Wednesday, September 13, 2006

Gonzalo Celestino

Ya una vez les conté acerca de lo que opino de los libros viejos. Que siento feo pues se me figura que robé la biblioteca de un ánima bendita del purgatorio. Que huelen a almohada y librero ajeno y humedad y que el olor a humedad implica hongos y microorganismos que se te meten por la nariz y llegan a tus pulmones y se los comen y que según investigaciones recientes, si alguien se ha comido tus pulmones respirar puede resultar difícil. Pero encontré un montón de polémica, sobre todo de románticas chicas que decían que el olor a libro era lo más rico y evocativo y que deberían embotellarlo junto al olor a juguete nuevo y sobaquito de bebé.

Pues para todas ustedes muy queridas y cultas lectoras, acabo de encontrar lo que estaban buscando y tal vez ni sabían, la solución a sus problemas y el refugio para sus inconformidades: El hombre con aroma a libro viejo

Se sentó junto a mi en el metro e inmediatamente nos invadió con su penetrante aroma a biblioteca de lo oculto. Llevaba tres costales llenos de libros como el señor Tlacuache, ese que robaba niños en un costal, nomás que sin niños. Y los revisaba como la más valiosa de las mercancías. De reojo alcancé a leer algunas dedicatorias y entre los títulos, había uno perteneciente a un niño del Colegio Israelita por ahí de 1962 y otro con una declaración amorosa a una Valeria, que seguramente no apreciaba en gran medida la lectura ni al menso que se lo dedicó o no habría acabado en el metro y leyéndola yo.

El olor a libro viejo de este señor era tal, que resultaba picante. Entonces pensé que así como para algunas el aroma a atleta y lucha grecorromana resultaba cautivador, para otras, más enfocadas a la cultura y las artes, un novio con olor a libro viejo sería ideal, así que tomé la foto para ponerlo a su consideración. Luego le tomé otra para que vieran como llevaba tres costales y me sentí un poco mal de verlo cargando tanto, con lo pesados que son los libros.

Órale, no sean tímidos, anímense a compartir vida y costales con este señor.

14 comments:

fairy-qb said...

hummmm el olor a libro viejo de biblioteca perdida.... me hubiera gustado solo por un momento tener ese olor junto a mí, hummm traeria alguno del siglo antepasado... que rico, saluditos gonzalo celestino... pd. yo ayudo solo a cargar los libros...=)

Cher said...

Hola!! oiga me urge contactarle. URGE URGE URGE de verdad, márqueme a mi cel. Repito ÚRGEME.

Coppelia said...

"Si te portas mal, va a venir el señor del costal y se va a llevar todos tus libros".

Y la ñoñísima copp se volvía a portar bien.

Cuando crecí, creí que todo había sido una leyenda urbana, un interesante modo materno de meter en cintura a su bibliófila.

Ahora resulta que Gonzalo se ha topado con el mítico personaje, y no conforme con ello, le tomó fotos.

Creo que ya me voy a portar bien de nuevo.

santoro said...

Acabo de ver que hay un anónimo que se te lanza de manera grosera, yo soy quien te deja mensajes de amor y ternura, por favor no me confundas con ese asqueroso, desde hoy firmaré como Santoro para separarme de aquel patán.



No se ama a un hombre porque sea bello. Es bello porque se le ama.


si tan solo pudiera....

Gadosfero said...

Espero que a él, como a los libros, no se lo coman las polillas...

nor del terror said...

... le hubieras ayudado con un costal en vez de andar recopilando material fotografico... chance y te regalaba un ejemplar que luego podrias poner en subasta, o al menos rifar, aqui entre tanta chica romántica que te lee.

...yo quiero un libro que huela a viejo, no un viejo que huela a libro..... he dicho!

Nisha said...

...a mi no me gusta el olor, pero sí me gusta buscar lobros en la biblioteca porque siento que ando de shopping...ay, ké hueca me vi!! =S Ashh, ya, sale bye.

Adri said...

¡Quiero ser amiga del señor de los libros! Pero su amiga noma', a mi si me gusta el olor a libro viejo, si quizas el don este tuviera otra cara...

Prismatico said...

Pero realmente leera los libros o los ira a vender baratos alguna libreria? ah y ahi se ve lo superficial de las mujeres, luego dicen que No.

kilya said...

ahhhh!!! yo sé quien es tu galante caballero de los libros!!!. leí tu post invocador por la mañana y ta ran!! en la tardecilla se apareció -como supongo lo hace diariamente- en las afueras de mi facultad vendiendo sus ejemplares! je cualquier interesada, visite el mercado de filosofía y letras y se topará con tan tremenda personalidad*

Jorge Pedro said...

gracias por la llamada de anoche :)
por cierto, ¿recibiste la invitación para la fiesta de maría josé? échame fones de profes de alemán, anda.

cris... y nada mas said...

cambié de vocación.. me incliné por la medicina en lugar de la literatura, lo siento, no soy candidata ya...
saludos :)

¡Yo lo conozco! said...

Caramba, que puedo decir, ese señor es medio enojón, quizá porque no vende mucho. La verdad es que algunos mapas de National Geographic solo los conseguí con él. No sé su nombre. Pero gusta de usar unos auriculares. Está a menudo vendiendo libros en la terminal de Universidad y a veces en M. A de Quevedo. Ultimamente no le he comprado. Se enojó conmigo porque pregunto mucho y a veces, según el, no compro. ¿Como le explico que le he comprado toda mi colección de mapas de NG. Y varios libros.

En fin, pues el olor a libro bueno también agrada.

Tengo algunos.

Mi cel es.........

Anonymous said...

ademas sus pin$%&&ches libros los vende como si fueran la ultima coca en el desierto