Monday, December 21, 2009

Yo no quiero podcast

Mi pobre blog. Primero te abandono para atender la casa chica como típico padre mexicano. Ahora vengo a presentarte un hermanito y no conforme con eso, te lo siento en las piernas y te obligo a cuidarlo para que te llene de baba y te haga popó. Tú que todo me lo has dado sin pedir nada a cambio. ¡Órale, dele un beso! Y cállese, que soy su padre.

Ya ven que yo ni quería blog y ora resulta que hasta voy a tener Podcats, pero así es el destino y sus jugarretas. Aquí los dejo con el Podcats de Plaqueta y un servidor en sus dos ediciones, están un poco accidentados, somos virgencitos en esto de los micrófonos, unos advenedizos, pero nos hemos divertido cantidad y aceptamos consejos y sugerencias que nos harán crecer como personas, profesionales y obesos mórbidos.

Gracias a todos los que lo escucharon la semana pasada y con su preferencia nos llevaron hasta el top 5 de iTunes. Espero contar con ese mismo apoyo en el lanzamiento de mi disco de bolero ranchero "Por ellas, aunque mal paguen". Pero por ahora, denle clic al Podcats y pasen la voz:






Monday, August 31, 2009

Próceres con ondita

Nuestros héroes patrios eran generalmente señores de pelo relamido:


Bigote tostado:


Barbas misteriosas que les salían como de las orejas:


Las mismas que les cubrían bocas que parecían inexistentes y moverían chistoso al hablar:



Padecían comezón abajito de la chichi derecha por una alergia al suavizante de tela:



Y se agarraban la mano del cinturón porque se les caía.


Pero el otro día estaba en en los Pinos y se me antojó un vaso de leche a las tres de la mañana. Dejé mis habitaciones y en una exposición descubrí a Leandro Valle:



Otro niño héroe que a los 14 años ya era Subteniente, combatió a los polkos y a los rebeldes poblanos y al chupacabras y a la mara salvatrucha, era amigo de Benito Juárez y murió a los 28 años, tan joven él. Pero hubiera jurado que lo he visto con su playera negra de Metallica y botas industriales en el estacionamiento de CU. O patinando con los eskatos del circuito interior, esa barbita de chivo sólo tiene cabida en el Chopo. Y seguro tiene piercing en la lengua. Pero claro, la historia se ha encargado de arrebatarle toda su ondita y lo hizo pasar por la máquina monografizadora para acabar así en todas las monografías:



Con cara de angustia revolucionaria.



O así, basado en la misma foto de arriba pero bizco y con el ceño fruncido, porque los próceres deben ser adustos y malencarados. Y miren el favor que le hicieron inmortalizándolo en timbres postales:



Así mejor quédense con sus homenajes.

Monday, August 24, 2009

Mujer que come mango en el micro



Así se llamaría si fuera un cuadro de Van Gogh, pero en ausencia de tan grande artista, otro debe tomar su lugar para retratar esos que hoy son fantasmas del pasado, los microbuses y su fauna y flora endémica.

¡Albricias! Los micros han muerto. No más tambora sinaloense a todo volumen, no más luz negra, no más frascos de crema Nivea haciendo las veces de lámpara, no más choferes cholos adoradores de la Santa Muerte, no más tus rodillas en la garganta, no más señores que cobran con las manos llenas de hongos, no más la esposa la amante y la otra sentadas en el motor caliente, no más vendedores ambulantes, no más emepetrés y promociones de la agencia de publicidad Samsung.

Celebremos con ella, la comemangos. La amé, adoré y sólo un momento admiré por su valor y entereza sinigual, pues yo nunca tendría los arrestos domiciliarios necesarios para cometer una hazaña de ese tamaño. Tengo fobia a comer mango pues desde pequeño escurríame hasta los codos, sin mencionar cachetes y orejas. Y ella lo hizo en el micro. Debí tomar otra fruta de la temporada y brindar con ella.

Monday, July 27, 2009

Son las 3 de la mañana y quiero Doritos Nachos

Y me los voy a dar porque nunca me niego nada y soy mi consentido y quiero quedar bien conmigo porque me gusto mucho y quiero pedirme que nos vayamos a vivir juntos. No me vayan a decir, tengo miedo de mi respuesta. Pero creo que ya es tiempo, hemos salido por un rato y algo me dice que yo y yo seremos muy felices.

-Ouch, pensé que podría postear mientras comía Doritos, pero debí terminarlos antes. La Mega Bolsa de Doritos es una falacia-

Y hablando de falacias, cómo me incomodaba la palabra falacia cuando pequeño por su similitud con "felacio". Tan incómodo como debe ser un niño de cinco años que sabe lo que es una felación y le incomoda hablar del tema.

Eso les contaba a Tamara, Jorge Pedro y Mario, con quienes fui de gira hoy por Azcapotzalco. Qué feo y qué bonito es. Como el fellatio, que resulta horrible o maravilloso según quien lo practique o en quien esté pensando uno. Yo no tengo hijas, pero cuando las tenga, sépanse que sólo van a dar besos en el cachete. Pero en fin, ya les contará Tamara de las bellezas chintololas y les mostrará fotos de sus verdes paisajes. Esto es sólo una probada...


Tomando la foto del lugar donde "Se pintan niños". No se impermeabilizan.



Adivinen quién es.

Y cuando pensé que el día había terminado, me regalaron eso que tanto me obsesiona últimamente...


No una, no dos y no tres, cuatro manzanas cubiertas de chile y chamoy. Pero esperen, no son manzanas, son "grapples", manzanas con sabor uva. Porque todos hemos soñado con manzanas sabor uva de la misma forma que soñamos con plátano sabor espinazo en salsa verde. Y como el día no había terminado, fui al súper de medianoche para encontrarme con esto:


Jugo con Yoghurt Gerber ¿No suena increíble y delicioso? Su textura debe ser tan delicada y cremosa como su sabor, dulzón y aterciopelado, una caricia al paladar. Pues no, es ácido, insípido y aguadón, una prueba más de que los de Gerber no se esfuerzan porque los bebés nunca se van a quejar.

¡Protestad, bebés del mundo!

Monday, July 13, 2009

Olvídense de Paris




... y del mundo y de sus fans. Hay alguien a quien afectó más que a nadie la partida de Michael Jackson:



¡La señorita Teschmacher!

La pobre, como un servidor, tiene una fijación oral. Pero ella es un caso grave, pues encuentra chichis en cualquier cobija y las lleva hasta su sala de Roche Bobois que haría llorar a Philippe Bouix de saber en que terminó su minimalista y funcional diseño. Ella prometió ser muy fuerte cuando Cachu, pero con lo de Michael simplemente no pudo más y volvió a las andadas:

.

Así que me fui al centro, porque en el centro hay una solución para todo. Y lo que encontré fue que ahora en el metro hay unos "Centros de Monitoreo":


Supongo es para atrapar a los torteadores furtivos y consignarlos ante la autoridad. O que respondan como hombres y te pongan casa por los favores recibidos.

Pero lo que más me impresionó fue esto:


"Los mexicanos, raza brillante que gusta de monitorear los centros de monitoreo"

Friday, July 03, 2009

Muero por postear

Y otros mueren cuando dejo de hacerlo...

¡Oh Dios hambriento de posts, calma tu ira, aplaca tu rigor, no señales con tu flamígero dedo a más glorias del pasado, confórmate con éste tu hijo, tu cordero en salsa de arándano que entrega su sacrificio!

Perdimos a Michael, a Farrah y a Cachu. Pero la vida tiene que seguir. Y qué mejor que seguir con imágenes que revelan una parte íntima, oculta y hasta ahora desconocida de una de sus celebridades favoritas:





Yo.

Aquí tienen mi tomografía, con bellas y exclusivas imágenes de mi chiclocentro. Y hablando de chiclocentros, hay unos chicles cuyo sabor me fascina y no puedo dejar de mascar y si estuviera en la secundaria me acarrearían multiples reportes y visitas a la dirección y chicles pegados en la frente.

-¿Por qué las maestras amenazan con pegar el chicle en la frente? ¿Alguien lo ha visto suceder en realidad?-

El caso es que venía yo muy fresco un día a comprarle chicles al señor del puesto:

-Qué tal buen hombre, haga usted favor de darme unos Trident Sandía-Yerbabuena y conserve el vuelto de este doblón de oro.

-Uy, desos chicles no hay, ya los descontinuaron. Pero tenemos Melón-Zarzamora.

¿¿¿Qué???

Apenas habían inventado un chicle que no sabía a Maestro Limpio, favorito de los campeones besadores y salen con que se descontinúa. ¿Desde cuándo se descontinúan los chicles? ¿Y a quién se le ocurrió eso de Melón Zarzamora? ¿Por qué no Chilaquiles-Plátano o Papaya-Pepino o Jícama-Chocolate?

¿Qué tienen en la cabeza las empresas chicleras? Lo que tengo yo, lo pueden ver en la foto de arriba. Y para rematar, siguen vendiendo el horrible sabor Fresa-Limón que sabe como los sobacos del diablo, pero más ácido.

A pesar de todo soy el hombre más afortunado sobre la tierra, pues haciendo uso de toda mi influencia política y poder extra sensorial, mandé a por el último cargamento de Trident Sandía-Yerbabuena sobre la faz de la tierra.

Helo aquí.



Ya me acabé unas cajas. No se les ocurra pedirme que deberé convidarles uno sabor Maestro Limpio.

Tuesday, June 16, 2009

Mi Cachu acaba de morir

Todavía lo alcancé calientito. Porque claro, estaba en la agencia haciendo el trabajo de alguien más. Pero he de cobrarme con sangre, sudor y dólares. Porque nada como la venganza para salir de un duelo. Soy el peor entre los peores.

Qué horrible cargarlo por última vez.

Por eso los como yo no tenemos mascotas ¿Cuándo las harán inmortales?

Las pobres no tienen alma inmortal con la que negociar. Mañana lo llevo a incinerar y un miércoles de estos descansará en sus frentes hasta el fin de los tiempos.

Digan adiós a Cachu, que por él doblan las campanas.

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Wednesday, June 10, 2009

Post NO dedicado a los fans de Metallica



Este post no está dedicado a los fans de Metallica. De cualquier forma les dejo la foto de esta belleza para que se den una idea de cuán chulas serían sus hijas si sus sueños de calentura adolescente se hubieran hecho realidad. Pero vuelvo a un tópico mucho más importante y que a todos debe ocuparnos. Yo.

Llegué al Hospital Español de madrugada cuando decidí que mi vista valía algo más que un cacahuate y contemplé la horrible posibilidad de no volver a verme jamás. Al entrar, lo primero que encontré fue un montón de doctores chacoteando en una banca fuera del hospital muy a lo Grey's Anatomy, como esperando a que llegara un paciente con bomba o les cayera una estalactita asesina.

La gente me veía raro porque llegué por mi propio pie y no me escurría sangre, ni lagrimones, ni me colgaba un ojo de la cuenca, pero después de insistir un poco, contarles mi triste historia y firmarles un montón de papeles donde juraba por la Vírgen de la Macarena que no huiría por una ventana con sus vendas, sus yesos y sus venoclísis, me pasaron a un cuarto donde me recibió Lolita, una de esas enfermeras bonachonas que exigen que las llames en diminutivo. Me pasó a un cuarto y procedió a hacer realidad una de mis más oscuras pesadillas cuando dijo:

-Quítese toda la ropa y póngase esta bata.

La famosa batita de humillación médica que asoma las nalgas y te obliga a dar vueltas como persiguiéndote la cola para intentar amarrarla. Ni modo. De nada servirían mis calzones de desmayar, los mismos de accidente automovilístico y operativo antidrogas en el aeropuerto. Y en eso dijo:

-Sólo déjese la trusa...

Vaya, mis calzones de desmayar cumplirían su destino manifiesto, fascinar y seducir la mirada de paramédicas y profesionales de la salud que de otro modo caerían muertos ante la empírea visión de mi cuerpo desnudo. Así, como Zeus, nomás que yo no me convierto en cisne.

En fin, que Lolita me dejó solo para ponerme la bata. Y una vez que hube cubierto mi casi desnudez, procedí a llamarla. Me pidió me acostara en una cama, me cubrió con una sábana cuan amorosa abuelita y me pidió esperara a los médicos. En eso, mientras miraba el techo y contaba el instrumental médico a mi alrededor, entró una mujer acompañada de dos tipos que dijeron ser los médicos y me bombardearon con preguntas.

Con tres estetoscópios escucharon mis ruidos internos todos a un tiempo como en una abducción extraterrestre, miraron mis ojos, palparon mis carnes, midieron mi temperatura y mis capacidades sensoriales extraordinarias. Y al final los tres dijeron a coro:

-Está perfecto.

Pe-pe-pero, mi visión periférica y...

-Honestamente, no tenemos idea de qué pueda ser, pero si vuelve a repetirse...

Si vuelve a repetirse volveré por sus cabezas en venganza por su negligencia médica. Y perseguiré a sus hijos y a los hijos de sus hijos y a los nietos de los hijos de sus nietos.

Entonces me sugirieron una tomografía. Lolita me cubrió con una cobija hasta las orejas "porque vamos a salir al aire..." y me empujó en la cama que ahora se volvía camilla por pasillos en los que alcanzaba a escuchar las murmuraciones de la gente y los médicos...

-Miren, ahí va el publicista hipocondriaco, creativo de la enfermedad...

Me metieron a una suerte de licuadora humana en la que todo daba vueltas menos yo. Sacáronme y paseáronme por el mismo camino. Y siete mil pesos después, regresaron sólo para decirme que habían visto la tomografía y no tenía nada más que tres lóbulos cerebrales perfectamente funcionales.


Pamplinas.

Monday, June 01, 2009

Pesadilla saramáguica

Cuando escuchaba eso de "Ensayo de la ceguera" me preguntaba si se referían a un ensayo de esos escritos que hay que entregar en la escuela, o más bien hablaban de un ensayo con la maestra del kinder que iría más o menos así:

"A ver niños, ora sí, cuento tres y todos cierran sus ojitos..."

Pero un día me regalaron el libro y supe por fin que es Ensayo "sobre" y no "de" la ceguera. Lo malo es que lo guardo con mucho cariño pero no lo he leído jamás. Aunque debería hacerlo después de lo que sucedió el jueves.

El sol se había puesto ya y revisaba los detalles de una presentación que teníamos al día siguiente con unos clientes de Miami. Iba y venía de un lugar a otro practicando mi inglés con acento cubano, cuando de repente, comencé a ver manchas de luz. Asumí que era el fosfeno resultante de haber visto una luz muy brillante y seguí en lo mío. Pero entonces, recordé que no había una sola luz o mente brillante a mi alrededor.

¿Sería un desmayo? ¿Cómo son? ¿En los brazos de quién caería? ¿Me encuerarían? ¿Robarían mis zapatos? ¿Despertaría con un beso de amor? ¿Traigo mis calzones de desmayar? Sin decir a nadie volví a mi lugar para observarme un rato. Miré a mi alrededor buscando la falla, pero no me dolía nada ¿Sería un infarto? ¿Aneurisma? ¿Glaucoma? ¿Coma diabético? ¿Hipertensión? ¿Migraña? ¿Vertigo de Meniere? ¿Tumor cerebral? ¿Moriría en la agencia? ¿Traigo mis calzones de desmayar?... No eran el tipo de luces que aparecen cuando baja la presión. Miré mis manos. Ahí seguían ¿Por qué en las películas la gente mira sus manos cuando pierde la conciencia o se está transformando en lobo? Entonces intenté leer y un escalofrío recorrió mi espina.

Vivía la pesadilla más horrible que alguien como ustedes y yo puede experimentar. En lugar de ver toda la página y leer el texto de un golpe y como un relámpago, sólo distinguía una palabra a la vez. Todo lo demás era una nube borrosa de luz. Leer era un suplicio y de repente comprendí a aquellos mis compañeritos burros que leían... Ra-za-pu-jan-te-de-nues-tra-me-ri-ca-he-cha-de-ba-rro-co-ci-dal-sol... Y como no comprenderlos si me estaba volviendo uno de ellos ¿Qué sería de mí?

Entendí entonces que había perdido la visión periférica, esa que es tan difícil de explicar porque nadie sabe que tiene visión periférica hasta que la ve perdida. Me levanté de un salto y corrí a un espejo a comprobar mi teoría. Y ahí estaba, frente a mí. Podía verme claramente, pero sabía que algo andaba mal, hice pruebas con mis dedos y efectivamente, mi campo visual se había reducido en suficientes grados como para volverme en otra cosa que no soy yo. Regresé a mi lugar y seguí trabajando en mis pendientes, regañándome a mí mismo por no botarlo todo e irme al hospital o al castillo de Balmoral.

Y de repente, pasó.

Todo era normal, pero yo seguía enojado conmigo por no escuchar a mi cuerpo escultural y salir corriendo de inmediato. Sentía mi tiempo perdido y refunfuñé en mis adentros hasta que por fin me salí.

Una vez en mis aposentos, me pregunté que debía hacer. Mi vista había vuelto a su naturaleza perfecta y me sentía bien, pero comprenderán que siendo un prodigio de salud y belleza, esto no me parecía poca cosa y mi médico opinó lo mismo. Así que aunque a deshoras, me encaminé a la sala de urgencias.

Elegí el Hospital Español porque es el único que tiene gelatina sabor morcilla -mi favorita- además de las ricas variedades de chistorra, paella y chorizo, que en caso de ser internado, harían mi estancia más llevadera...

Esperen. Ahorita les cuento de mi aventura en el hospital...

Monday, May 25, 2009

Más señales del apocalipsis

Hoy en la mañana vi a un muchacho con la oreja hinchada como recién golpeada en proceso de coliflorización y me sentí muy impotente pues quería decirle cómo remediar su horrible orejota pero no me animé. Aquellos no habituados a la lucha callejera, deben saber que cuando te dan un golpazo en la oreja, la pobre se hincha y acaba hecha una horrible milanesa que nadie querrá besar jamás. A menos que tomes la jeringa más chiquilla que encuentres y vayas sacando la sangre y fluidos y relleno cremoso que de otra forma se endurecerá y formará una horrible carnosidad que dejará una cosa tan suculenta como esta:



Pero en fin, para no quedarme con más pendientes, les contaré todo lo que me he venido aguantando desde antes de la visita de Obama. Como aquel día afuera del hotel Presidente cuando encontré al mismísimo burócrata-Buda que se sentó bajo un arbol y decidió no levantarse hasta encontrar la razón de su sufrimiento. O hasta que pasara la hora de la comida, lo que sucediera primero.



O de cuando por fin llegó Obama y los esfuerzos sobrehumanos que los camarógrafos hicieron para acomodar a los presidentes parejitos en la toma. Como podrán ver, los esfuerzos culminaron en la decapitación de Obama.



O de como Cristo se manifestó en mi mano en la forma de un estigma sangrante que cicatrizará hasta que el género humano expíe sus pecados o deje de quitarme la costra ¿O el cuerpo de Cristo? ¿O la Costra Nostra? Sólo Dios sabe.



Y así tengo que contarles un montón de cosas, pero ha pasado tanto que ya no hallo por donde empezar.

Sunday, May 17, 2009

Nomás dejo de escribir tantito...

Y nos caen las nueve plagas bíblicas y el mundo se desmorona y la tierra se estremece y el agua se hace negra y nos cae el chahuistle y nos vamos a fase 3 y las clases se suspenden y cierran cines y cierran teatros y cierran restaurantes y cierran la iglesia de San Juditas y los cholos lloran y nos vamos a fase 4 y Pedro Infante Jr. se hace el Hara Kiri y los productores de puerco sufren y los puercos paran de sufrir y los mexicanos estornudan en la cara interna del codo y Cancún se va a la quiebra y Acapulco se va a la quiebra y todo México se va a la quiebra y las ventas de tapabocas se van al cielo y algunos mexicanos también y a los que se quedan la influenza se les va al cerebro y les come sus dos neuronitas y nos vamos a fase 5 y los mexicanos aprenden a lavar sus manos y se agota el alcohol en gel y los expresidentes hablan y Cristo se manifiesta en mi mano y me sale un estigma y me quiero quitar la costra...


Y no lo vuelvo a hacer.

Tuesday, April 21, 2009

Me siento observado

Cada vez que me siento a escribir, navegar, lavar dinero, transferirlo desde la cuenta de Raúl Salinas en Suiza, comprarle dólares al gobierno mexicano o postear, siento una mirada penetrante que vigila todos mis movimientos, un ojo que observa avizor cada paso y clic que doy.



Claro, no sé a quién se le ocurrió eso de integrar una cámara a las computadoras para volverlas unos cíclopes que bien pueden ser herramientas de un gobierno represivo o voyeur. Porque a pesar de que todos me dicen que no es posible, yo sé que debe haber por ahí un ocioso geek inventando un programa entre la soledad de sus masturbaciones capaz de activar la cámara de nuestras computadoras y espiarnos sin que nosotros lo notemos. Yo lo sé.

Y lo que más me preocupa es que uno hace caras chistosas cuando está poniendo atención, especialmente si ese uno tiene una fijación oral que le obliga a succionar un imaginario chupón en recuerdo de la chichi que en la más tierna infancia se le negó:




¡Brillante! Su niño es un genio, pero hace cara de retrasado mental.

Cuando pequeño mis padres no soportaban verme así y reprimían mis ansias succionadoras, es así que he llegado a bien entrada la adultez con esa fijación no superada y la expreso cuando estoy triste, cuando estoy feliz, cuando escribo, cuando leo, cuando me concentro y cuando estoy distraído. A veces lo aderezo agarrándome el pelo y es peor:



Además, con ese programa espía insidioso podrían verme en otras situaciones embarazosas, como por ejemplo:



Humillando a mis enemigos en video. Favor de no hacer clic.

Por eso prefiero mantener así a mi ordenador:



O así:



Todo para que nadie me vea. Cuidado, tápenle el ojo a su laptop.

Tuesday, April 14, 2009

De zarzamora a mujer

No pregunten porqué, pero el otro día viajaba en el micro con una bolsa de zarzamoras.

El otro día iba a ver a mi abuelita en un microbús. Como todo personaje fantástico que visita a su abuelita, llevaba una bolsa de zarzamoras, pitufresas y pitufibayas que había recogido en el bosque y que por pura comodidad, senté a mi lado en un lugar vacío.

Cuando llegó el momento de bajar, sucedió lo peor. Un lobo La bolsa tenía un hoyito traidor y por él filtróse el jugo carmín de las zarzamoras hasta el asiento de plástico formando un rojísimo charco que parecía ser cualquier cosa menos jugo de zarzamora.

Tenía mucha prisa y no pude limpiar, así que pido una disculpa a la siguiente persona que llegó a sentarse y pensó que alguna pobre había pasado de niña a mujer sentada en el microbús y lloró un poco asqueado y harto desconsolado por esa pobre mujer que en realidad era una zarzamora.

Lo siento, pero no puedo dejar de usar el transporte público ¿Dónde más voy a vivir experiencias mágico frutástico musicales?

Monday, April 06, 2009

Muchos porqueses

¿Por qué nadie me dijo jamás que me habían publicado un post en la revista eme-equis?

¿Por qué nadie me dijo que hay una revista llamada eme-equis?

Miren:



Harto chistoso resulta ver un post suyo de uno sacado de template y contexto y puesto en una hoja de papel que a estas alturas ya no debe estar en circulación y jamás podré tener entre mis manos porque dice que es de enero de 2007 ¡Dos añotes! ¡No tienen vergüenza! ¿Qué pasó con esa comunicación? ¡Pero qué me extraña, si vienen a visitar y no dejan ni una escupida, cuantimenos un comentario!

Y por si algo faltaba, ora resulta que el ese gato pulgoso que vive engordando a mis costillas, tiene motivos para sentirse más famoso que yo. Con razón está tan extraño desde enero de 2007.

Y ya entrados en gastos y porqueses, en el post pasado apareció el siguiente comentario:

El Ishmail said...

Oye carnal, la foto verde de tu perfil está muy andrógina, no?

El otro día te ví como por 'ai del rumbo de las loumas...

April 05, 2009 8:56 AM

Delete

Primero:

¿Porqué si me ven en la calle no me hablan y me llenan de elogios o en su defecto insultos? ¿Qué no ven que vivo únicamente de halagos o en su defecto insultos?

Segundo:

Seguramente llegaste a la conclusión de que mi foto es andrógina porque al verme en vivo descubriste que soy una masa de músculos y pelos en el pecho que exuda testosterona por cada poro y a cada paso que da. Tienes razón.

Es muy poco probable encontrar al autor de un blog en esta gran ciudad, somos esquivos, esquivos, esquivos. Así que si me encuentran, es el destino, háblenme, no se irán decepcionados, seré tan dulce y violentamente grosero que tendrán una historia que contar a sus nietos.


No es cierto ¿Quién los quiere?

Wednesday, April 01, 2009

Caldero Mágico

Todos los días, una vez que el sol se ha puesto y si acaso pasas frente al zoológico de Chapultepec, un aroma en el ambiente embargará tus narices y llegará hasta las profundidades de tu hipotálamo y corteza cerebral. Lo reconocerás de inmediato pero te negarás un poco a aceptarlo, otro poco a respirar, como tratando de evitar que tus pulmones se llenen de ese olorcillo ácido y amoniacal que producen los vapores de orina.

Pero no es la orina dulzona del baño de una escuela, ni el marino hedor del rincón de una cantina. Es un aroma que parece conocido, pero se siente ajeno, es la orina de todas las bestias que habitan el zoológico y se junta en un río caudaloso que sólo Dios y Maria Elena Hoyo saben dónde desembocará.

Fascinante. Es la base de toda la hechicería de antaño, la más poderosa, la que buscaba unir las cosas más disímbolas en un sólo lugar para generar una conjunción imposible y luego entonces, afectar el devenir del tiempo y el espacio.

Si no tenías a la mano una conjunción planetaria, nada mejor que poner en un caldero la tan mentada ala de murcielago, polvo de serpiente, un niño sin bautizar, agua solarizada en el signo lunar, esputos de mujer embarazada, lágrimas de doncella enamorada, sangre y leche de cierva, el ultimo aliento de un moribundo y sí, orines de león.

Y de entre todos estos ingredientes, el único que complicaba las cosas, el que parecía una locura, el que por extraño hacía toda la magia y era imposible de conseguir, era la orina del león. Hoy en cambio, la tenemos abundante y mezclada con la de animales más exóticos que los que nuestra imaginación hubiera concebido en el siglo XIV, pandas, gorilas apenas descubiertos el siglo XIX, osos polares y cada bestia de pezuña y de caparazón. Fluídos de cada rincón de la tierra, unidos en un solo lugar.

Y si a eso le suman los deshechos de niños haciendo berrinche, mujeres embarazadas, emos, cholos, policías asoleados y señoras de Polanco, descubrirán el tremendo potencial para un hechizo que gracias a estas bestias yace en las aguas verdosas de Chapultepec.

Thursday, March 19, 2009

Asómense a mi refri que no es mi refri

Tengo un perenne antojo de leche con chocolate y como aquí las máquinas sólo regalan un café que parece agua puerca y sabe a orines calientes, debí traer dos litritos para ver cuánto es que me duraban. Ya vi, requiero de un litro por día, pero ese no es el tópico que hoy me ocupa. Sucede que para que mi leche se mantuviera fresca, hice uso del refrigerador comunal que tenemos en la agencia y oh Dios, los horrores que descubrí:



Un bote con la leyenda "Clorofila" que más bien parece estar lleno de líquenes y moho u hongos, como decía mi maestra de prepri.



Un botellón de Pepto Bismol por si le echas un trago a la clorofila mohosa, junto a un vinito que sobró de diciembre por si te sientes muy solo y un Ensure por si te sientes muy desnutrido. Hay que agitarlos antes de usar. Mi leche está ahí junto y los mira de reojo con desprecio.



Un pato. Parece que hay alguien hospitalizado y no me había dado cuenta. Déjenme le llevo unas flores.



Un litro de seda, porque si hay algo más elegante que vestirla, es beberla, junto a un bulto que parece guardar algo tan rico como un riñón humano.

Se solicita un corazón puro y valiente para hacerle la limpieza.

Tuesday, March 17, 2009

Ash

Hace rato junto a mi lugar apareció una nubecita así como cuando llegaba Jeannie en "Mi bella genio":



Ándele Mayor, así merito.

Y entons ya estaba listo para pedir mis deseos y vivir los jocosos enredos y aventuras de una despistada genio enamorada de mi persona, cuando me di cuenta de que se estaba quemando el cargador de mi Macbook.

Así que siempre sí voy a tener que luchar por alcanzar mis sueños.

Juré que empezaba una quemazón. Pero no. Y yo que soy tan dado a dejar las computadoras sobre la cama. O sobre cojines mullidos. O sobre pacas de paja y heno seco impregnadas de gasolina. O sobre cualquier cosa reseca e inflamable. No lo hagan por favor si no quieren encontrar su patrimonio y a su gatito hechos cenizas.

Thursday, March 12, 2009

Post largo para compensar

Les ofrezco una sentida disculpa por mi ausencia, pero es que mientras no estaba, tuve un reencuentro escolar, me caí de las escaleras, vi una señora encuerada en la calle, un señor con una torunda de carne en la cabeza, regresé a los escenarios, hice amigos, deshice enemigos, comí carne y comí verduras, me retiré de los escenarios y más. Pero mejor comienzo por el principio porque esto ya parece un soneto de Shakespeare o una canción de Calle 13 o algo así.

Pues que tuve un reencuentro escolar y descubrí que tuve una cosa que yo pensé que nunca había tenido. Un mote, un sobrenombre, un alias, remoquete, apodo.

Sucede que a todo lo largo y ancho de mi carrera escolar, me dediqué a destrozar las autoestimas de compañeros y cuerpo docente con bonitos y oportunos sobrenombres que a todo mundo caían en gracia, menos a los susodichos apodados.

Y es que a nadie le gusta que le agarren sus defectos físicos y se los devuelvan transformados en apodo. Pero en fin, que yo no conocía otra forma de demostrar mi amor y en ese entonces no me daba cuenta del daño que hacía, además de que me divertía mucho haciéndolo. Acúsome Padre. Me arrepiento, ya déjenme en paz.

Entonces ahí tienen que había una niña. Muy alta ella. Muy flaca ella. Y que lloraba a la menor provocación ella. Fue mi pareja en un ballet y me odió porque dentro de la bella coreografía, debía yo tomar su cintura al tiempo que ella saltaba en puntas para dar la impresión de que era ligera como una pluma. Un trabajo en equipo. O eso pensaba yo, pues ella juraba por la Vírgen del Rayo que yo debía sacar fuerza de no sé dónde y levantarla por los aires. Así que me odió por flaco, entelerido, debilucho y bailó haciéndome caras de principio a fin.

Para el cierre del espectáculo, usábamos unas horribles máscaras con unas más horribles pelucas mientras cargábamos unas no tan horribles antorchas. Porque claro, en una escuela de arte no se conocen las leyes de la física y a nadie se le ocurrió que ardiente-llama-con-peluca-de-zacate igual a desastre infierno en la torre.

Pero después de unos cuantos chispazos de nuestras latas de alcohol para boy scout, todos salimos ilesos. Todos menos mi susodicha pareja, cuya peluca se prendió en llamas provocando la risa generalizada, el susto de su vida y claro, ríos de llanto interminable. A pesar de las llamas y todo, solía ser nuestra amiga. Mas de repente, nos dejó para volverse inseparable con otra chica. Muy bajita ella, de grandes ojos ella y muy malhumorada ella, según mis estándares de sana diversión.

Así que con una flaca y grandota, y otra petisa y malhumorada, pareció natural comenzar a llamarlas:

Pinky y Cerebro.



¿Qué quieren? Era un colegio de Artes y Humanidades, pero nuestra creatividad ya había sido hecha atole, lentamente absorbida por la televisión y luego subsidiada por el Gobierno Federal.

Bueno, el chiste es que aquella noche del reencuentro ella me recordó su apodo. Yo me hice el tonto, pero claro que me acordaba, es sólo que mis carnes luchan contra la flacidez, mi frente se ha poblado de arrugas, mis orejas de pelos y en pocas palabras, he madurado y dejádome de niñerías y guasas, soy una persona muy seria y responsable. Así que después de pedirle una disculpa por haber arruinado su vida, me dijo:

¡Pero yo también te puse un apodo!

¡Qué! Toda la vida pensando que nunca había tenido uno y ahora resulta que podré responder cuando me entrevisten en el New York Times para que mi historia suene sufriente y dolorosa ¡I was bullied! Así que no resistí más y dije:

¡Cuál era mi apodo! ¡Lo quiero, es mío!

Y llena de gozo, respondió:

¡Los Gemelos Greñas!

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En esa época mi cabellera era larga porque había interpretado a Juan el Bautista en una obra y luego ya no me lo quise cortar porque ah, qué chulo que me veía. Solía usarla limpia, pero sin peinar. Y pasaba mis tardes con una niña que tenía el mismo tipo de cabello y tampoco se peinaba, aunque era más güera.

¿Entienden? Los Gemelos Greñas. ¿Cómo explicas eso cuando te entrevistan en el New York Times?

Disclaimer: Ni mi frente tiene arrugas, ni mis orejas pelos, ni mi carne lucha contra la flacidez.

Wednesday, February 25, 2009

Pollo y segunda adolescencia

Soy un ejecreativo tan importante y encumbrado y me cuidan tan sobremanera, que buscan consentirme a la hora de comer. Miren nada más:



Cuando terminen de deleitarse con la belleza de la vajilla, dense un momento para apreciar el menú: Pechuga al Miguelito, con ensalada al Miguelito y arroz al Miguelito. Y un vaso de agua que no podría ser más amarilla si viniera de las profundidades de un riñón. Una caricia para cualquier gastritis. El Miguelito es ese polvo de ácido cítrico y chile y cianuro y raticida tan sabroso él. En realidad no lo incluía la receta, pero yo se lo eché para que no me supiera tan de plano a pellejos. Y abajo de todo, el periódico Soy Mujer, que una vieja imprudente me entrega todas las mañanas afuera de la agencia la muy mentecata.

Y yo no sé qué daño le habré hecho a la vida pero cada vez que pido que me traigan algo de un restaurancillo cuyo nombre no mencionaré que se llama La buena Tierra, se les olvida el elemento más importante. Si les pido que me traigan sopa de tortilla, no me traen la tortilla. Si les pido una maravillosa ensalada china, se les olvida el aderezo y me sabe a pura pastura y estiercol.

En ese mismo lugar el menú tiene una leyendita que dice así:

Si quieres que tu platillo sea preparado con pollo orgánico libre de hormonas + 29 .00

¿Quiere decir que si no pago los 29 pesos mi pollo vendrá con hormonas y en unas pocas comidas deberé usar un corpiño para sostener unas redondas y turgentes chichis que cual botón de rosa en primavera me comenzarán a brotar? ¡Me niego!



Creo que el negro me viene bien.