Thursday, May 22, 2008

Máquina de raspados

La cocina de Uglyville en donde todos los aldeanos cocinan sus viandas, es una secreta máquina credora de superhéroes y supervillanos. Hay un par de hornos de microondas estratégicamente colocados por arriba de la cabeza promedio contra todo sentido común. No hay forma de divertirte viendo a tu comida dar la vuelta, a menos que midas tres metros con ochenta y cinco centimetros, como el hombre más alto del mundo, que por cierto trabaja en cuentas aquí en Uglyville.

Noté su ubicación cuando pasé por casualidad y un respetable señor calentaba su comida. Por el olor seguramente consistía en algo así como huevo con salchicha o con zuelas de zapato. De inmediato sentí las microondas atravesando mi cabeza y tratando de freirme el cerebro. Imagínense el efecto gelatinizador que tendrá en los cerebritos de todos los demás. Sin lugar a dudas pretenden generar una mutación que desarrolle un tercer lóbulo cerebral, más creativo que los otros dos pobres que más que lóbulos parecen rebanadas y que apenas si se las arreglan para caminar en dos patas y calentar su comidita en el microondas.



Así, pero más creativos que destructivos

Si acaso te libras del efecto mutagénico de las microondas, no escaparás de la inocente sopita de fideos que te mandó tu mamá, que se volverá un arma cuando llegue al punto de ebullición, cree una burbuja por el rápido calentamiento y debido a la gran altura de los microondas explote en tu bello rostro dejándote más o menos así:



No leyó la etiqueta de su sopa Maruchan

Es más seguro que coman sopas frías o la famosa y socorrida ensalada rusa soviética.

Bασιλεὺς τοῦ κόσμου

Tuesday, May 20, 2008

México lindo y querido

Agárrense que el mundo se nos viene abajo, todo en lo que creíamos se desploma en un instante frente a nuestros ojos, nada de lo que sabemos es cierto, las bases sobre las que el pueblo mexicano se fundamenta no existen.

Ahora resulta que Pepe el Toro nunca gritó ¡ToOoritOOOoOoOoOOooOOo!



Ahí está todo, el muñequito entamalado, las jocosas alucinaciones con el Torito llenando de cola al perro y el ataque de llantorisa que ha aterrado a generaciones de mexicanos.

Pero no el grito de ¡ToOoritOOOoOoOoOOooOOo!

¿De dónde salió? ¿O de dónde lo sacamos? ¿En la cabeza de quién apareció?

Sólo falta que nos digan que Chachita no se cortó las trenzas, que el Camellito está vivo y que Pepe el Toro NO es inocente.

Hablando de nuestra realidad quintopatiera, ya alguna vez me ha pasado eso de venir en un coche lleno de gente hasta la ilegalidad, que nos detenga una patrulla y ser el único que no carga estupefacientes en su bolsa o su sistema. Pero ahora no me pasó a mí. Resulta que hubo una redada y agarraron a una amiga y su banda con las llantas cargadas de hierba mala.

Hasta ahí todo bien, se prepara uno con sus bolsitas del mandado para hacer visitas a prisión como bien hacían los hijos de Raúl Salinas. Pero antes hay que contar con que vivimos en México y tu libertad depende del humor del policía que te agarre. Y sí, éste venía de buen humor. Así que después de desvalijarlos a todos y con el único fin de no perjudicarlos, los dejó ir.

Qué honda alegría. Y qué profunda tristeza.

Es tan oscura y triste por la infinita corrupción de nuestras autoridades y tan luminosa y feliz de pensar que vives en un lugar en el que tu libertad está a una mordidita de distancia.

And lots of wavy hair like Liberace

Saturday, May 17, 2008

Nada es gratis en la vida. Nada que valga la pena.

La diaria bomba de helado y crema chantilly, suelo comerla en casa por la mañana, aquí en Uglyville no preparan esas delicadezas. Lo que sí es que junto a los carritos, hay maquinitas alimentadoras de obreros y una que me provoca gran inquietud es la de café.

Cuando pequeño desarrollé una fascinación por las máquinas expendedoras de bebidas, me gustaban más que las de dulces porque significaban un fenómeno más complejo. Las de dulces me parecían un simple aparador escupe golosinas, en cambio las de bebidas, eran misteriosos seres míticos capaces de producir en sus entrañas cualquier bebida, fría o caliente. Las conocí en un hospital cuando nació mi hermano y en silencio esperé que mi madre fuera una interminable máquina productora de niños para regresar muchas veces más.

Ahora no me fascinan tanto, son pequeñitas y además no tomo café. No lo soporto, me cae gordo y me repatea y puedo escupirlo al cielo sin que a la cara me caiga. A menos que tenga mucha leche y mucha vainilla y mucha, pero mucha azucar.

Así que el otro día en un momento de ociosidad me acerqué a la máquina, pues de refilón noté que tenían un sabor vainilla latte. Algo que no aguanto de estos nuevos aparatos, es que te pidan "poner un vaso". En la antigüedad, las maquinas estaban rellenas de un elemento mágico que no sólo generaba bebidas, sino también vasos, así que resultaba todo un espectáculo mirar a través de la ventanita como mágicamente aparecía uno y se llenaba de fluídos de todos colores y espesuras hasta quedar exactamente al tope.

En fin, que le puse un vaso. Y esperé a que apareciera una tarifa. Pero nada. Así que procedí a picarle a los botones. En eso y sin que yo metiera una moneda, empezó a escurrir un agua negra y pestilente. Era uno de esos sobrevaluadísimos expressos. Junto a mí había un tipo que esperaba a calentar su comida en el microondas y me miró con cierta desconfianza. Supuse que se había dado cuenta de que me estaba sirviendo un café gratis y se preguntaba a quién habría yo matado y tirado tras la máquina para tomarme su café.

Evidentemente no me iba a tomar esa porquería, pero ya que el tipo me creía un ladrón y asesino, tomé el vasito hirviendo y maloliente y me fui para que se quedara buscando el cadáver y contándole a todos que me había robado un café expresso de la máquina. Pensé tener el vaso como adorno y complemento a mi disfraz de oficinista, pero lo soporté exactamente treinta segundos y me levanté corriendo a tirarlo al caño de donde nunca debió salir.

¡Toma Splinter, báñate en él!

Regresé entonces a la cocina y tiré el contenido en la tarja, pileta, fregadero o cualquiera sea el termino que usen para nombrar a la cosa esa en que amontonan los trastes. El tipo ya no estaba, en su lugar había una simpática muchacha que al ver mi cara de repugnancia dijo:

Los expressos son gratis.

Vaya, de haber sabido no aprieto todos los botones. También me explicó que el de vainilla tenía un costo. Lo pedí, lo probé y estaba simplón. Púsele muchos sobrecitos de azúcar y al mirar que había provocado tamaño basurero de sobres y recordar todos los que ya había consumido y que se habían ido al limbo sin pena ni gloria, decidí comenzar un proyecto artístico performance instalación consistente en la yuxtaposición de todas las bolsitas de azúcar que de aquí en adelante me coma.

¡FONCA, ven y recoge a tu hijo pródigo!

Como no tenía cinta adhesiva a la mano, escondí un montón de sobres vacíos abajo de mi lap top y esperé al día siguiente.

Cuál sería mi sorpresa al llegar en la mañana y no encontrar mi amada basura. Alguien aquí está haciendo su trabajo y eso no está bien. He pasado tremendo coraje. Debí comer un bolillo para el susto. El bolillo estaba relleno de milanesa, pierna y quesillo, para mayor efectividad.


Ahora tengo que comenzar mi obra desde cero. Aquí el principio. Las otras ya las empecé a pegar en una esquinita más lucidora.

Brrr

Hace rato que llegué y abrí mi blog, sentí un feo repelús. Y como sentir repeluses por el propio blog es lo peor que a uno le puede pasar, mejor puse la bonita e inocente foto de un perrito y un pulgar como Dios manda, en lugar de ese hombre del dedo perturbador. 

Thursday, May 15, 2008

Yo trabajo en Uglyville

Según María José.

Wednesday, May 14, 2008

Y ya que andamos en esto de la publicidad ¿Qué opinan del nuevo anuncio de Playstation?





Ah, estos creativos siempre poniendo el dedo en la llaga. Porque eso que están mirando es un dedo, no se hagan ideas cochinas en la cabeza. Mentes brillantes sustituyeron las partes pudendas del tipo este por un dedo pulgar, ese con el que juegan al Playstation. Y de paso le provocaron guácara a medio mundo con ese dedo que se levanta como queriendo saludar.

¿Tons qué, van a correr a comprar su Playstation?

Monday, May 12, 2008

Pastelazo

Todavía recuerdo la mañana de abril de 1671 en el castillo, cuando el pobre maître Vatel inventó la Crema Chantilly y se mató después porque el pescado no estaba listo. Pobre maître, por lo menos no vivió para ver como su crema terminaba embarrada en la cara de cuanto cómico de carpa nació en el siglo XX y lo que va del XXI. Su crema se ha devaluado terriblemente, igual que el encaje y la porcelana, todos productos orgullosamente nacidos en Chantilly y que nos hablan de la profunda vocación pecaminosa de sus habitantes. Su escudo de armas deberían ser unos leones vestidos de encaje con un pastel de chantilly al centro y un aguila coronada con las palabras gula y luxuria en latín.

Con el maître muerto, debo confesar que nunca me gustó su crema, me molestaba la sensación caliente que deja en la boca y que Vatel fuera tan obsesivo con eso de sólo usar cucharas frías para batirla. Y menos con el uso que le dio el siglo pasado, en horribles pasteles de quinceañera rellenos de mermelada. No soporto los pasteles cubiertos de chantilly rellenos de mermelada. Y tampoco soportaba a la gente que comía fruta con chantilly. Era como comer un tablero con doble peluche.

Hasta el otro día, en el que me trajeron en el desayuno una bandeja de piña, zarzamoras, fresas, mango y melón con helado de vainilla y la infame crema chantilly hasta encima. La miré con desprecio, pero me arriesgué a probarla y me fascinó. La sensación caliente que produce su grasa batida, se contrarresta con el frío del helado y la frescura y acidez de la fruta. Se ha convertido en mi desayuno oficial desde la semana pasada. Ya siento mis arterías bloquearse de crema chantilly. Decidí probarla sola en una cuchara para ver si lo que había cambiado era mi gusto y me pareció nauseabunda. Así que sólo funciona con helado.

Pruébenla.

You ain't never seen a fire like the one I' ma cause

Tuesday, May 06, 2008

¿No que no se acababa el mundo?


La foto es de verdad, no la photochopié porque ni sé cómo, pero no le digan a nadie porque en mi lista de talentos se encuentra experto photochopiador.

En Chile está haciendo erupción un volcán y al mismo tiempo les caía una tormenta eléctrica. Pobres, nomás faltó que los meara un perro. Esperen un segundo, no faltó, los últimos reportes indican que perros incontinentes mearon a la población del lugar. Dios es súper creativo con sus plagas del Nuevo Milenio, ya no lluvia de ranas, no aguas transformadas en sangre, no hijos primogénitos muertos al anochecer, perros incontinentes y tormentas volcánicas es lo de hoy.

Aquí en mi trabajo hay unos carritos que se pasean por toda la empresa con viandas por si tienes un antojito mexicano. O argentino. O venezolano. Hay de todo por acá. Uno es todo saludable y tiene cosas como la zanahoria rallada más reseca de la historia y pepinos sin semilla, porque no hay nada peor que un creativo publicitario con gases y flatulencia. También tienen jícamas y son tan secas que estoy pensando que hay que agregarles agua y nadie me lo ha dicho. Y yo comiéndolas así polvosas como gelatina en sobre. Ahorita que pasó el carrito, traía un bisquet con frijoles y un huevo estrellado arriba muy extraño al que llamaban mollete.

También tenían lo que parecían las orillas de una tortilla dura con un recipiente de queso en el centro para remojar. A esas les llaman nachos, pero en realidad son un experimento para ver cómo un publicista es capaz de venderlo todo, hasta orillas de tortilla dura. Ya tengo las mías y son tan duras que siento que cada vez que mastico una, todo el edificio puede oír mis mandíbulas castigadoras trabajando. Y por su culpa acabo de morderme el cachete por dentro y me arranqué un pedazo.

Adiós a los besos de lengua explora cachete y las prácticas de riesgo. Alguien va a sufrir y no voy a ser yo.

Faith

Friday, May 02, 2008

Gordo

Cuando era chiquito era yo un gordo feliz. Gustaba de sentarme frente a la televisión y en lugar de poner atención a la gloriosa programación del Tío Gamboín, gozaba contemplando la carne que colgaba generosa de mis muslos, tocándola, golpeándola suavemente para escuchar ese sonido que sólo producen los muslos gordos cacheteados.

Solía hacerlo a las dos de la tarde, sentado en un inmenso sillón de pana color vino como las capas de Súper Cristo en las iglesias, viendo la enésima repetición de Los Pitufos, y bañado por los tibios rayos de sol que entraban por la persiana. Así me veía yo, como un gordo de esos felices que enseñan el ombligo porque la panza les levanta la camisa.



Hasta ese aciago día, cuando revelaron el rollo fotográfico de algún festival escolar, y me mostraron mi propia imagen en uniforme de Educación Física. Mi mundo se derrumbó. Era yo flaco, flaquísimo, entelerido. ¿Dónde estaban esas carnes que me hacían tan especial? Debí dar una concienzuda revisada a mis muslos. Y ahí estaban, las mismas carnes con las que yo jugaba, así que no estaba completamente loco ¿Pero por qué la cámara retrataba esa figura escuálida en lugar de mi exhuberante turgencia?

Porque sólo yo podía verla. Por eso entiendo a esos pobres que se ven gordos al espejo. Y hacen de todo para bajar sus kilos imaginarios. Nada más que yo quería que mis kilos imaginarios se hicieran realidad, los necesitaba, eran parte de mí. La parte sabrosa. Así que comencé a usar dos gruesos suéteres abajo del uniforme, horribles y grandes como un perro gigante de los pirineos, pero que encimados, cumplían la función de hacerme parecer más gruesecillo. Cuando hacía frío era soportable, pero en época de calor era yo un gordo muy abochornado.

Después entendí que estar flaco como un cabrito es lo de hoy y ya me acostumbré y empecé a amarme así como soy.

Tal vez demasiado.

Monday, April 28, 2008

Rayos y centellas

Anoche terminaba la pascua judía y probé mi primer matzah cubierto de chocolate, seguido de un temblor de tierra y un par de tornados en suelo mexiquense como regalo conmemorativo. El matzah es ese pan sin levadura que se come para conmemorar la salida del pueblo judío de Egipto, el mismo pan que hace dos mil años partimos y remojamos en vino durante la última cena y que vosotros confundís con bolillos, cocoles y chilindrinas.

Entonces nos imaginan partiendo pan de pueblo boludo y con calaveritas adentro y en Iztapalapa así nos interpretan, comiendo conchas con pelucas rubias y chapas coloradotas, porque los mexicanos saben que el hijo del hombre era güero y de ojo azul, de ahí la gran fascinación por aquellos que se asemejan al Cristo de las estampitas y de ahí también que cualquier güero de rancho se gane expresiones de las viejitas tales como:

Parece Niñito Dios.

El chiste es que apenas me acabé mi pan ácimo cubierto de chocolate, empezó a temblar, lo cual me llenó de profundo gozo. Pan bíblico y plagas bíblicas. Mi felicidad es completa. Y por si esto fuera poco, tornados. Ahora mismo se ha soltado un tormentón, lo escucho a través del techo de lámina de mi empresa y me encanta como suenan los cientos de miles de gotas pegando juntas pero no al mismo tiempo. A lo lejos se escucha un grupo de gente cantando las mañanitas, pero no alcanzo a ver, me asomo y sólo veo hombros, las cabezas y las caderas me las tapa el mobiliario propio de una oficina, así que no reconozco a nadie y no sé si vale la pena que salga corriendo a dar el abrazo.

Y cuando digo vale la pena, me refiero a que el cuerpo que tanto celebran esté lleno de abrazables y turgentes carnes. Lo dudo mucho. Además sigo sin distinguir nada más que hombros, hagan de cuenta estoy en ese concurso de Chabelo en donde ponían a los niños atrás de un mueble y las madres tenían que reconocerlos por sus pantorrillas, flacas, desnutridas y cenizas todas, llenas de cicatrices queloides y prietas que ponían a las madres en tremendos aprietos, porque con su pobre vista de niña desnutrida vuelta madre adolescente, no alcanzaban a distinguir y jamás le atinaban a su retoñito.

Creo que mejor me quedo con la curiosidad.

פֶּסַח

Wednesday, April 23, 2008

Freaks of nature

Estaba en un microbús la otra mañana y frente a mí subió una linda muchacha. Peinábase con una apretada colita y de sus orejas colgaban unos aretes de oro de baratos 14 kilates. No podía dejar de mirarla pues al parpadear, su cara completa se movía como si recibiera un choque eléctrico, así que la observé fascinado por un rato. Pero entonces me vio.

Cuando nuestras miradas se cruzaron, toda ella se llenó de hoyuelos, desde la barbilla y subiendo como una ola por sus mejillas, hasta su frente y bajando de regreso hasta sus labios. Hoyuelos como esos que encuentras en los cachetes de los niños, pero a través de toda su cara. Estaba encantado, había encontrado a una mujer cuyos músculos estaban inevitablemente conectados a sus emociones.

Conforme la tuve más cerca pude notar que en su barbilla había una profunda cicatriz a la que casualmente iban a dar todos los hoyuelos. Me di cuenta en ese momento que tal vez sus poderes habían sido creados por un científico o un accidente que la había dotado con estas habilidades extraordinarias.

Entonces se sentó y me dio la espalda. Sentí mucho haberle causado azoro y provocado semejante ataque de hoyuelos. Mas cuando me regodeaba en la culpa, subió un hombre gordo y con las cejas juntas. Nada extraordinario. Hasta que vi que sus cejas bajaban por su nariz y continuaban peludas como si no supieran que su trabajo terminaba arriba, sobre los ojos. La filiación de este hombre diría que tiene nariz poblada.

Y los pelos sobre su nariz parecían pequeños arboles truncados en una desolada aldea despoblada por un meteorito cuyos habitantes vivían de día dentro de la nariz y sólo salían de noche a cosechar los pelillos negros de los que se alimentaban.

Pobres hombrecillos.

Monday, April 21, 2008

Sleeping beauty

Ha llegado la hora de contarles la historia del aciago día en que mi iPhone murió.

Era una tibia noche de primavera y salíamos del concierto de unos amigos, cuando el hambre tomó nuestras tripas y atacó nuestras entretelas. Así que antes de ir a la fiesta post show, decidímos buscar alivio a nuestras ansiedades en la forma de tacos de perro bien rellenos y baratones.

Llegámos ahí y después de pedir los tacos, nos hicieron la pregunta obligada:

¿Y de tomar...?

Curiosamente fui el único que pidió algo, un agua de horchata que vi a lo lejos en una de esas ánforas botijonas. Todos los demás se conformaron con sus tacos de perro y guardáronse para el despreciable alcohol que fluiría en la fiesta que ya nos estaba esperando. La horchata fue lo primero que trajeron. Un vaso de plástico lleno de un agua muy blanca y espesa, pero insípida y sin ninguna gracia después de haber estado toda la noche llena de hielos que para entonces ya se habían derretido y llevado consigo cualquier traza de sabor.

-Bastante mala -pensé- pude haberla evitado.

Sólo había dado el trago del juicio, cuando me dispuse a escribir uno de esos mensajes que se mandan después de la fiesta para confirmar que el número que diste es verdadero y no tratabas de salir del paso entregando el número de la PROFECO. Así que apoyado en la mesa escribía presuroso, cuando sobre mí cruzaron unos expresivos brazos franceses, que en ese momento y por accidente, derribaron el vaso pletórico de agua de horchata.

Frente a mis ojos, la inmaculada pantalla del iPhone se cubrió entera por una ola blanca que enturbió su luminosa interfaz. Lo veía pero no lo creía. Podía distinguir claramente el mensaje que estaba escribiendo a través de la espesa capa de agua que seguía fluyendo y que caía entre mis bien formadas piernas, las mismas que no sentían nada a pesar del baño helado y pegajoso.

Cualquier acción podría empeorar las cosas. No había quedado esquina libre, todo él había sido generosamente bañado, no sabía por qué lado tomarlo para evitar un daño mayor. Esperaba que explotara o salieran chispas o se apagara la pantalla, pero nada pasó. Así que lo tomé y con la parte seca de mi pantalón, quité el exceso de agua y lo apagué. Pensé que era la mejor forma de evitarle más dolor, pero en el fondo sólo trataba de evitarme la pena de verlo morir.

Fue una verdadera prueba para saber cuán apegado estoy al apestoso pero divertido mundo material. Recibí todas las disculpas que la lengua francesa ha conocido. Y como cualquier hombre al que le rayan el coche, le ensucian las vestiduras o le agreden cualquiera de esas prolongaciones fálicas, pude haber perdido los estribos, pero no lo hice. Fue sorpresivo, pero volví a comprobar que sólo somos dueños de la forma en que reaccionamos ante nuestras circunstancias, por amargas que estas sean. O sabor a horchata, como en esta ocasión.

Así que lo apagué y le agradecí por todos los buenos momentos. Lo di por muerto. Recordé incluso que el iPhone está equipado con una lengüeta interna que cambia de color cuando ha sido expuesta al agua, para que no trates de hacer mensos a los de la garantía, así que le di un profundo beso y lo dejé descansar el sueño de los justos.

Y me dediqué a disfrutar y a ahogar mis penas en comida porque no tomo alcohol.

Una vez terminada la fiesta, cuando el sol amenazaba con sus primeros rayos y encontré un momento de intimidad, decidí encenderlo para saber qué habría sido de él. Y como si nada despertó. Aún con la pantalla pegajosa y llena de agua de horchata seca. Y ni siquiera se quejó.

¿Resucitó de entre los muertos o ni siquiera murió?

¿El iPhone es a prueba de agua?

¿Suerte, milagro o casualidad?

SobrenaturaL

Tuesday, April 15, 2008

Tengo tanto que escribir y tan pocos blogs

El domingo salí de casa y vi un montón de gordos corriendo despavoridos. Pensé que la fábrica de chocolates que está cerca habría ardido en llamas o que al fin se había vuelto ilegal pasarte de tu peso ideal, pero estaba equivocado. Rápidamente noté que los gordos iban acompañados por sus gorditos y sus gordas señoras. Sucede que el gobernador decidió cerrar la calle de enfrente para que la gente corra y retoce y se regodee en su Ciudad de la Esperanza.

Porque mi ciudad, como pueblo bicicletero, tiene gobernador. Y él, promueve políticas pro bicicleta para alcanzar su sueño bicicletero.

Entonces pensé en salir con mi perra, a la que esa mañana decidí llamar Señorita Teschmacher. La señorita Teschmacher es la torpe achichincle de Lex Luthor en la película de Superman. En la versión doblada al mexicano, Lex Luthor se pasa toda la película gritando:

¡Señorita Teschmacher!

Y me gusta como suena. Porque no tiene nada que ver y me fascinan las cosas que no tienen nada que ver y es fácil de gritar en el parque. Hasta hoy así se llama. No lo encuentro particularmente ofensivo, pero ha levantado ámpula entre los círculos académicos, esos mismos que me recomendaban nombres de filósofos o con dos sílabas aburridas. Bah. Ellos se resisten a llamarla señorita, pues lo miran como un despropósito. A mí después de unos días me sigue gustando. Ya Dios dirá mañana. O el arcángel Gabriel en su representación, que podría revelárseme esta noche con un nuevo nombre para mi perra y el lugar donde debo asentar a mi pueblo elegido.

Y con la señorita Teschmacher me salí a corretear bicicletas. El gobierno de la ciudad, siempre preocupado por tu nivel de hidratación, regala vasitos de agua puerca de la llave, muy fresca eso sí.

En cambio, los hoteles hacen la competencia y te ofrecen exclusivísima agua de cáscara.


Agua de cáscara

Desde niño me ha molestado que la gente pretenciosa tome agua de cáscara, así sin azucar siquiera, nomás las puras cáscaras flotando vagabundas en el vaso. Y que además digan algo así como:

- ¡está deliciosa, súper rica y fresca!

Cuando todos sabemos que no sabe a nada, si acaso amarga como relleno de colación de piñata vieja.


No me preguntes, sólo soy un engrane más en la industría repartidora del agua de cáscara.

Como la señorita Teschmacher es una perra pretenciosa, le ofrecí agua de cáscara.


¿Qué me ves?

Pero apenas se enteró que era agua de cáscara, se rehusó a seguir tomándola, muy herida en su sensibilidad de perra.



El descubrimiento del día fue confirmar la profunda verdad encerrada detrás de un dicho popular.



La carne de burro, no es transparente. Y la venden con chilito afuera de Chapultepéc. El policía en la puerta se me acercó y dijo:

-El perrito...
-¿Aha?
-El perrito...
-Sí, el perrito... es gris?... es bonito?... es perrita de hecho.
-El perrito...
-¡El perrito qué!
-El perrito no puede pasar.

Vaya, parece que los cursos de telepatía y transmisión del pensamiento que dan en Seguridad Pública, no están funcionando.

Thursday, April 10, 2008

Mi primer post desde el trabajo

Hola, soy yo ¿Me reconocen? Estoy muy confundido, ji ji, esto de trabajar para un objetivo diferente de aquél de conquistar el mundo me resulta muy chistoso. Estoy como viviendo en un extraño sueño y cuando salgo a la calle y veo a toda esa gente vestida de la misma forma caminando rapidito con sus zapatos apretados y trajes negros encorbatados en medio del calor abrasador, siento como si me hubiera metido a un hormiguero, donde todos hacen lo que tienen que hacer y no se quejan y yo me cuido de no pisarlos y les pongo el dedo en el camino y se pierden y se ponen como locos y tiran la hojita verde que llevaban cargando y huyen.

Seguro que esto no lo sabían, pero la queja es un elemento muy importante en mi vida, así que me parece muy extraño todo esto. También que la gente acuda a mí para encontrar verdad y certezas, cuando generalmente soy fuente de confusión y abatimiento. Pero ya, debo ser honesto, toda esta faramalla es sólo un paso premeditado en mi conquista por el universo, es sólo que este Señor que les escribe, como el Señor que está en los cielos, trabaja de maneras misteriosas.

¿Ubican las plumas vaciladoras esas que te dan toques cuando les quitas la tapa? Pues mi lugar de trabajo, al que para propósitos prácticos llamaré oficina, es vaciladora toda ella, pues todo da toques, las puertas, las maquinitas de refrescos, mi computadora con la "N" roñosa y la señora de la limpieza. Yo mismo doy toques, creo que más que los demás porque soy nuevo y rechino de limpio.

Las grifos de agua no tienen llave y debes poner las manos enfrente para que funcionen, pero son como los perros y las gallinas y los niños pequeños, porque se dan cuenta que no tengo alma y se resisten a darme agua, lo mismo con la máquina del papel, que nunca me da y cuando me da me escupe.

La máquina de golosinas te pide que le des dinero y decidas en treinta segundos qué vas a querer o se lo queda la muy ratera ¿Si tengo mes y medio decidiendo cómo le pongo a mi perro, cómo diántres esperan que decida qué voy a querer en treinta segundos?

Afortunadamente todos me caen muy bien y se me ha dado un trato como no se había visto jamás. He firmado tantas cosas seguidas que a la mitad ya se me había olvidado cómo era mi firma. Pero es que mi firma es largota y garigoleada, especial para contratos millonarios, fusiones y muy mala para credenciales porque no es de esas firmas cucarachita que en todos lados caben.

Y yo que tanto me resistía, ayer debí darme de alta en facebook por necesidades de la empresa.

Ahora sí, adivínen en qué trabajo.

Tuesday, April 08, 2008

Verde será

Está bien. Mucho les he ocultado en los últimos tiempos y creo que lo saben, porque además soy muy obvio y remalo para disimular. Comencé a vivir emocionantes aventuras en ciertos círculos y con ciertas personas, pero no me sentía con derecho de hablar sobre su puerca vida privada en mi inmaculado espacio público. Ahora me arrepiento porque no debí andarme con falsas consideraciones, al fin de cuentas, quién mejor que yo para jugar con las privacidades ajenas, si para eso soy el que yo soy.

Descubrieron en mi reencuentro escolar que soy un artista. Y de mi arte y sangre de níveas vírgenes he vivido todos estos años, mas de pronto siento la necesidad de experimentar lo que es la vida fuera de los muros de palacio, el quehacer de la gente buena que trabaja de sol a sol y duerme por la noche y tiene vidas bucólicas sin sentido, que de repente han cobrado para mí un toque idílico que me hace suspirar.

Bueno, el chiste es que nunca he trabajado como trabajan los mugrosos mortales, vivo de mi mesada y los impuestos que ustedes roñosos se resisten a pagar. Pero hoy creo que debo hacerlo por un tiempo antes de tomar el poder, sentir el sol que los llena de paño, la vida inútil que los llena de pliegues y hace crecer su nalgas y colgar sus carnes.

Caigan de espaldas, que tengo un trabajo de nueve a cinco. O según me enteré hace rato, de nueve a siete.

De cualquier manera me queda la noche para seguir cumpliendo mi destino manifiesto.

Y como estreno política de transparencia les contaré del ese lugar en qué entré a trabajar. A ver si a fuerza de pistas adivinan qué cosa es. Sepan sólo que no es un burdel porque ahí lo hacen a uno empezar más temprano.

Por fin postearé a la luz del día. Tal vez. De todos modos no puedo dormir de noche, así que igual posteo a todas horas. Y así podré contarles todo lo que ha pasado en los últimos días:

- De cuando mi iPhone se dio un chapuzón en agua de horchata.

- Y cuando un pastel me dijo como bautizar a mi perra en una fiesta a las cuatro de la mañana.


Así se llamaba el pastel

- Y cuando un viejo cochino me correteó.

- Y de lo que se siente trabajar.

Gracias

Thursday, April 03, 2008

Respondan: Si mi destino no fuera gobernar con mano dura el Universo y la zona conurbada del Distrito Federal ¿Cuál sería mi trabajo ideal?

Tuesday, April 01, 2008

No lo van a creer pero...

La perra sigue sin nombre. Y no crean que es una estrategia para tenerlos en suspenso, aquí en el mundo real donde habita la gente pellizcable, todos me miran con recelo y se resisten a darme más sugerencias pues dicen que de cualquier modo ninguna me va a gustar. Y tienen razón, porque me sugieren puras babosadas, obviedades y ñoñerías que me llenarían de vergüenza cuando aplicara el fino arte del ligue con perro en el parque. Ustedes en cambio son harto creativos con sus propuestas, síganle, que ya casi junto nombres como para bautizar a toda mi cuadrilla de puras sangre, al día de hoy a todos les llamo caballo y no parece molestarles.

Pero esta pobre perra sigue sin saber cómo se llama. Y antes de criticarme deberán detenerse pues en mi familia existen graves antecedentes de indecisión bautismal, y sobre ello me permitiré abundar a continuación. El año que venía corriendo es lo que menos importa, pero mi madre estaba recién parida y yo había dejado de ser el primogénito, aunque seguía siendo el primero en la sucesión al trono. Tenía yo 2 años 6 meses, el tiempo que me separa de mi hermano el pequeño y urgía encontrar un nombre para el chiquillo. Como tal vez sepan por el nombre de este blog y porque me quejé al respecto cuando se murió mi señor abuelo, a la hora de mi bautizo nadie lo pensó dos veces y me pusieron su mismo nombre, que también era el de mi padre, a que no adivinan cuál. Pero como sólo tenían un nombre entre los dos, no supieron qué hacer con el siguiente retoño.

Conforme los meses pasaban, mi hermano seguía sin nombre y todos se habían resignado a llamarlo Bebé, sin considerar que con los años podría llegar a oírse ridículo, sobre todo pensando que la familia era de hueso grande. La verdad es que yo no lo conocía muy bien, lo mantenían en lo alto de un moisés para evitar que le arrancara la nariz de una mordida como ya había hecho con otros sabrosos niños y sólo alcanzaba a verle los pies que pateaban a una triste realidad que le negaba un nombre y sólo le llamaba bebé.

Por aquellos entonces, cuando no estaba arrancando narices pasaba mis tardes mirando la televisión, y uno de esos días transmitieron un capítulo de Don Gato que al ser yo tan joven, me pareció como nuevo.



En el mentado capítulo, Don Gato y su pandilla encontraban un bebé perdido y después de esconderlo del Oficial Matute y guardar su mamila en la caseta telefónica, decidían llamarlo Carlitos. El bebé nunca se veía claramente, sólo aparecía una canastita de la que salían balbuceos y unos piecitos pateadores. Y entonces fue muy claro para mí, el bebé tenía que llamarse Carlitos. A pesar de mi juventud, era yo un niño muy resuelto y ya estaba acostumbrado a que se hiciera mi voluntad, así que mi hermano se llamó Carlitos. Y de hecho se sigue llamando, aunque le remendaron pegándole el nombre de un antepasado perdido que lo hace sonar muy elegante y no como una caricatura. Qué poco sentido del humor.

Pudo haberse llamado Matute. O Espanto.

Friday, March 28, 2008

No falten



Imprímanlo, digan mi nombre a Su Majestad y los dejarán pasar.

Este era uno de esos posts crípticos y sin comments, pero mientras re-escaneaba la invitación de arriba en un enfermo afán perfeccionista, alguien tuvo a bien comentar. Su comment y su osadía quedarán atrapados para siempre en la noche de los tiempos y en esa función de blogger que dice:

No permitir, mostrar existentes.

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UPDATE.

Mientras escribía esto de arriba y sometía a ese pobre comment a las llamas eternas del encierro, alguien más comentó, lo que me obliga en medio de este post que no es post, a confesarles lo extraño que fue que hace un rato que me conecté al messenger no hubiera un solo contacto conectado. Nunca me había pasado. Ya sé que son las cuatro de la mañana, pero siempre hay alguien en Holanda o Mónaco o Australia dando señales de vida, además de unos cuantos desvelados crudos mexicanos llenos de culpa. Hoy no. Ni siquiera sabía que cuando eso sucede, aparece la palabra ninguno abajo de el letrero de En linea, más o menos así:


En linea

Ninguno

El messenger me ninguneó. Desde el lunes que la gente regresó de vacaciones, me pareció que las calles estaban vacías por la noche y en internet no había tanta gente conectada. Pero justo cuando pensé confirmada mi teoría acerca de como la dosmilochava resurrección del Hijo del Hombre había curado de insomnio a los hombres de buena voluntad y creí podría subir una mejor imagen antes de cerrar los comments, me he llevado tremenda sorpresa. 

Ahora no sé si cerrarlo o seguir escribiendo aquí lo que venía a escribir, que evidentemente no era esto.

En fin, siguiendo con las sincronicidades, desde muy pequeñito este blog, o tal vez debo decir, desde recién nacido, pues aún es pequeño, tuve la extraña fortuna de encontrarme con gente en la calle que me reconocía. Personas que me leían y por las fotos y esta inconfundible belleza que me caracteriza me identificaban. Y le llamo extraña fortuna porque en esta ciudad de 20 millones, suena imposible que ese tipo de casualidades tengan lugar, pero así es. 

Y algo que siempre me llenó de curiosidad, era saber qué había pasado por sus cabezas en ese encuentro y cómo había correspondido la imagen que frente a sus ojos tenían, con la que en sus mentes habían construído a partir de lo que aquí leían. Desde lo más sencillo, como la altura, color, edad, complexión, estructura ósea  e impresionante masa muscular, hasta los oscuros recovecos del alma o la ausencia de ella que pudieron percibir a través de mis ojos.

Mauricio es aquel hombre que conocí una mañana en el metro Polanco sólo días después de que empezara a comentar aquí como anónimo y que entonces se acercó a mí y preguntó:

Oye ... ¿Tú te llamas Gonzalo? ... ¿Y escribes un blog?

Y sí era.  Y ahora él tiene blog. Y a partir de entonces seguimos en contacto, como con la bella Di, aquella que encontré en la Cineteca Nacional el mismo día que había comentado aquí por vez primera, pero con la que sólo pude cruzar una mirada incrédula frente a un aparador lleno de pastelillos de zanahoria. No podía ser. Pero sí era.

 Y por eso desde entonces les pedí que cuando acaso me cruzase en su camino, apretaran fuerte el crucifijo y se animaran a pronunciar mi nombre, aunque nunca tres veces juntas, sopena de muerte o desaparición. Y que después de hablarme, me contaran sus impresiones. Entonces, después de mucho tiempo, Mauricio escribió:

Qué tal Gonzalo, he andado de vacaciones y no me he dado rondas por tu blog para saludar siquiera, sin embargo me topé con este video y no pude evitar acordarme de usted y de la pregunta que me hizo una vez:

¿Cómo me ve, me imagina, la gente que me lee? ... en mi caso es algo muy parecido a esto:



Qué risa que me dio. 

Monday, March 24, 2008

La verdad sobre los perros y los gatos

Ya hay que bautizar a esa perra. Porque ahora con tanta película de tema bíblico por la Semana Santa, estaba la cachorra durmiendo y en eso empezó a retorcerse justo cuando en la película decían la palabra de Dios Nuestro Señor.



Tamaño susto que me llevé cuando le vi los ojos en blanco y la oí ladrar en lenguas extrañas. Vaya, que le tuve que ladrar un exorcismo.

Respecto a los gatos, ellos están acostumbrados a la presencia de perros. Creo que ustedes no lo saben pero con nosotros vive la mamá del Cachu. No se los había dicho porque al pobre le da pena que lo consideren un perdedor por seguir viviendo con sus papás. Un día les he de contar del papá de Cachu porque él ya se murió, pero Micha, la viuda, no recibió muy bien a la desnombrada perra. En cuanto al gato no estoy muy seguro. ¿Qué opinan?



Así como los adolescentes se encierran en su habitacíon, el Cachu se encierra en una cajita de estambres que se robó de quién sabe dónde porque mía no es, yo dejé de tejer en cuanto salí de prisión.  Y antes de que alguien empiece a protestar y a decir que seguro yo metí al gato y lo drogué y lo embarré de kola loka para que se quedará ahí, he aquí muestras de todo lo que el Cachu hace en su cajita:



Comer estambre


Bañarse


Soñar que es chofer de microbús


Practicar el autoerotismo


Dormir

Y sí, la perra sigue sin nombre. Entiéndanme, no es una decisión fácil. Síganme sugiriendo nombres que se les aparezcan en sueños a ver si uno de esos es chicle y pega. 

Friday, March 21, 2008

1000 posts 1000

Pues sí, iba yo a postear sobre otra cosa pero acabo de darme cuenta de que éste es mi post número mil. 

¡¡¡Rejoice!!!

¡Suenen mil trompetas en el cielo y disparen mil cañones!

¿No creen que es grandioso, increíble y una hazaña inalcanzable que merece celebrar?

 Yo no. 

Si me dieran un millón de dólares por cada post, apenas llevaría mil millones, lo que me dejaría muy detrás de Bill Gates, Rupert Murdoch, Carlos Slim y sí, hasta Ricardo Elektra Corazón de León, el príncipe de los abonos chiquitos, así que tampoco es la gran cosa.

Tendrían que darme alrededor de treinta millones por post y así apenas ajustaría para el gasto. Entonces sí estaría conmovido al borde del llanto.

Pero vaya, he recibido de vosotros tantas cosas que el dinero puede comprar, pero sería ilegal y reprobable, que no me queda más que agradecerles y celebrar por este lugar que existe y no existe, pero que a pesar de su intangibilidad ha materializado las cosas más extrañas y me ha traído más cosas que Santa Claus.

Querido Santa Claus:

Te pido perdón, pues aunque eso es técnicamente cierto, a ti sólo debía escribirte una vez al año y este monstruo traga letras me exige una ofrenda cada tercer día o 35 comments, lo que ocurra primero. 

Ahora que lo pienso, lo mereces, me traías pura ropa y un solo juguete cuando no me importaba la moda y el buen vestir. Tenía que esperar al 6 de enero para que los Reyes Magos me cumplieran mis caprichitos. Ahí tienes.

Bueno igual y sí hay que celebrar.

999

Wednesday, March 19, 2008

Gracias por las sugerencias

Pero la pobre perra sigue sin nombre. Antes de pedir su ayuda había revisado incontables posibilidades e incluso había considerado ya algunos de los nombres que me pasaron. No quería el típico nombre de perra como Osa, Princesa, o Pelusa. Puaj. Revisé los panteones griegos, celtas, romanos, mesoamericanos, orientales y escandinavos buscando nombres de dioses, pero de pronto recordé que las deidades merecemos respeto y desistí.

Mi idea original era ponerle Cilantro, como el hierbajo ese que se pega en los dientes cuando quieres quedar bien. Después pensé en Culantra, una versión femenina del mismo, y luego en Arroz. Me gustaba como sonaban todas esas cosas fuera de contexto y que arroz y cilantro no tienen el género apropiado para una chica. Oh. Y también la idea de salir a la calle gritando ¡Arrozzzzzz!

Siguiendo con las ganas de fastidiar con el género, quería ponerle Peter, porque siempre me ha fascinado como pronuncian a los Peteres en alemán: Peta.  Pero ya me veía explicándole a todo mundo que no se llamaba Peta, sino Peter, pero que se pronunciaba Peta. Y lo mismo pasa con todos esos magníficos nombres franceses que requieren de una buena pronunciación y que invariablemente iban a degenerar en una cosa horrible. Me gusta por ejemplo, Henri y Henriette, pero la gente pensaría que mi perro se llama Anguí y eso me haría pasar jocosos ratos de diversión no solicitada.

Me gustó Jägermeisterette, pero saldría igual la cosa ¿Qué?  iega - qué o cómo?, porque aquí en México para los borrachos que no saben de umlaut y diptongo, el bebedizo ese es "la Yagermaster"

Revisé entonces nombres de artistas y escritores, pero recordé que es una perra, no una tortuga ninja y que yo ni leo, así que sería un insoportable gesto pretencioso. Pasé a la tabla periódica y encontré nombres como Estroncia, Sodia, Platina y Potasia, maravillosos todos pero que no me convencían. De ahí me gustó Bora por el boro y Yoda por el yodo. Pero no quiero tener que explicar que el primero no es por el entrenador ese, ni el segundo porque soy un fan insoportable de Star Wars.

Me recomendaron otros como Xanadú. Muy bueno, pero tengo que pensar en que un día caminando por el Parque México no faltará el tipo mamado y de ceja depilada que me pregunte ¿Cómo se llama tu perro?  Y no quiero darle elementos para que me invite a tomar un café, así que olviden los nombres de musicales de Broadway y de grandes divas del espectáculo. No Cher, no Barbra, no Judy, no Britney, no por favor no.

Los números me parecieron una muy buena opción: Noventa, Siete, Cincuenta. Lo malo es que aquí las posibilidades son literalmente infinitas y nomás no me decido.

También las monedas emergentes llamaron mi atención. Me gusta el Euro, pero con diptongo alemán. Mas en ese caso no faltará el niño baboso que me diga:

¿Porqué tu perro se llama Oigo?

Así que sean unos buenos cristianos, musulmanes o judíos sefaradí y sigan recomendándome nombres porque esta perrita subió tres kilos en una semana y si sigue sin nombre se me va a pasmar. Aunque no ir al limbo, que ese ya lo borró el Pastor Alemán del Vaticano de un plumazo.



Amo los comments largos

y los cortos también

Monday, March 17, 2008

La vida no cesa

Así como quiero a los gatos, también quiero a los perros y a los hombres. Y con hombres me refiero a la humanidad entera, no a los vejetes calentones que te cierran el ojo desde su coche. Entiendo el inmenso dolor que provoca su pérdida porque yo mismo lo he vivido. Mas siempre he tenido la impresión de que los hombres comparten un alma, una energía en común que los une y que no permite que mueran nunca. 

Creo lo mismo de gatos y perros. Cada uno es único pero al mismo tiempo es el perro con el que creciste y el que pateas en la calle, el tuerto de la carnicería y ese que ladra desde la azotea. Y nunca se va, aunque un día salga de paseo y no regrese. O caiga atropellado bajo las llantas de un cafre.  O parezca no despertar del sueño más profundo. Porque todos son uno. Porque tú y yo somos uno mismo, guo-o. 

Cada pequeña cosa que haces por uno, lo haces por todos. No hay nada que no hagas por un hombre que no estés haciendo por tu padre, por tu madre y por ti mismo. Viéndolo así, lastimar al otro no tiene sentido. Ni sentir envidia, porque tu triunfo es mío. Sólo amar tiene sentido, como un secreto acto egoísta, pues al amarte no estoy amando a nadie más que a mí mismo.

Pasa igual con los perros, ni siquiera la muerte puede arrebatarte el impulso de amar a lo que queda de ese que fue tuyo en cada uno de los otros.
 
Y qué curiosa es la vida y su sincronicidad, precisamente hace días que debía compartir una noticia, pero la falta de una computadora y la imposibilidad de subir fotos desde el teléfono me había impedido hacerlo. Y menciono a la sincronicidad porque esa noticia que ansiaba darles y para la que necesitaba su ayuda es ésta:




Esta es una perra y se llama... más bien no se llama porque no tiene nombre, por eso necesito su ayuda, para bautizarla. Anden sugieran. Ella gusta de sentarse en sillones de cuero porque son lo más parecido a una mamífero de gran tamaño a su alcance, aunque capitonados y un tanto indiferentes.




Y no gusta de los personajes de Walt Disney.


Nuevo Comienzo

En vista de la probada ineficiencia y constante interrupción de mi sagrada expresión artística debido a sus fallas técnicas y con los superpoderes que me envisten:

Declaro formalmente mi independencia de Bill Gates y el inicio de una nueva etapa desde Mac.





México D.F. marzo 2008

Friday, March 14, 2008

Tengan miedo

Cualquiera que me conozca sabe que en mis muñecas no existe corte alguno o cicatriz que pruebe un fallido intento por arrebatarme la vida y huir de esta existencia fútil pero tan divertida. Sí hay en cambio dos pulseras, una en cada muñeca, ambas mágicas, roja en la izquierda, de milenaria tradición cabalística y que ha estado ahí desde antes que naciera el blog, y otra verde en la derecha, de esas que te amarran en Brasil con tres nudos y tres deseos que se te cumplirán al momento en que la pulserita caiga, siempre por sí sola y sin mañosa intervención humana.

Estas pulseritas brasileñas están hechas de un listón de frágil textura que pareciera estar creado para deteriorarse y caerse pronto, prometiendo una rápida satisfacción de tus deseos. Me la amarró Catarina, mi amiga de Brasil, e inmediatamente después le tomé una foto con mi celular y la volví un post de esos cientos que se me han quedado guardados en el tintero. Debo publicar esa foto, pero sigo escribiendo desde el iPhone y no tengo acceso a la computadora en que se quedaron esas imágenes.

Una de las razones por las que no hablé al respecto, fue el rapido desgaste de la pulsera, que comenzó como un listón verde y pronto se convirtió en una hilacha que colgaba lastimera de mi muñeca. Y como pensé que caería en cualquier momento, asumí pronto sería noticia vieja. Y así pasó un año y medio. La gente me mira con lástima pensando que necesito pulseras de colores para diferenciar entre derecha e izquierda y de un casco para no darme de topes con las paredes. Golpes, pleitos y zafarranchos sobrevivió ilesa. Y haciendo mis cosas violentas y sanguinarias estaba yo ayer, cuando sentí uno de tantos jalones con los que se enfrenta uno como yo en la jornada diaria. Mas al voltear vi a mi muñeca libre al fin después de tanto tiempo y en el suelo el triste hilillo verde que conmigo había estado tanto tiempo.

Ayúdenme a decir adiós a mi pulsera y dar la bienvenida a la realización de mis oscuros y descabellados deseos de efermizo poder y dominación universal.

Gg

Tuesday, March 11, 2008

Cigarro

Me divierte mucho la ley esta anti tabaco, sobre todo en el apartado anti gorrones en el que dice que te ganarás una multa si te pones generoso y compartes un cigarrito, no pudieron encontrar cosa más jocosa ni mejor antídoto contra los pedigüeños. Y la gente me dice: ¿Pero qué va a pasar con el flirteo y el arte del ligue? Y yo digo: ¡Qué bueno! Ya iba siendo hora de que los mexicanos desarrollaran habilidades sociales y dejaran de refugiarse en un pobre pitillo. Sólo me duele por esas señoras que abundan afuera de los antros y que habían amasado inmensas fortunas a fuerza de vender cigarros sueltos. Qué será de ellas y sus pura sangre.

Mas no crean que tengo algo en contra de los fumadores, muchos hay a los que quiero a pesar de su olor a cenicero, dientes amarillo verdosos y piel reseca como pergamino, así que a propósito de esta legislación que los obliga a refugiarse en escondrijos lo suficientemente ventilados para satisfacer su pulsión de muerte, les contaré una breve y linda historia. Hace mucho tiempo, cuando era yo pequeño ambos mis padres fumaban, ella de manera esporádica y él, igual que esos mocosos con los que hoy me junto, fumaba sin parar y sin tener la menor idea de porqué lo estába haciendo.

En ese tiempo él también era un mocoso, y me provoca inmensa ternura verlo a la distancia sintiéndose capaz de ser mi papá sólo porque fumaba y me había encontrado en el cráter de aquel meteorito. A tal grado llegaba su afición, que gozaba haciéndolo en todo lugar y como todo fumador, desarrolló habilidades para cosas tan importantes como hablar con el cigarro en la boca, acabárselo hasta la colilla, hacer figuritas de humo y todos esos talentos a los que seguramente se refería Darwin cuando hablaba de evolución.

Y así un día, en aquella época en que dejaba la basinica y comenzaba a aventurarme en los terrenos de la inmensa y fría taza de cerámica, avisé a mi papá que debía hacer pipí y él, tan solícito como siempre, corrió a acompañarme, pues además consideraba muy importante enseñarme la más apropiada técnica para hacerlo de manera exitosa y sin salpicar, porque aunque a las chicas les cueste creerlo, eso es algo que también se enseña.

El punto es que llegó en mi auxilio con su inseparable cigarro. Corriendo lo puso en su boca y desabrochó mis pantalones para que pudiera hacer lo mío. Y en eso estaba, cuando tomó el cigarrillo con una mano al mismo tiempo que yo levanté la mía buscando ayuda y lo que encontré fue una punta al rojo vivo que me hizo gritar y que a él lo llenó de culpa al pensar me habría dejado marcado de por vida. Pero no, estaba ileso. Lo malo es que se me hizo tan interesante, que salí contándole a todo mundo que mi papá me había quemado con su cigarro cuando iba a hacer pipí. Y así terminé con un brillante futuro enterrado bajo sospechas de maltrato infantil.

java

Saturday, March 08, 2008

Tiempos modernos

El otro día venía por Avenida Reforma con mi chofer, cuando en el coche de a lado vi a Raúl Martinez-Ostos Jaye, también con su chofer pero sentado en el asiento delantero. In-con-ce-bi-ble. Como si no hubiera diferencia entre siervo y señor feudal. Tan cómodo que es ir atrás y tan distinguido que se ve uno solito en el asiento trasero envuelto en pieles y acariciando con el guante la ventana mientras mira al horizonte con un dejo romántico y a los desposeídos que vulgares caminan con desprecio, mientras otro de esos desarrapados conduce el coche a una distancia lo suficientemente prudente como para no afectarte con las maneras barbaras propias de los de su clase.

Aparte de venir codo a codo con su chofer, escribía incansable desde su celular quién sabe cuántos mensajes o posts blogueros que lo sustraían de la realidad y le evitaban cruzar palabra con el tipo que manejaba. Una razón más para venir atrás, con la distancia justa para evitar la plática forzada y las preguntitas necias. O mejor aún, hacerse el sordo o subirle al iPod como JorgePedro. Yo por eso venía atrás sin cruzar una sola palabra con el chofer. Ni yo, ni ninguno de los otros treinta pasajeros del camión, que ahora resulta tiene una ruta exclusiva para damas, pero el mismo número de camiones y por lo tanto los hombres esperamos el doble y viajamos en camiones con olor a locker de niño de secundaria. La pura testosterona.

Escribí esto hace horas y me fui a cumplir con mis actividades. Y después de mucho tiempo y por circunstancias fortuitas, me entero que no le hice click en publicar y ahí se quedó, durmiendo el sueño de los justos. Nunca he soportado eso de "sueño de los justos". ¿Entonces aquellos que no dormimos pagamos las consecuencias de nuestra injusticia?

Thursday, March 06, 2008

Antes

Tuesday, March 04, 2008

Maculado

A pesar de no dormir, suelo comenzar el día con un baño, justo como todos ustedes mortales. Creo firmemente que el baño embellece a las personas y las deidades olímpicas, será por el efecto de los vapores y el agua, o en mi caso, la sangre de vírgenes y leche de mil burras en que me sumerjo, pero no son las mismas piltrafas las que entran que las que salen del baño. Aunque ahora que lo pienso, hay gente que luce horrible recien bañada, como pollo remojado y descolorido. Y oliendo raro, no a limpio sino a cocido, como si estuvieran haciendo caldo del susodicho mal bañado.

Pero el chiste es que esta mañana salí del baño y procedí a revisar en el espejo si mi aspecto seguía tan lozano y rosagante como antaño y efectivamente, así era. Mas cuando me disponía a inflar los cachetes como todos los hombres hacemos al mirarnos al espejo, descubrí algo extraño. En la comisura de mis labios había una mancha roja que subía trepadora hasta I distancia considerable, como aquella compañera del kinder cuyo almuerzo consistía en un Salim, un Chilim* y un Frutsi de uva y que vivía con unos permanentes bigotes color Frutsi de uva. La envidiaba en silencio porque yo quería de su bebida morada, pero sólo me dejaban tomar Frutsi de manzana y eso, si había un paseo o excursión, porque el Frutsi de uva era pura pintura.

Y ahí estaba yo, con una mancha como la de aquella niña de bigotes púrpuras que debe haber muerto de gastrítis a los tres años, nada más que de un sólo lado, como cuando a las chicas se les pasan las copas y se embarran el lápiz labial rojo tentación hasta las orejas, igualito me veía. Un escalofrío recorrió mi espalda y por un momento temí no sólo ser sonámbulo sino travesti. Así que traté de quitar el maquillaje y la deshonra, pero ni uno ni otro se iban. Y entonces temí no sólo ser travesti y sonámbulo, sino usar maquillaje de aceite, que además de indeleble es malísimo para el cutis.

Después de un rato de frotar entendí que no era pintura y tenía que ser algún piquete o lesión, pero no me dolía, picaba ni daba comezón. Y cuando consulté a los cortesanos a mi alrededor me dijeron cosas necias como ¿No se habrá usted quemado? o la aún peor ¿No te mordió alguien? Generalmente me doy cuenta cuando me muerden o me queman, no siempre, pero procuro hacerlo. Aunque después de pensarlo un poco, la opción de la quemada no parecía tan descabellada y es que dejen les cuento. Sucede que guardo en el congelador litros y litros de leche con chocolate que dejo lleguen al estado sólido y luego abro enterrando un cuchillo en el hielo, como quien llega a conquistar un Polo Norte de riboflavina, leche y cacao.

Y con ese mismo cuchillo me la como a pedazos. Porque los m