profundamente rebanado que da el papel cuando corta, el escalofrío que acompañó al dolor y el horror de ver brotar del pulgar, mi primera gota de sangre.

Grité con todas mis fuerzas seguro de que me esperaba la muerte y nada ni nadie podría salvarme. Y entonces, en un acto impresionante a mis ojos, papá volteó, tomó mi mano y sin dudar, chupó mi dedo sangrante. De inmediato el dolor desapareció. Estaba impresionado por eso. Pero más de que mi papá chupara sangre. Mi destino. Y ahí se selló la alianza, el pacto de sangre con el único hombre que habría de amarme incondicionalmente.
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Tuesday, March 21, 2006

Monday, March 20, 2006

Wunder

How can I

Felices 24 horas

Era viernes por la noche y salí corriendo de clases a mi primera sesión en Alcoholicos Anónimos. Aunque la química extraterrestre de mi cerebro me impide asimilar el alcohol y emborracharme como todos ustedes terrícolas, tenía que acompañar a una muy querida amiga en su aniversario número once en el programa y la felicidad. Además no seré adicto al alcohol, pero si a las sustancias que produce mi cerebro cuando amo intensamente, aun y cuando no estés o no existas o seas sólo un sueño o hayas muerto de tuberculosis como la dama de las camelias.

Mi alma se regocijó y mis últimas trazas de humanidad parecieron volver de sus estertores, ante la fuerza del espíritu y la capacidad de recuperación que tienen los seres humanos frente a la adversidad, sobre todo cuando hay alguien que tienda la mano. Así que conmino a todos los borrachos a mi alrededor, a que se animen y vayan, no se hagan guajes, si quieren yo los llevo y les pago el boleto del metro. Descubrí también que los alcoholicos en recuperación y yo tenemos otra cosa en común y no son los ojos rojos y vidriosos.

Esa misma noche tenía que cumplir un compromiso fijado desde el primer día del año con Elena, cuando salimos de casa de JorgePedro en ese primer amanecer, que hoy tan lejano parece y desde el que tanto he cambiado. Aquél día salimos buscando una amable tamalera que nos diera el primer desayuno del año, pero la búsqueda fue infructuosa ante el poco atractivo negocio que significan los tamales a las 8 de la mañana del primero de enero en el mundo occidental. Así que decidido a cumplir, prometí llegar, ahora si, a la fiesta que organizaba con sus amigos.

Cuando llegué, descubrí asombrado que Elena se encargaba de la venta y distribución de la cerveza. Curioso, la vida en sus pitorreos me enseñaba los dos lados de la moneda en una noche. En algún momento incluso, me hice cargo del negocio y conocí cuan creativa puede ser la gente cuando de conseguir alcohol barato se trata. Frente a mi desfilaron infinidad de mocosos aún con barros frescos que reventar, ansiosos por tomar cerveza, seguramente por sus propiedades asépticas y astringentes.

La fiesta fue amenizada por el peor DJ del condado y aldeas circunvecinas, que achacaba su disfunción a la luz y a las tornamesas y a la crecida del Nilo, ante los chiflidos de la concurrencia, que desesperada, ahogaba su dolor en más cerveza. Yo mientras me mantuve firme y prometí aguantar hasta el final. Y por si algo faltaba entre tipos confundidos, necios, uno descalzo y un baño de hombres alfombrado, el que supongo no fue hecho pensando en lo impredecible que puede ser la anatomía masculína en cuanto a puntería se refiere, ésta fue la última imagen de la fiesta

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Si, es sangre. Y no, no es la tina en la que me baño para conservar la juventud, esa es de marmol y está llena de la sangre de doncellas vírgenes y muy chapeadas. Y no dice cerveza Sol. Tampoco se cometió un crímen. Bueno, eso depende de la legislación local y su concepto del bien y el mal. Y no es sangre de cerdo para jugar una broma a Carrie White en la fiesta de graduación. Es sangre humana.

Lo que al calor de la fiesta pareció una cortadita escandalosa pero controlable, se volvió en carnicería cuando la luz regresó, con sangre en paredes, mesas, espejos, ropa y gran parte de la concurrencia que terminó bañada en la sangre de Onai. Además de la pileta de las cervezas como ya pudieron ver. Onai es el del dedo cortado, no una deidad a la que se le ofrendan cervezas enmorongadas ni cosa parecida, aunque así parezca.

Afortunadamente ahora si encontramos tamales y desayunamos, porque lo mejor del fin de semana apenas estaba por llegar

Friday, March 17, 2006

Los olvidados

Hasta ahora he dejado de lado el tema de la política. Siempre habrá cosas más importantes de que hablar. Y mi blog es casa decente, aquí nadie se roba nada y aceptamos propaganda protestante y de otras sectas. Además lo mío es la monarquía absoluta. Pero en esta época me pregunto si valdrá la pena embarrarse tantito.

Y es que hay momentos en la vida en los que simplemente no podemos quedarnos callados ante la injusticia. Hemos sido todos unos cretínos. Cometimos un error que seguramente la historia nos reprochará. ¿Cómo pudimos dejar de lado a semejante estadista, sólo por estár relleno de borra, peluche y calcetínes viejos?

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Fuimos unos egoístas. Claro, sentimos que a nosotros no nos pasará, que en nuestra familia no hay de "esos" Y por lo tanto que no merecen nadie que los represente. Pero se nos olvida que todos en algún momento hemos amado o por lo menos amanecido con uno de estos seres esponjosos a nuestro lado, siempre dispuestos a dormir apachurrados. Lamentablemente es demasiado tarde, la crísis es inminente

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Los peluches y botargas perdieron a su lider y se han tirado al vicio.

Fever

Thursday, March 16, 2006

Metrix

No lo van a creer, igual que yo cuando pasó. Tal vez recuerden el post anterior. ¿No? Pues leanlo, está allá abajo. Y tal vez recuerden al tipo barbudo y gritón. ¿No? Pues veanlo, también está allá abajo. Sucede que ayer cuando volvía a casa después de tanto estudio fecundo y creador, apareció en mi vagón de súbito y repitió su inquietante rutína entre la multitud. Me sentí en The Matrix. Tuve que pellizcar un par de gordas para saber que estaba en la realidad. Haber escrito el post y encontrarlo el mismo día fue muy extraño y significativo, como si la vida me cobrara el derecho de uso de ese personaje o tratara de decirme algo, de esas casualidades que parecen mensajes pero que no alcanzas a descifrar bien.

Y es que las fotos las tomé hace casi un mes, el 21 de febrero y no las había publicado porque siempre se atravesaba algo más importante y jamás lo volví a ver. Yo creí era uno de esos chancludos pero siempre propositívos estudiantes de filosofía y que era su elevada manera de apostar "Sí pierden las chivas, te subes al metro a recitar a Camus" y que nunca lo volvería a hacer. Por eso ayer que apareció, estuve a punto de decirle emocionado que había escrito sobre él, pero pues cómo explicarle que lo fotografié sin permiso, que dije estaba loco y que además gritaba como señora gorda. Así que sólo tomé otra foto para que todos ustedes vieran.
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Foto que además es curiosa, porque captó el momento en que una chica le daba el anhelado peso frente a su novio, que de saberse fotografiado no habría puesto esa cara de ¡Si te lo ganaras no lo andarías regalando, deja que nos casemos a ver si te quedan ganas de andar de caritativa! Pero bueno, la cosa es que debo confesar que no es la primera vez que algo así de extraño sucede. Alguna vez escribí un post indignado en el que exigía a las chicas tuvieran corazón y en época de lluvias compartieran su paraguas con los jovenes solitarios, cosa que nunca nadie había hecho antes por mi. Eso lo escribí un viernes 12 de agosto. Pues el 15, mientras esperaba el camión frente a mi facultad, apareció una mujer que para mi incredulidad, me ofreció compartir su paraguas y caminar juntos hasta el metro
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No lo podía creer. Tuve que tomar una foto caminando bajo la lluvia para que quedara registrado. Aún así no les conté porque creí eran el tipo de cosas que sólo yo veía. Pero ahora estoy seguro de que el blog es una entrada a otra dimensión en la que puedo escribir y modificar la realidad, un lugar mágico cual lámpara de aceite que puede cumplir deseos sin frotar, nadamás con escribir. Es la matrix en la que podremos cambiar la realidad. Así que envíen sus deseos a ver si es chicle y pega.

Destiny's

Wednesday, March 15, 2006

Yo ni sé quién es Camus

En esta ciudad llena de gente rara, lo más raro es no toparla y con el tiempo, uno ya extraña no encontrar alguien extraño. Pero de todas maneras nunca estás preparado. Venía sentado en el metro reflexionando cuan dificil es para uno, hombre de apariencia juveníl, el sentarse tranquilamente cuando estás en el rango de edad 15 a 45, pues siempre habrá alguien más debil, más cansado, más viejito, o más embarazado a quién ofrecerle el lugar.

En eso estaba yo, cuando horrorizado escuché la garganta de una dama soltar un grito angustiado. Repetía sentidas palabras en un tono altísimo que desgarraba su garganta y el alma de quienes escuchabamos. De verdad era horrible. De inmediato mi instinto alienígena de superheroe y mi instinto mexicano de chisme, me hicieron voltear hacía donde el lamento provenía y grande fue mi sorpresa, al ver venir entre la turba al siguiente ser

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Lo que pensé era una mujer atormentada de mediana edad, se descubría a la distancia como un jóven barbado que destacaba entre la gente por su gran altura y los textos de Albert Camus que gritaba sin ninguna consideración para su garganta. Las venas del cuello parecían explotarle cada vez que de su boca salía una palabra y en su cara había una perenne expresión de angustia y unos ojos que escapaban de sus órbitas.

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Era como un profeta perdido en el tiempo, una voz que clamaba en el desierto pero ahora lo hacía en el metro y que encontraba el mismo eco que si a las dunas hablara, porque la gente no escuchaba, se hacía la sorda y con sus garras postizas se aferraba del tubo indiferente. Me di cuenta que estaba loco, que sólo eso podía explicar un comportamiento tan errático e irresponsable, un corazón vacío y desechable y todas esas cosas que hice y no sé si tienen sentido.


Y él no estaba loco, sólo quería un peso

Take you there

Tuesday, March 14, 2006

Paréntesis

Debido al aura de superestrella hollywoodense que me circunda y lo prometedor de mi carrera como actor en ciernes, mi agente en Los Angeles no puede con tantas propuestas y ya no halla que hacer. Por eso es que abusando de su confianza y esperando no tengan la casa muy tirada y hayan adelantado tantito en su quehacer, solicíto su ayuda para descifrar unas ofertas que no me han quedado claras, pero que suenan halagüeñas, cien por ciento culturales y de profundo contenido:

Se Solicitan:
1. Table dancers y strippers para:
2. DESPEDIDAS Show Kashendale
2. Para la ExpoSexo
1. Table dancers
2. Strippers Hombres
Requisitos
Estatura mínima 1.75
Muy marcados (¿Marcados por la varicela o por exprimirse los barros o por qué?)
Cabello largo o corto (¿Y de cual otro hay?)
Buen cutis (¿Para qué quiere un stripper buen cutis? ¿O a qué cutis se refieren?)

Y hay de aquel que diga que los actores somos burros y tenemos la cabeza hueca, miren nomás la maestría en el manejo de la redacción y sobre todo de los dos puntos:

NOMBRE : ------- (imaginen quién era o pongan al productor de su preferencia)
PUESTO : Productor
PAIS :Edo Mex ( ¡Fanfarrias y vítores a la nueva nación, el Edo Mex!)
Estatura: máximo 170 cm. (o sea desde 60 cms como Margarito, pero nunca más de 1.70)
tez :clara (¡?)
Buen :físico. (¡?)
Edad que aparente entre 20 y 30 años
abra desnudo (ropa interior) (¡Abra desnudo! ¿La puerta? ¿Es una orden o sugerencia?)
Presupuesto : Biaticos y $ 200 . (¿Los Biaticos son los gastos de viaje que dan cuando vas en un crucero por el Báltico?) Allá es la locación supongo.


¿qué escojo?

Monday, March 13, 2006

G.Lo from the block

A pesar del uso indiscriminado de mis poderes de teletransportación y bilocación, me fue imposible asistir a todos los convites, fiestas, ritos iniciáticos y reuniones acaecídos este fin de semana. En algunos fui una presencia certera pero fugaz cual padre mexicano y en otros igual que la minifalda, el bikini y el wonderbra, llegué para quedarme. Gracias a todos por sus atenciones. Y a los que no llegué, gracias por su comprensión, mis pensamientos estuvieron con ustedes.

En un rato será mi primera clase de portugués. Los compañeros del Carrusel de las Américas han decidido compartir sus talentos y lenguas maternas, cosa que viene muy bien con mi proyecto de conquista del universo, pues iré tomando el poder en la lengua nativa de cada pueblo y cada turba de descamisados y así el golpe no será tan fuerte. Ya tomé mi primera lección de francés. París, preparate. No habrá Bastilla o dobladillo que puedan detenerme.

La clase la dio Alexandre, compañero proveniente de Quebéc y que incluye en sus metodos canciones que interpreta de un modo muy particular. Yo digo particular, porque estoy acostumbrado al mexicano que canta en la regadera, pero que en público, muerde su rebozo y no se anima a cantar o se siente Pedro Infante y hay que bajarle lo charrito montaperros a cubetazos desde el balcón. En cambio Alexandre, canta con gran seguridad, pero sin ninguna pretensión, con resultados muy jocosos y harto educativos.

El portugués será tarea de Favio, compañero de Brasil quien es la primera persona que conozco, con un tatuaje en la palma de la mano. Una calavera tradicional de la brujería brasileña que dice no tiene ningún propósito especifico, pero que se ve muy extraña y dice dolió terriblemente cuando se la hizo. Yo no tengo tatuajes ni chichis que enseñar y no sé si deba dar un curso básico de transmutación de la materia o inglés del Bronx. O británico. O spanglish.

¿Qué les enseño?

Ometa

Friday, March 10, 2006

Se solicitan chicas para compartir departamento

Además de mi natural carisma, personalidad arrolladora e impresionante atractivo físico, hay algo por lo que mis nuevos maestros simplemente no pueden olvidarme. Todos los días llego tarde a clase. Pero no fashionably late. Tardísimo. Por fin entiendo que no es tan buena idea eso de vivir en la campiña francesa y tomar clases en Ciudad Universitaria, México City of hope D.F.

Por eso cuando vi esa solicitud pegada por ahí en algún pizarrón tachueludo de los que abundan, pensé que eso me convenía, unas chicas que quisieran compartir departamento y que vivieran cerca de mi escuela, de preferencia dentro de ella, con un cómodo loft o pent house en rectoría o alguna facultad y mucho amor en su corazón, para levantarme sólo 5 minutos antes y llegar bañado y comido dentro de los diez minutos de tolerancia.

Nomás que la mecánica no es de mi entera conveniencia, pues parece ser que ya que tienes el departamento, solicitas a las chicas. Y yo solicíto a las chicas con todo y departamento. Y por favor que se lleven bien, no me hallo entre chismes y puñaladas traperas, la cosa es ser felices ¿no? Ofrezco apoyo en las labores domésticas y también en las aún no domesticadas. El apoyo será más que nada de índole moral, pero muy consistente.

Advierto que sólo me pasearé en diminuta y sensual ropa interior, si ellas, como buenas anfitrionas rompen el hielo y ponen el ejemplo antes. De otra forma, el recato y los mamelucos serán mi bandera. En estos momentos pago las amargas consecuencias de ir a la escuela y termino un trabajo y postergo muchos otros.

Sigo sin entender de que les sirven resumenes de libros que ya conocen y que harta flojera me da leer. Una verdadera forma de ayudar al prójimo y evitar la fatiga, sería que los maestros nos contaran de que se tratan y ya. Todos felices y hectáreas y hectáreas de selva salvadas en forma de fotocopias ahorradas.



¡Salvemos al mundo y la selva humeda!

Amor primero

Wednesday, March 08, 2006

Lil' soda

Las busqué por mar y tierra. Bueno no, pero si por todas las tiendas, puestos y estanquillos de la localidad, tierrosos todos y con mares de gente algunos. En ningún lado me dieron razón. Y cuando llegué aquí buscando una imagen que ilustrara el post, no pude dar con un sitio oficial y una imagen de las clásicas e inolvidables Chaparritas el Naranjo. Afortunadamente google me llevó a un blog abandonado en el que encontré esta:

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No será la imagen oficial de la acondroplasia refresquera, pero es mejor. Tal como la recuerdo, en la roñosa y mugrienta botella de vidrio que me hacía sentir niño grande porque podía sostenerla con mis regordetas manos y acabarmela todita. Claro, tenía sólo 250 mililitros, pero entonces yo no sabía de pesos y medidas, ni amor y desamor. Bueno si sabía, pero ahogaba mis penas en una Chaparrita cargada de benzoato de sodio, saborizantes y colorantes artificiales.

Porque aunque juraban tener sabor natural de frutas, podías sentir tu lengua y tu garganta cosquillear por el acido citrico y benzoato, y las manchas en tu ropa eran de un naranja que ninguna mandarina de verdad podría dejar. Pero eso no importaba, los refrescos no tenían que ser políticamente correctos y vitaminados entonces, el chiste era que supieran rico y tuvieran la suficiente azúcar como para mantener al niño atarantado y feliz. Por eso el único orgullo de las Chaparritas era ser pasteurizadas. En un tiempo en que la gente tomaba la leche bronca y peluda. Tan viejitas ellas.

Había tres sabores, Uva, Mandarina y Piña, todos ellos diferentes, pero con el inigualable toque de lo artificial que moldeo los paladares de generaciones y creo legiones de benzoatodesodiodependientes. Enfermos que siguen buscandolas con el paso de los años y las encuentran en presentaciones que no dejan lugar a duda del potencial adictivo de nuestras inocentes Chaparritas. Hola, yo me llamo Gonzalo y soy adicto. Ah y esta es la nueva presentación de las chaparritas:

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Si señores, six pack. Apta para reventones en el kinder y preprimaria, aunque ahora con una políticamente correcta botella de plástico, para evitar los pleitos de cantina en maternal y guarderia, tan comunes en aquellos tiempos. Pero con la misma cantidad de ingredientes mágicos para hacer a su niño feliz.

Tome refresquito mexicano

Monday, March 06, 2006

Gueitorei

Disculparán ustedes que últimamente este blog parezca una Bitacora de mis fijaciones orales, con puntuales crónicas de lo que me como y cómo lo hago, además de contínuas menciones a las golosinas y sus cualidades adictivas, todo ello producto de los fantasmas eróticos mal alimentados en mi más tierna infancia, que hambrientos tratan de suplir con toda forma de oralidad, comer, hablar o beber, las ansias de leche materna no satisfechas en su momento. Envídio a los hijos de perra, con su mamá de seis chichis.

Tenía yo mucha sed. Buscaba una bebida sin gas, porque han de saber que aparte de ser un agitador de conciencias y muchedumbres, lo soy también de botellas, pues me gusta el refresco sin gas y las botellas que explotan en gran celebración. Pero no tenía ganas de agitar, así que busqué una cosa sin gas de orígen. Mi ideal era una Chaparrita, esos refresquitos enanos cuyo encanto radica en ser chiquitos, no tener gas y estar hechos a base de pura pintura y saborizantes artificiales en tal medida, que agarran la lengua y pican tantito. Rico.

Las Chaparritas merecen un post aparte. Pero lo único sin gas que encontré, fue un Gatorade. Este es un producto de esos que me caen gordos, por estár dirigidos a un mercado, en este caso los atletas y ser en su mayoría consumidos por tipos panzones en camiseta y adolescentes émulos de Michael Jordan, que bebiendo la mágica y atlética poción, sienten conquistan la gloria olímpica y reducen sus carnes. Pero no habiendo otra opción y además tentado por el sabor Ponche de frutas, que prometía una fiesta de sabores y emociones en mi boca, lo compré y dispuseme a beber.

Puaj. ¿A quién se le ocurrió que una bebida hidratante tiene que saber a sudor? Y digo a sudor porque no he probado los orines, pero el Gatorade me dio una idea clara de como deben saber. Después del golpe al erario que significó su compra, debía tomarmelo y aprovechar sus mágicas virtudes, pero no pude más que un par de tragos, porque además deja un sabor a Maestro Limpio muy desagradable. Así que ahora tengo la botella casi llena frente a mi, para recordarme que si no encuentro una Chaparrita, más me conviene agitar un refresco.

No tomen Gatorade

Te extraño

Mucho

Poquito

Nada

Friday, March 03, 2006

A la gomita

Sabiendo de antemano que por la seguridad del universo debo mantener una correcta ingesta de colorantes y saborizantes artificiales, riboflavina y benzoato de sodio como conservador y temiendo la inminente temporada de tareas me provoque un rechazo a la computadora y el teclado, decidí aplicar la psicología y puse junto al ordenador una pleyade de dulces y golosinas varias que me mantuvieran feliz y alejado de los amargosos deberes escolares.

Pero las galletas que debían durar un semestre en mi coqueta aunque muy masculina galletera, se han terminado sólo en el tiempo que tardó en prenderse este armatoste y yo en escribir estos dos parrafitos. Todo migajas yo soy. Hansel y Gretel llegarían a mi sin lugar a dudas y a mordidas en mis zonas erróneas y dulces me atacarían. Lo que me recuerda el incidente que tuve también aquí frente a la computadora comiendo dulces y en el que casi pierdo la inocencia y salgo con un domingo siete dulcero.

Estaba comiendo yo las inocentes y siempre socorridas gomitas. Como buen obsesivo compulsivo prefiero las de un color, en este caso las rojas. Las amarillas, verdes y anaranjadas me caen gordas y ´ora que domine el universo tendré un empleado únicamente para espulgar mis gomitas y escoger las puras rojas. Será el espulgagomitas de la corte y tendrá un lugar especial junto al espantaperros de la corte y la que me acompañará al baño en las noches si está muy oscuro.

Pero mientras, el hambre me quita lo melindroso y después de un rato acabo comiendolas todas. Y sólo para que se den una idea de cuan importante es un espulgagomitas, había terminado con las rojas y de mala gana seguía con las amarillas, cuando sentí algo extraño en mi boca. Esa última no era una gomita normal. Afortunadamente mi lengua, sensible como una quinceañera, se dio cuenta y pudo sacarla al instante y sin daños, sólo para descubrir horrorizado que había estado a punto de comer un...

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¡Gomitozoide!

Y eso no es poca cosa, porque si acaso y sin darte cuenta, comiste antes la gomita huevo o cigotomita, después de un tiempo engendrarás un ser como tú pero con ojos y boca de gomita. Y no importa si eres hombre o mujer, porque tu hijo paleta payaso te crece en un muslo como a Zeus.



Yo por si las moscas tomé la gomita del día siguiente.

Fire

Wednesday, March 01, 2006

El rincón de Octavio

Sin duda Octavio estaría complacido de saber que a sus 84 años y sin haberse quitado la ropa o divulgado un revelador video erótico con Paris Hilton, se ha convertido en un querido personaje del cyberespacio y que todos ustedes se preguntan que será de su vida. Nomás que si le digo segurito se ofende. ¿Cómo le explico de manera que no suene muy extraño?

"Octavio, sucede que tengo una página en la red. Si, ahí donde no te hallas, con las computadoras. Resulta que en esa página cuento mis cosas, pero un día conté las tuyas. Y subo mis fotos sucias, pero un día subí una no muy sucia tuya. La cual por cierto tomé sin que te dieras cuenta y publiqué y dije que eras un Leprechaun y ahora la multitud te aclama"

Pues no. Pero les tengo tres noticias, una buena, una mala y una peor. La buena es que Octavio va para maestro de inglés y es mi compañero de grupo. La mala es que no está formalmente inscrito, porque pertenece literalmente a la generación pasada. Y los maestros del nuevo curso están haciendole pasar un mal rato, porque nadie lo quiere en su grupo y lo traen como a la India María de acá para allá, pero sin cajas de huevo y gallinas. ¿Qué será de él?

Y la peor es que nos dejan mucha tarea. Y los de mi especie no nos reproducimos asexualmente, ni hacemos tarea, ni nos comemos unos a otros después del apareamiento. Cosas horribles todas. Además extraño a todos los extranjeros que ahora están en sus respectivos idiomas. Me gustaba esa sensación de estár entre tantas culturas y diferencias, pero entendiendonos todos. Era como si en cualquier momento fuera a bajar Dios a darnos una gritiza y ya, la Torre de Babel II "El regreso". Ahora en el grupo hay diez mexicanos, una andaluza y un visitante de otro mundo.

¿Cómo ayudo a Octavio y preservo el equilibrio del universo conocido?